domingo, 2 de septiembre de 2012

Christopher Morley: La librería ambulante. Por Javier Sánchez

Morley, Christopher: La librería ambulante. Periférica, Cáceres, 2012 (original de 1917). Colección "Largo Recorrido" 32. 182 páginas. Traducción de Juan Sebastián Cárdenas. Comentario realizado por Javier Sánchez.

Mi relación con esta novela es digna de una novela. Romántica, eso sí. Con final feliz. Como todas las novelas. Bueno, por lo menos por las escritas en 1917 (como la que vamos a comentar). ¿Por qué digo esto? Por una razón muy simple, porque no suelo comprar libros por impulso. Me explico. Siempre suelo llevar una lista de lo que quiero comprar cuando voy a una librería. Aunque es verdad que voy muchas veces a las librerías a mirar las novedades y no compro nada. Vaya, me estoy yendo por las ramas. El hecho es que esta novela me ha seducido. Sí, como suena. Muchos elementos han contribuido a ello. Primero, me encanta la foto que han puesto en la cubierta del libro: foto en blanco y negro en la que se ve a un tipo bien vestido (con traje y corbata) subido en un carro tirado por un caballo que tiene un cartel que dice "books" (libros, por si hay algún despistado por ahí). El camino por el que va el carro está completamente anegado de agua. Una joven, que está en el jardín de su casa, entrega algo al señor del carro. ¿Comida? ¿Pan? No sé muy bien lo que sostiene la joven en la otra mano. Parece como si la joven pagara al señor tras haber comprado algún libro. Hasta aquí la foto. Enhorabuena a los de maquetación y marketing.
Otro dato que me ha seducido del libro: el título. La librería ambulante me parece un título muy logrado, teniendo en cuenta que el título original inglés es Parnassus on Wheels (Parnaso sobre ruedas). El título en español aúna dos cosas que siempre me han encantado. Por un lado, siempre he sentido una pasión irracional hacia los libros y las librerías. Cristina, mi mujer, sabe que si me pierdo en un centro comercial me tiene que buscar en alguna de las librerías que tenga. Como los centros comerciales no suelen tener más que una (si es que tienen), me encuentra con suma facilidad. Yo reconozco que me encantan los libros. Desde hacerlos (en mi etapa como editor de libros de texto me lo pasaba genial, y encima me pagaban), hasta leerlos, catalogarlos, manosearlos, etc. A veces pienso que yo tengo una vocación frustrada de librero (todo el mundo me dice por otro lado que es un negocio muy malo, porque nadie lee en este país), y que debería dejarla salir algún día. En fin... La segunda cosa que me gusta del título es "ambulante". Suena a aventura, a viaje no planificado, a conocer lugares y gente distinta de la habitual... No sé, suena a libertad, a romper fronteras, a evasión. Por tanto, si hablamos de una librería que además es ambulante, tiene todas las papeletas para que me encante.
Tercer dato del libro que me ha encantado: la editorial. Por lo que he visto en su catálogo, Periférica es una editorial seria, que poco a poco va haciéndose un hueco en este mercado tan duro del libro. Pero lo genial de todo es que se trata de una editorial de Cáceres. Me encanta que mi ciudad tenga una editorial buena, conocida en toda España y que edite tan buenos libros. Desde aquí mi enhorabuena también a la editorial.
Este libro me lo he encontrado varias veces en las mesas de novedades de algunas librerías, pero nunca me he decidido a leerlo. Yo miraba el libro, el libro me miraba a mí, pero no había suficiente química. Hasta que un día me decidí a comprarlo. De hecho, empecé a leerlo y en tan solo cinco horas me lo he terminado. Y me ha encantado. Esto es lo bueno que tienen las vacaciones, que puedes leer los libros de un tirón. Vayamos al autor y a la obra.
Christopher Morley

Christopher Morley (1890-1957) nació en Harverford, Pensilvania, Estados Unidos. Estudió en Harverford College, donde su padre trabajaba como profesor de matemáticas. Posteriormente se matricularía en la universidad inglesa de Oxford para estudiar historia moderna durante tres años (época que contaría en su novela autobiográfica de 1931 John Mistletoe). En 1913, de vuelta en Estados Unidos, se instaló en Nueva York y comenzó a trabajar en la editorial Doubleday. Pocos años después se convertiría, recorriendo Estados Unidos como columnista y reportero, en uno de los periodistas más prestigiosos de su época.
Su primera novela, La librería ambulante, fue publicada en 1917, y en 1919 apareció The Haunted Bookshop. Su novela Kitty Foyle, publicada en 1939 y trasladada al cine con el mismo título (en España como Espejismo de amor), fue uno de los grandes éxitos de crítica y público del momento.

Pero entremos en la novela que nos ocupa. Antes comentaba que el título en español está logrado. Pero el título original, Parnassus on Wheels, nos remite a otras realidades no menos importantes. Para empezar, a la mitología griega. En wikipedia se nos recuerda que Parnaso fue hijo de Poseidón y de la ninfa Cleodora, héroe epónimo de la cadena montañosa que se extiende entre los territorios de los dorios y los focenses. Se le atribuye la fundación del oráculo de Delfos, que luego habría de ocupar Apolo, en la ladera del monte Parnaso, en el que tenían su morada las Musas, que acudieron llamadas por este dios procedentes del monte Helicón. Por esa razón se considera al Parnaso como la patria simbólica de los poetas y, por extensión, a las recopilaciones de las más prestigiosas obras artísticas y literarias. Es este sentido el que se le da en nuestra novela. De hecho, el carro ambulante que recorre Nueva Inglaterra se llama Parnaso, pues está lleno (debemos imaginar) de todas las obras de los grandes autores de la historia de la literatura. Para reforzar este sentido, conviene que hagamos alusión también a la obra de Miguel de Cervantes, Viaje al Parnaso, publicada en 1614, en la que se nos narra el viaje al monte Parnaso de Cervantes y los mejores poetas españoles para librar una batalla alegórica contra los malos poetas. Suponemos que Christopher Morley tiene en mente todas estas cuestiones a la hora de escribir su novela.

La novela arranca con una carta que el autor envía a David Grayson, editor de Hempfield. En la carta dice que la verdadera autora de la novela es su protagonista, la señorita Helen McGill, pero que él ha hecho la intermediación porque ella está poco dotada para el arte de la autoría. La novela está escrita en primera persona y en ella se nos narra la historia de  dos hermanos, Andrew y Helen, los cuales decidieron en su momento adquirir una granja en Nueva Inglaterra para vivir de ella. La vida de Andrew se ve transformada cuando escribe un libro sobre sus vivencias en el campo, libro que tendrá muchísimo éxito editorial y le supondrá adquirir dinero y fama, los cuales le impedirán dedicarse a la granja. Un día aparece Roger, un profesor retirado que posee una librería ambulante llamada "Parnaso". Su intención es vender su librería (con carro y caballo incluido) a Andrew, para retirarse a Brooklyn a escribir novelas. Andrew no está en casa, y Helen piensa que si su hermano adquiere la librería, nunca volverá a ser lo mismo. Cansada de su vida en la granja a la sombra de su hermano, Helen decide ser ella misma la que compre el Parnaso y la que se lance a recorrer el Estado vendiendo libros. Obviamente, ella no tiene conocimientos literarios ni sabe cómo llevar un negocio. Para solventar estas carencias, Roger decide acompañarla durante tres días. Qué pasa durante estos tres días no te lo cuento, porque perdería su gracia la novela.

Búsqueda de sueños. Salida de una existencia monótona y aburrida. Baja autoestima. Helen se encuentra en un punto nodal de su vida. Tiene que decidir. Y decide. Llama la atención la imagen que tiene de sí misma: "vieja y solterona". Más tarde declarará que tiene 39 años (prefiero no hacer ningún comentario al respecto si no es en presencia de mi abogado). A pesar de todos sus miedos, se embarca en una aventura que le ayudará a encontrarse con gente desconocida, con tierras desconocidas y con ella misma (la gran desconocida). Esta novela casi parece un cuento al estilo clásico, en el que los personajes tienen una personalidad muy definida y juegan un papel muy claro. Y, por supuesto, tiene final feliz, como todos los cuentos. Ojalá pudiéramos decir lo mismo de la vida de todos los seres humanos. Así pues, novela clásica con tintes románticos al estilo clásico. ¿Quién puede resistirse? Te encantará. Seguro.


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