lunes, 17 de junio de 2013

Sergio Rubin y Francesca Ambrogetti: El jesuita. Por Jesús Ángel Rodríguez Arroyo

Rubin, Sergio y Ambrogetti, Francesca: El Jesuita. Conversaciones con el cardenal Jorge Bergoglio, sj. Javier Vergara Editor, Buenos Aires, 2010. 192 páginas. Prólogo del Rabino Abraham Skorka. Comentario realizado por Jesús Ángel Rodríguez Arroyo.

En este libro que vamos a presentar, nos encontramos en primer lugar al entonces cardenal Bergoglio hablando con franqueza de su visión de la problemática con que se enfrenta la Iglesia católica en el momento presente. Es un libro con bastantes referencias a Argentina, pero que también son extrapolables a un mundo cada vez más global.

La persona de Bergoglio se reveló fuera de Argentina cuando durante el sínodo de obispos, en septiembre de 2001, el arzobispo de Nueva York tuvo que abandonarlo para ocuparse del homenaje a las víctimas del 11-S y dejó como relator general de la asamblea a Bergoglio, a la sazón cardenal primado de Argentina, cuyo desempeño causó una excelente impresión. Ese fue el punto de partida. A continuación ocurrió que fue el más votado para integrar el consejo post sinodal en representación del continente americano. Desde entonces ha sido una persona importante en todos los foros de Iglesia en los que ha participado. Trascendió que tuvo 40 votos en el cónclave donde se elegía sucesor de Juan Pablo II y le pidió a sus partidarios que votaran a Ratzinger.
A lo largo de la entrevista, vamos viendo que todas las actitudes y palabras del Papa Francisco tienen un recorrido de bastantes años. La actitud de vivir humildemente ya lo hizo cuando le nombraron obispo auxiliar de Buenos Aires. Cuando le oímos decir en una de las homilías de la Semana Santa que el pastor debe oler a oveja, ya había dicho algo parecido anteriormente. Sus actitudes son de un auténtico jesuita que tiene como padre a San Ignacio. Fue maestro de novicios y, por tanto, gran conocedor de los Ejercicios Espirituales y gran acompañante de los mismos.

La gente le frecuenta porque es el hombre del encuentro personal, que cautiva con su trato y deslumbra con sus orientaciones, dicen los autores. Profesor de literatura y psicología, licenciado en teología y filosofía. Amigo de Borges, al que alguna vez llevó a sus clases de literatura para que lo conocieran sus alumnos.

Sólo le hemos oído hablar en italiano, la lengua de sus padres, emigrantes a Argentina, donde emigraron de jovencitos y allí se conocieron. También habla alemán (el idioma en el que terminó su tesis doctoral), francés e inglés, aunque le cuesta su pronunciación, dice.

Acusado de colaboracionista con la dictadura de Videla y en contra de la teología de la liberación, en el libro se nos van desmontando esas mentiras. Siempre ha hablado de arrepentimiento, perdón y reparación, y para que haya perdón –dice- tiene que venir acompañada por las otras dos actitudes.

Sergio Rubin, el periodista que mejor conoce al Papa Francisco
Nos encontramos con anécdotas como que el Padre Arrupe le dijo que no podía ir a Japón porque de joven tuvieron que extirparle un lóbulo de un pulmón. No le gusta viajar. Su medio de transporte favorito es el autobús porque así va viendo la calle, aunque también utilizaba el metro por su rapidez. Una vez un albañil le dijo que estaba orgulloso de él, porque viajaba en el autobús como uno más. Lleva su propia agenda, atiende personalmente a las llamadas. Mientras las entrevistas del libro estaba ordenando sus escritos para que cuando muriera no tuvieran que molestarse y así poder tirar lo que a él no le gustaba. De joven fue gran bailarín de tangos, le gusta la ópera porque su madre era una enamorada y le transmitió a él y a sus hermanos el amor por ella.

Leyendo el libro se supone que seguirá sorprendiendo al mundo con sus palabras y sus actitudes.



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