domingo, 28 de diciembre de 2014

Michael Lapsley: Reconciliarse con el pasado - Texto

Lapsley, Michael: Reconciliarse con el pasado. Un camino desde la lucha por la libertad hacia el pasado. San Pablo, Madrid, 2014. 471 páginas. Traducción de Javier García Alves.


Perdón, justicia restaurativa y «teología de la bicicleta»

Aunque la noción de justicia que suele figurar en los ordenamientos jurídicos es la de justicia retributiva o punitiva (que hace que en ocasiones se desdibuje la frontera entre justicia y revancha), Michael Lapsley es un firme defensor de la justicia restaurativa, ya que en su opinión «El perdón casa mejor con la justicia restaurativa que con la justicia retributiva». He aquí algunos extractos de su autobiografía que ilustran sus puntos de vista:

«Muchos de quienes se beneficiaron del apartheid esperan de los oprimidos del antiguo régimen que sigan adelante como si el pasado no hubiera tenido lugar, y también algunos predicadores cristianos hablan del perdón como si fuera algo etéreo, barato y fácil. Sin embargo, para la mayoría de los seres humanos el perdón es algo costoso, doloroso y difícil. Esos predicadores pretenden que nos comportemos de acuerdo con lo que yo llamo la «teología de la bicicleta». Supongamos que yo te robo tu bicicleta. Luego, al cabo de seis meses, vuelvo a verte y reconozco mi delito, diciendo: «Cuánto lo siento, te robé la bici. ¿Me perdonas, por favor?». Tal vez seas una buena persona y digas: «Sí, te perdono». Y entonces ¡yo me quedo con la bici! El perdón y la sanación de las relaciones implican una restitución por lo que se ha robado. Esto significa que tengo que devolver la bicicleta.»



«Para mí, el perdón es un proceso interactivo entre un «yo» y un «tú» y, como desconozco quién fue el responsable de mi atentado, hoy por hoy aún no hay nadie a quien perdonar. Si alguien se acercara a mí y me dijera: «Fui yo quien te envió la bomba. Por favor, perdóname», yo estaría dispuesto a girar la llave que liberara a esa persona de su sentimiento de culpa. Pero antes me gustaría saber si sigue fabricando bombas. A la vuelta de la esquina de donde yo vivo en Ciudad del Cabo se encuentra el hospital infantil más grande de África, y si la persona en cuestión me dijera: «Pues yo trabajo en ese hospital», esto me indicaría que su corazón ha cambiado. Mi respuesta sería entonces: «Sí, claro que te perdono». ¡Cuánto mejor sería que mi agresor continuara trabajando en ese hospital, en lugar de ir a la cárcel! Esta es la justicia restaurativa, no la justicia punitiva. Pero aún hay más. En mi imaginación, yo tal vez me sentaría entonces a tomar una taza de té con mi agresor, que ahora sería mi amigo, y en el transcurso de la conversación le diría: «La realidad es que, aunque te he perdonado, sigo sin tener manos; sigue faltándome un ojo; y sigo oyendo muy mal. Evidentemente no hay nada que puedas hacer para devolverme a mi estado anterior, pero, como consecuencia de lo que hiciste, yo necesitaré asistencia durante el resto de mi vida. Naturalmente tendrás que ayudarme a pagarla». En este caso, mi perdón no está supeditado a la restitución, pero la restitución sí resulta necesaria para sanar plenamente la relación entre nosotros dos.»

«La Dra. Mapule Ramashala, miembro de la Comisión de Verdad y Reconciliación [sudafricana (TRC)], ofreció a la nación una parábola viva de restitución y justicia restaurativa. Poco tiempo después de las elecciones de 1994, se mudó a una casa situada en un barrio predominantemente blanco de Boksburg, una ciudad no muy lejos de Johannesburgo. Durante un viaje suyo a Ruanda, como miembro de una delegación de la TRC, recibió una llamada telefónica en la que le comunicaron que una banda de sesenta jóvenes blancos había entrado en su casa, destrozándola e incendiándola hasta reducirla a cenizas. La policía había detenido a doce de ellos. A su regreso, la Dra. Ramashala se reunió con los jóvenes y con sus padres. Les comunicó que no tenía intención de denunciarlos, lo cual provocó la indignación de la policía y de varios de sus familiares. En cambio les dijo: «Naturalmente tendréis que asumir la responsabilidad por lo que habéis hecho: mi casa tendrá que ser reconstruida y vosotros tendréis que encargaros de reunir el dinero para ello. También quiero que busquéis a personas de la comunidad, sobre todo personas mayores y otras personas vulnerables, y que averigüéis lo que podéis hacer para ayudarlas. Quiero que cada uno de vosotros me presente un informe semestral en el que me dé parte de su vida y, sobre todo, de sus progresos en la escuela». ¿Qué habría sido de estos jóvenes si hubieran ido a la cárcel? ¿Qué habrían implicado sus antecedentes penales para su vida después de cumplir su condena? Y ¿qué efecto tuvo la generosidad de espíritu de la Dra. Ramashala en aquella comunidad blanca?»

Michael Lapsley: Reconciliarse con el pasado
San Pablo, Madrid, 2014. Capítulo 11: «Verdad, amnistía y restitución».


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