miércoles, 28 de marzo de 2012

Irvin D. Yalom: El día que Nietzsche lloró. Por Javier Sánchez

Yalom, Irvin D.: El día que Nietzsche lloró. Emecé, Barcelona, 1994. 381 páginas. Traducción de Roland Costa Picazo. Comentario realizado por Javier Sánchez.

Este es uno de esos libros que te marcan profundamente. Hay un antes y un después de su lectura. Por eso me lanzo a comentarlo en estos momentos de puesta en marcha del blog. Corría el año 1995. En aquel momento, yo era profesor de Filosofía en un colegio. Cuando termino una de mis clases, un alumno de COU (actual 2º de Bachillerato) me pregunta si conozco a Irvin Yalom. Le contestó que no. Me comenta que acaba de leer un libro que le ha gustado muchísimo y que, si quiero, me lo puede prestar para que lo lea. Tengo que reconocer que me quedé muy impactado. En primer lugar, porque no es normal que un alumno de Bachillerato lea estas cosas y, segundo, que además las quiera compartir con un profesor. Evidentemente le dije que sí, que me interesaba mucho (primera mentira), y que lo leería con sumo placer (segunda mentira). Cuando lo ojeo, leo en la solapa que Irvin Yalom es un psiquiatra norteamericano. En seguida surge la cuestión: ¿qué me puede aportar este autor sobre Nietzsche, Lou Andreas Salomé y Josef Breuer que no me hayan contado ya en la facultad? Y además es una novela, no un libro sesudo de filosofía. Pero lo prometido es deuda, y más si se contrae con un alumno. Me pongo a leerlo y no me lo puedo creer. Es una auténtica maravilla. Tan es así, que me voy corriendo a la primera librería que encuentro y me compro un ejemplar. Este libro es para subrayarlo, anotarlo... y tenerlo. De hecho, creo que es el libro que más veces he regalado. Y a todo el mundo le ha encantado (o eso han dicho). Pero vayamos al autor y al libro.

Irvin David Yalom (Washington, 1931) nació en el seno de una familia humilde de origen judío y de procedencia rusa. Estudió Medicina en la School of Medicine de la Universidad de Boston. Comenzó su andadura como médico interno en el Hospital Monte Sinaí de Nueva York y como médico residente en la Clínica Phipps del John Hopkins Hospital de Baltimore. Estuvo también dos años en el Hospital General de Tripler, en Honolulú. Posteriormente se marchó a la Universidad de Stanford, en donde ejerció la docencia como profesor de Psiquiatría hasta su jubilación. Desde el punto de vista teórico, Yalom se incluye en la corriente de la psicoterapia existencial (ver), influido por numerosos autores, tanto filósofos (Nietzsche, Schopenhauer, Husserl...) como psicólogos (Viktor Frankl, Freud...). Esto se ve en sus propias novelas, donde estos pensadores aparecen bien explícitamente (como personajes), o bien implícitamente como inspiradores de las visiones desarrolladas por ellos.
Yalom era ya mayor cuando empezó a escribir novelas. De hecho, su interés inicial consistía en explicar sus casos clínicos, y hacerlo de una forma sencilla. Esto le llevó al mundo de la literatura. De entre toda su producción, citamos las siguientes obras traducidas al castellano:
Irvin D. Yalom
- Psicoterapia existencial. Herder, Barcelona, 1984.
- Remedios de amor. Ultramar, Barcelona, 1991.
- Psicoterapia y literatura. El viaje de la psicoterapia a la ficción. Paidós, Barcelona, 2000.
- La cura Schopenhauer. Salamandra, Barcelona, 2008.
- Desde el diván. Booket, Barcelona, 2008.
- ¡Llamo a la policía! Emecé, Barcelona, 2009.
- Psicoterapia existencial y terapia de grupo. Paidós, Barcelona, 2010.
En colaboración con otros autores, también ha publicado:
- Tratamiento de la depresión. Granica, Barcelona, 2003.
- Guía breve de psicoterapia de grupo. Paidós, Barcelona, 2010.
El día que Nietzsche lloró es, por tanto, su primera novela. La historia comienza con una intrigante Lou Andreas Salomé, aristócrata rusa, amiga de Friedrich Nietzsche, que concierta una entrevista con Josef Breuer, afamado psiquiatra vienés, porque quiere que este trate a su amigo, dado que presenta ciertas tendencias suicidas preocupantes. Aprovecho para destacar que Lou Andreas Salomé debía ser una mujer espectacular en muchos sentidos, dado que Nietzsche, Freud y el mismo Rainer Maria Rilke llegaron a enamorarse de ella. Proseguimos. Tras el primer contacto, y los lógicos titubeos iniciales por parte del psiquiatra, este acepta el caso y comienza a tratar a Nietzsche. Lo que Breuer no sabe es que, conforme van avanzando en la terapia, poco a poco los papeles se irán invirtiendo: el psicoanalista se convertirá en paciente y el paciente en psicoanalista. Así, ante la fuerza que tiene el vasto océano interior de Nietzsche, Breuer ve cómo sus convicciones, pequeñas y grandes mentiras, sistema de valores... e incluso su propio autoconcepto, en los que se asienta su vida, se vienen abajo, posibilitando un renacer de algo nuevo y más pleno. No os cuento más. Simplemente os diré que este libro me ha ayudado a valorar más lo que uno tiene y, sobre todo, lo que uno es. Y a dar gracias a Dios por ello.
Para sacarle el jugo a este libro no hace falta conocer el pensamiento de Nietzsche ni el psicoanálisis. Evidentemente, si se conocen, mejor. Pero no es necesario para leer el libro. Dejaos llevar por el ritmo de la narración, y no os preocupéis si os engancháis a él ya desde las primeras páginas. Tampoco os sorprendáis si os invita a la reflexión. Una última cosa: estos encuentros nunca tuvieron lugar históricamente. Pero perfectamente podrían haber ocurrido. 
Con el paso del tiempo, pienso que no agradecí lo suficiente a mi alumno el hecho de haberme presentado a este autor y esta obra. Lo dicho, un imprescindible.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...