miércoles, 6 de noviembre de 2013

Stephen Peters: El Parque es mío. Por Javier Sánchez

Peters, Stephen: El Parque es mío. Planeta, Barcelona, 1981. 316 páginas. Traducción de A.B.V. Comentario realizado por Javier Sánchez.

Hay libros y libros. Este es un libro especial. Sí, ya tiene sus años, pero sigue estando vigente en mi memoria como uno de esos libros que tienen una magia única, sobre todo si lo asocias a un momento determinado de tu vida y a una persona. En mi caso, guarda una íntima relación con un amigo mío, Javier del Olmo. Este era un verdadero seguidor de la guerra de Vietnam y de todo lo que tuviera que ver con ella, incluidas las secuelas de "héroes" que proliferaron en la década de los setenta y principios de los ochenta. Me refiero en concreto a Rambo (Sylvester Stallone en estado puro) y a esta novela. Javier te la contaba y te la volvía a contar. Parecía que no había más obra en la historia de la literatura que esta. No paraba hasta que, un día, me la hizo leer. Desde ese momento yo creo que nos hicimos más amigos si cabe. Yo acababa de llegar a Madrid y, por avatares de la vida, nos conocimos. Desde ese momento nos hicimos íntimos. Compartimos grandes momentos de amistad junto con otras personas. Había épocas que dormía más veces en su casa que en la mía. Éramos uña y carne. El hecho es que hace pocos años (no quiero ni puedo entrar en detalles porque todavía se me saltan las lágrimas) la parca vino a visitarle y se lo llevó de una forma imprevista, brusca, sin avisar. Algo mío se llevó con él. Tiempo después, invitando a su hermana y su familia a comer a casa, esta se presentó con este libro. "Seguro que a él le hubiera gustado que lo tuvieras tú". Cuando vi el título, nos abrazamos y nos pusimos a llorar como bebés. Sí, le dije a su hermana, es el mejor recuerdo que puedo tener de él. Desde ese momento, busco la oportunidad de poder presentar esta obra sin miedo a traicionar la memoria de uno de mis mejores amigos de juventud. Creo que este mes de noviembre, y después de haber celebrado la memoria por los difuntos, es la ocasión. Vaya este comentario como homenaje a Javier, el fan incondicional de Richard Harris (el protagonista de la novela).

Stephen Peters
Stephen Peters sitúa la acción en Nueva York, en concreto en Central Park. Allí, un excombatiente de la guerra de Vietnam (Richard Harris) coge un teléfono público y llama al alcalde de la ciudad de los rascacielos con un mensaje muy claro: "Central Park es mío y solo mío". Lo que a primera vista parece resultar una llamada sin importancia, poco a poco va tomando forma. Harris está muy bien armado y tiene experiencia en la guerra de guerrillas. Está dispuesto a hacer frente a cualquiera que intente desalojarle de allí. De hecho, para demostrar que efectivamente el Parque es suyo, anuncia la destrucción de la comisaría de policía de la cual depende el Parque. En pocos minutos, una bomba explota en dicha comisaría conviertiéndola en escombros. De esta forma se inicia la aventura magníficamente narrada por Peters. Es Harris contra la policía, contra todos sus recursos técnicos y humanos. No cuento más, aunque me imagino que podéis intuir cómo se desarrolla todo y cómo termina.

Novela de suspense y acción. El ritmo es tan trepidante que no puedes parar de leer. Al final, una reflexión sobre una guerra y sobre el papel que Estados Unidos jugó en ella. Una reflexión sobre la actuación de un ejército y sobre el recibimiento y las posibilidades que tuvieron los soldados una vez volvieron a sus casas. El tema está ya en parte superado, pero ahí está.

En fin, he necesitado tiempo para hablar de este libro, pero por fin me he atrevido. Si te gusta la literatura de acción y suspense, este libro te enganchará. En mi caso, ya lo hizo en su momento. Ahora (lo volví a releer como homenaje a Javier) sigue ejerciendo su influjo, aunque reconozco que no soy nada imparcial a la hora de hablar de él. Que lo disfrutes. Hasta la próxima.


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