domingo, 1 de marzo de 2015

Alejandro G. Iñárritu et alter: Birdman. Por Fernando Vidal

Alejandro G. Iñárritu, Nicolás Giacobone, Alexander Dinelaris, Jr. y Armando Bo: Birdman or The Unexpected Virtue of Ignorance.  Los Ángeles, Dinosaur Out, 2013. Comentario realizado por Fernando Vidal (Universidad Pontificia Comillas, @fervidal31).

Birdman o La inesperada virtud de la ignorancia no sólo es una película asombrosa sino que ha publicado un guión poderoso. Birdman es una obra sobre la autenticidad y sentido de nuestros logros en la vida. Un hombre con superpoderes como volar pero que siente que sólo el reconocimiento del público culto puede justificar su existencia. Un actor que hace de superhéore –Birdman-, entretiene a millones de familias por todo el mundo y gana millones de dólares, siente que sólo el reconocimiento del prestigioso público del teatro neoyorquino puede justificar su existencia. Un hombre con una esposa enamorada y una hija que le necesita las ignora y maltrata porque siente que sólo la gloria que concede la cultura neoyorquina puede justificar el amor. Pero el fracaso en todos los órdenes le va a retar como a un caballero clásico y sólo su progresiva entrega, desposesión y autenticidad le dará una salida de esa caverna que siempre son el escenario de un teatro y sala de cine. Sólo su ignorancia y pobreza van a permitirle alcanzar el amor y la excelencia.

1. Las tres estaciones del caballero

Birdman ha sido la película sorpresa del año 2014: un fresco torrente de autenticidad en medio de un cine cada vez más previsible y con guiones fáciles. Birdman cuenta con un poderoso guión y una trepidante realización cinematográfica. El guión es una obra colectiva a cuatro manos y está disponible para ser descargado gratuitamente, editado por Dinosaur Out, en http://gointothestory.blcklst.com/wp-content/uploads/2014/11/BIRDMAN.pdf.

El guión es una obra al servicio de la película, pero merece la pena ser leído para reflexionar sobre su propuesta. En el script se cruzan los dos argumentos: por un lado la historia de un actor que desdeña lo conseguido en la vida en el terreno familiar y profesional y ansía la gloria del reconocimiento por un hecho memorable. El otro argumento es una doble reflexión sobre arte dramático: una discusión sobre el cine de Hollywood y el sofisticado teatro culto (de Nueva York) y la producción del actor como un proceso de entrega y desposesión. Lo que trenza los tres hilos en una sola cuerda es la obra "De qué hablamos cuando hablamos de amor", escrita por el dramaturgo Raymond Carver (1981), y en la que los protagonistas aspiran al amor y viven un progresivo despojamiento de todo.

La propuesta de Iñárritu y sus colegas es una obra de teatro dentro de una película de cine. El protagonista, Riggan, es un actor con grandes limitaciones. Eso le queda patente cuando contrata como actor para la obra de teatro a Mike Shiner, un carismático actor de gran talento. La obra de teatro va a ser probada en tres sesiones de preestreno, antes de su gran estreno. Los tres preestrenos son sesiones ante un público convencional pero que ha pagado sustancialmente menos por ver una obra en la que todo es aún provisional. Esa estructura de tres preestrenos ritualiza la historia en tres pasos al modo de la convención narrativa clásica. En vez de un caballero traspasando las tres pruebas, en este caso tenemos a un superhéore (Birdman) que va a tratar de superarlas. Pero, previsiblemente, los tres pasos van a ser fracasos cada vez mayores. El primer preestreno fracasa por la ebriedad de Mike Shiner, quien interrumpe la obra denunciando que no hay nada auténtico y verdadero en ella. El primer preestreno desnuda la mentira de la obra de teatro diseñada para gustar, la falsedad de los decorados, el agua en los vasos donde debía haber un alcohol embriagador.  El segundo preestreno volverá a fracasar porque Mike Shiner no simula estar teniendo sexo con la actriz que interpreta el papel de su amante sino que mantiene relaciones sexuales auténticas en el escenario –y además dicha actriz es su pareja en la “vida real” de la película-. Cuando se levanta el público contempla una testaruda erección que causa una enorme carcajada y acaba interrumpiendo de nuevo la obra. Riggan está desesperado y cuando se acerca al tercer preestreno ha presionado al máximo para domar a Mike Shiner y asegurar el éxito. Pero en esa ocasión es él quien falla: por una puerta inoportunamente cerrada, se queda en calzones fuera del teatro y tiene que atravesar Times Square para poder acceder de nuevo al teatro por la única puerta por la que es posible: la principal por la que entra el público. Para poder intervenir en el momento en que le toca hacer la entrada, se ve obligado a aparecer así de desnudo por el pasillo central del teatro. De nuevo el preestreno ha fracasado.

Esos tres pasos han ido hundiendo las probabilidades de éxito de la obra y han ido deprimiendo progresivamente al protagonista, Riggan, haciéndole perder el control de su actuación. Desesperado, ya convencido de que va a ser inmisericordemente criticado, realiza una actuación dramática en la que se entrega de todo, se desposee de todo afán de éxito: se ha identificado tanto con el fracaso absoluto de su personaje que él mismo se da totalmente incluso a esa pérdida total. Sólo desposeyéndose de todo, ha logrado alcanzar la autenticidad para realizar con perfección su labor.

2. Para volar hay que perder la tierra

Riggan es un actor de Hollywood que no sólo ha protagonizado tres películas taquilleras de éxito mundial sobre un superhéroe –Birdman- sino que él mismo puede volar. La gente no lo sabe, pero él es como un superhéroe de verdad: es un superhéroe representando a otro superhéroe. Él puede volar, puede hacer cosas extraordinarias –como mover objetos con la mera voluntad de mente- y llenar de ilusión a millones de niños y familias por todo el planeta. Pero él se siente vacío porque el mundo culto le desprecia. Piensan que es un tarado con alucinaciones por haberse creído su personaje, y que realmente no es un actor sino que, por el contrario, lo que él hace desprecia y destruye el verdadero arte del cine y el teatro. Birdman ha perdido la pasión y la busca en un lugar equivocado.

Aunque Riggan ha alcanzado un gran éxito haciendo felices a gran parte del planeta con sus películas de entretenimiento, no lo valora. Una gran insatisfacción y vacío interno le ha corroído. Vive buscando la fama, pendiente de la aceptación ajena, obsesionado por lo superficial y tratando de demostrar que es alguien que no es. Eso le ha conducido a maltratar y  destruir su matrimonio, y a ser un padre ausente que nunca se ha ocupado de una hija –que además tiene problemas de drogadicción y a la que, pese a que trabaja junto a él, ignora-.

Para ganarse el reconocimiento de la academia y el público culto, ha invertido toda su fortuna en la representación de la obra que dirige y protagoniza: "De qué hablamos cuando hablamos de amor”. La idea principal de la obra es que todo el mundo tiene derecho a amar y ser amado al menos una vez por alguna persona. Pero Riggan ha olvidado lo que es amar, sólo busca el éxito según los criterios que le marca la cultura del poder. Encuentra problemas para llevar a cabo la obra porque no logra ser un buen actor ni que la obra sea auténtica y a eso se suman muchos más problemas provocados por la falta de dinero y por las fatuas vidas de sus compañeros. Pero él persiste con furia en sacar la obra adelante.

En una visita al camerino del teatro, su mujer, Sylvia, le pregunta: ¿Qué te pasa? Mírame. Riggan mira amable a su exmujer y le contesta: Tengo la oportunidad de por fin hacer algo bien en mi vida. Y tengo que aprovechar. Tengo que hacerlo. Su mujer le dice que le ama y él mismo también sigue amándola, pero está demasiado centrado en lograr ser alguien a través del éxito, el reconocimiento, busca la pasión en el contento de los poderosos de la cultura. Incluso sabe que es un mal padre y que, dados los problemas que atraviesa su hija, debería ser un gran padre. Su mujer, Sylvia, le dice: No tienes que ser un gran padre a partir de ahora sino que simplemente tienes que ser simplemente padre.

A su propia hija, Sam, le dice más tarde: Estoy tratando de hacer por fin algo importante. Pero su hija Sam cree que le da demasiada importancia a la obra de teatro y ella misma se siente minusvalorada cuando su padre considera que no entra dentro de eso que él considera hacer algo importante en la vida. Él se indigna: ¡Es importante para  mí! ¿De acuerdo? Puede que no para ti ni para tus amigos cínicos cuya única ambición es terminar haciendo algo vital y que, por cierto, va a ser recordada por ser la generación en la que finalmente las personas dejaron de hablarse. Pero para mí… Para mí… Esto es… Dios. Es mi carrera, es mi oportunidad de hacer algún trabajo que realmente signifique algo.

Sam se deja llevar de la ira y le contesta a su padre con palabras que nunca antes había sido capaz de decirle: ¿Significa algo para quién? Estás haciendo una obra basada en un libro para ricos, vieja gente blanca cuya única preocupación real es dónde van a tomarse su cake y café cuando termine. A nadie le importa una mierda salvo a ti. Y reconócelo, papá, no lo haces por amor al arte. Es porque quieres sentirte relevante otra vez. Mira, hay todo un mundo fuera donde la gente lucha por ser relevante cada día. ¡Y tú actúas como si no existieran! Las cosas están pasando en un lugar que tú voluntariamente ignoras, un lugar que ya te ha olvidado. Quiero decir, ¿quién eres tú? Estás haciendo esto porque estás aterrado ante la muerte, como el resto de todos nosotros, eso es de lo que no te das cuenta.

El director de cine mexicano Alejandro G. Iñárritu -autor de otras notables películas como Amores perros, 21 gramos o Babel- adopta la ingeniosa ficción de hacer que Riggan esté siempre en compañía de su alter-ego, Birdman. No sólo su mujer y su hija le reclaman que sea él mismo sino que su propio personaje le insiste una y otra vez en él ya es alguien, puede hacer felices a millones de personas y puede volar –y ese volar significa ser él mismo, soñar, vivir libre-.

Birdman le recuerda quién es en realidad. -Tú eres una estrella de cine, ¿recuerdas? Pretenciosa pero feliz, ignorante pero encantadora. ¿Qué estás tratando de demostrar? ¿Eh? ¿Que eres un artista? No lo eres. Nuestras películas ganan billones alrededor de todo el mundo. ¡Levántate! Así que no eres un gran actor, ¿a quién le importa? Tú eres mucho más que eso. ¡Tú eres un icono! Tú libras a la gente de su aburrimiento y vidas miserables, la gente deja sus rutinas diarias. Les haces saltar, reír, llorar, cagarse en sus pantalones. Lo único que tienes que hacer es chasquear tus dedos-. Riggan chasquea sus dedos y comienzan a pasar cosas extraordinarias. De repente comienza a levitar. Birdman vuelve a tratar de hacer que valore lo que realmente es y hace. -¡Vuelve a ser quien eres! Puedes hacerlo. Tú eres Birdman. ¿Me oyes?-.

Tras diversas peripecias de humor negro, finalmente Riggan se da cuenta de que ama a su mujer e hija y la progresiva conciencia de su miseria le hace conectar con su corazón y representar con mayor autenticidad su papel en la obra de teatro. Ha ido hasta la raíz, se ha desnudado de su vanidad, se ha humillado, se ha desprendido de todo, dispuesto a vivir fracasado. Birdman recuperó la pasión a través de la autenticidad y el amor. Finalmente, el éxito le alcanza como actor en dicha obra pero él ya está mucho más allá. Ya no le importa: ama a su mujer, ama a su hija y sobre todo se da cuenta de que tiene que ser quien es, el hombre pájaro, el hombre volador, aunque deba ser una identidad secreta que nadie conozca nunca y quede oculta detrás del disfraz con el que hace feliz a todo el planeta. Pero hay alguien que sí sabe su verdadera identidad, quien realmente es… Su hija Sam sabe que ahora tiene un padre y que su padre es extraordinario y no sólo por el milagro de que pueda volar… Birdman ya sabe de nuevo para quién debe volar.



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