domingo, 11 de agosto de 2013

Susanna Tamaro: Todo ángel es terrible. Por Javier Sánchez

Tamaro, Susanna: Todo ángel es terrible. Seix Barral, Barcelona, 2013 (edición original de 2013). Biblioteca Formentor. 267 páginas. Traducción de Guadalupe Ramírez. Comentario realizado por Javier Sánchez.

Ya estamos aquí otra vez. Después de unos días de vacaciones compartidas en Puente la Reina (Navarra), ya vuelvo a la carga con la recomendación de libros divinos y humanos que nos pueden ayudar en el camino de la vida. No me cansaré de repetir que este blog está abierto a todos. Su objetivo es que cualquiera pueda publicar una reseña de algún libro que haya leído con el fin de que todos nos podamos enriquecer con ellas. Así que... no seáis perezosos. Escribid.

El libro que hoy os quiero presentar lo he leído en julio, en mi periplo por Italia. Esta lectura la escogí por varios motivos. El primero, obviamente, por su autora. Susanna Tamaro me encanta y no he leído nada de ella que no me resulte maravilloso. En segundo lugar, parecía que lo más adecuado para visitar Italia era leer algo de una autora italiana. Objetivo cumplido. Como os comentaré más adelante, Tamaro describe lugares, ciudades, etc. que se hacen más cercanas si han sido visitadas. Todo ello en conjunto le ha dado un valor añadido a la novela, lo cual la ha hecho más maravillosa si cabe.

De Susanna Tamaro no voy a decir nada. En el comentario que hicimos a otra de sus obras, Para siempre (ver aquí), ya presentábamos tanto a la autora como a su obra. Así pues, os remito a él.

De todas las novelas que he leído de Susanna Tamaro, esta es con diferencia la más intimista. Efectivamente, Susanna Tamaro nos habla de una niña que nace en una noche ventosa en Trieste, de una niña solitaria y curiosa a quien la vida le enseña demasiado pronto el vacío que deja la muerte. A través de los ojos de esta niña, poco a poco se nos va descubriendo y describiendo el mundo y su belleza, el amor y la amistad, etc. Pero, por encima de todo, la búsqueda de la libertad a través de la escritura.
Susanna Tamaro no tiene empacho en dejarse descubrir en esa niña. De hecho, esta novela es una mirada al pasado en la que el relato autobiográfico (relacionado en todo momento con cada obra de la autora) va pasando revista a cada momento vivido y recordado en una memoria selectiva que, a través de fotogramas, olores y sensaciones táctiles, va colocando cada tesela en un perfecto mosaico interior.
Novela intimista. Novela autobiográfica. Susanna Tamaro se desnuda interiormente ante nosotros. Esto le da a la obra un componente emocional sin parangón. Por supuesto, escrita con el corazón, con la sangre, con la vida. En cada página la autora se deja un jirón de piel. Es la vida, sí, pero también está presente la muerte. Al final, la escritura la salva. Llega el éxito. Pero este tiene varias caras. Importante vivir en equilibrio. Importante tener claras las prioridades.

Novela muy recomendable. Para leer despacio, captando los matices, las distintas tonalidades del relato. Me impresionó mucho la figura del padre. Su relación con él, la superación de las dificultades... Susanna Tamaro es fiel a sí misma, pero valiente al mismo tiempo. Delicada, pero firme. Una maravilla.


Susanna Tamaro
Me gustaría terminar esta reseña con un texto sacado de la propia novela (página 195). Me siento muy reconocido en él.

"Los caminos del misticismo imponen siempre la travesía del desierto como paso obligado, y es justo porque entonces, rodeados por el vacío, abandonadas todas las ilusiones, se puede entrever la vía que puede conducirnos a una dimensión diferente. En la confusión, en la distracción es imposible realizar este paso. Según una antigua tradición los campos se incendiaban después de la cosecha para que la tierra acogiera la nueva vida de las semillas.
Sin embargo, el desierto es un estado intermedio y entre sus cualidades no se encuentra la neutralidad. En el desierto aparecen espejismos, se desencadenan los pensamientos, se manifiestan los demonios.
Los demonios que me han sido más fieles son la violencia y el miedo; van siempre en pareja y son constantemente la causa el uno del otro, miedo y reacción de defensa, deseo de vencer, herir, destruir, pisotear.
Todavía ahora, en momentos de particular silencio, oigo los pasos del asesino resonar bajo la bóveda de mis días...".


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