lunes, 3 de marzo de 2014

Natalia Sanmartin Fenollera: El despertar de la señorita Prim. Por Javier Sánchez

Sanmartín Fenollera, Natalia: El despertar de la señorita Prim. Planeta, Barcelona, 2013. Colección Autores Españoles e Iberoamericanos. 345 páginas. Comentario realizado por Javier Sánchez.

"Me han dicho que valora usted la delicadeza y que añora la belleza -continuó el anciano-. Busque entonces la belleza, señorita Prim. Búsquela en el silencio, búsquela en la calma, búsquela en medio de la noche y búsquela también en la aurora. Deténgase a cerrar las puertas mientras la busca, y no se sorprenda si descubre que ella no vive en los museos ni se esconde en los palacios. No se sorprenda si descubre finalmente que la belleza no es un qué, sino un quién" (pág. 329).

Pues sí, yo creo que estas dos palabras definen bien esta novela: delicadeza y belleza. Delicadeza por la inteligencia derrochada en los diálogos, por la cantidad de matices que aparecen cuando se tocan los distintos temas, por la educación de cada uno de los personajes y por la maestría cuando se profundiza en el alma de cada uno de ellos. Belleza porque es un libro magistralmente escrito, porque refleja una realidad social armoniosamente utópica y porque, cuando terminas, te quedas con la sensación de que todo está bien, incluidas las dudas que aparecen en todo momento.

Natalia Sanmartín Fenollera (Pontevedra, 1970), según se dice en el propio libro, es periodista y ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en el ámbito de la información económica. Licenciada en Derecho por la ULC, es Máster en Periodismo por la Escuela de Periodismo de El País y la UAM y cuenta con un PIDD por la Escuela de Negocios ESIC. Ha estado al frente de las secciones de "Cinco Sentidos" y de "Vida Profesional" en el diario económico Cinco Días, donde actualmente es jefa de "Opinión". El despertar de la señorita Prim es su primera novela. 

El 18 de julio del año pasado, Natalia Sanmartín contestaba las preguntas que los lectores le hacían en www.elmundo.es. Hago referencia a esto (cosa que no es frecuente en mí) porque ella misma explicaba las claves de su novela con verdadera maestría. De esa entrevista entresaco algunos detalles. "El libro habla de la importancia de lo pequeño, pero sobre todo habla del choque, de la confrontación entre la tradición y la modernidad. Prim es la historia de un pueblecito de rebeldes que deciden declarar la guerra al mundo moderno y volver a lo esencial. Allí llega la autosuficiente, segura y cultivada señorita Prim, que ha sido contratada para trabajar en casa de un hombre peculiar y que, poco a poco, irá conociendo esa curiosa manera de ver el mundo que tienen los habitantes del pueblo. Ellos defienden la tradición, ella la modernidad. Y muy pronto surgen chispas entre ambos. A mí me interesaba mucho hablar de la idea de que la rebeldía no consiste únicamente en mirar hacia delante, sino también en mirar hacia atrás. Eso supone ir a contracorriente, contra mundum, y exige un cierto coraje, una peculiar, distinta y extraña rebeldía".

Dos mundos, por tanto. Y uno, el clásico, reclama a alguien para que ponga orden en su biblioteca. Para ello, publica el siguiente anuncio: 
"Se busca espíritu femenino en absoluto subyugado por el mundo. Capaz de ejercer de bibliotecaria para un caballero y sus libros. Con facilidad para convivir con perros y niños. Mejor sin experiencia laboral. Abstenerse tituladas superiores y posgraduadas"
Ahí es nada. Obviamente, a la señorita Prim (licenciada en Relaciones Internacionales, Ciencias Políticas y Antropología, doctora en Sociología y especialista en biblioteconomía y arte ruso medieval) le llamó la atención el anuncio. No pudiendo con su curiosidad, acude a la cita. Lo que allí se encuentra, y lo que descubrirá con el tiempo, le horroriza. Pero se compromete con el puesto de trabajo. La novela narra con mucho detalle las largas conversaciones del Hombre del Sillón (nunca se dice su nombre) y la señorita Prim. Los avatares que se van sucediendo en su larga estancia en San Ireneo de Arnois (pueblo inexistente pero que la autora sitúa hacia la Normandía francesa) poco a poco la llevan a descubrir lo esencial en la vida, no sin cierto sufrimiento. Al final, la señorita Prim es consciente de que la plenitud se puede encontrar en las pequeñas cosas y que la vida no puede consistir en una continua huida hacia adelante.

Novela intimista notablemente impresionista. En ocasiones llama la atención que haya sido escrita por una economista (ojo, entendedlo bien), porque en muchos momentos uno tiene la sensación de que es más un cuento que una novela, en la que la autora va a lo profundo, al matiz, al lugar donde brilla con más intensidad la belleza y la verdad. 

Esta novela está teniendo muchísimo éxito fuera de España, concretamente en Italia, Alemania, Francia, Canadá, Reino Unido, etc., lugares en los que se ha publicado. Es más, el éxito le ha llegado en España por la acogida que ha tenido esta novela más allá de nuestras fronteras (curioso, ¿no?). Esto, en cualquier caso, no es de extrañar. Cuando yo vi esta novela en las mesas de novedades de las librerías el verano pasado, se me quitaron las ganas de leerla por el simple hecho de que tuviera una cubierta tan espantosa (lo siento, señores de Planeta). Parecía más una novela romanticona insulsa que la maravilla de novela que es. Sin embargo, reconozco que ha funcionado el boca a boca, y por eso la he leído. Me la recomendaron vivamente dos amigos. Él (que no suele leer prácticamente nada nuevo) me dijo que merecía la pena; y ella, que se la había leído dos veces seguidas de lo buena que era. Conclusión, yo también me he animado y reconozco que me ha encantado. De verdad, es de lo mejor que he leído últimamente. Espero que a ti también te guste. Hasta la próxima.


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