lunes, 28 de marzo de 2016

Carlos María Galli: Dios vive en la ciudad. Por José Fernando Juan Santos

Galli, Carlos María: Dios vive en la ciudad. Hacia una nueva pastoral urbana a la luz de Aparecida y del proyecto misionero de Francisco. Herder, Barcelona, 2014. 424 páginas. Comentario realizado por José Fernando Juan Santos.

Galli es actualmente profesor de Teología en Buenos Aires y, desde más de treinta años, participa en las reflexiones pastorales latinoamericanas en diversos ámbitos, incluida la CELAM como asesor. Él mismo presenta esta nueva edición movido por el nuevo impulso realizado por el papa Francisco, sin perder por ello de vista la trayectoria histórica, el pensamiento y la práctica pastoral de las últimas décadas. De ahí la especial y continua referencia a los documentos del Concilio Vaticano II, a Puebla y a Aparecida, y a las palabras del magisterio pontificio en esta trayectoria, aludiendo también en su amplia bibliografía a textos previos y posteriores a estos distintos hitos. Evidentemente el autor no es el único en todo el panorama pastoral que ha reflejado la especial particularidad de las ciudades como configuradoras de un nuevo escenario en el que se desarrollan las personas y sus mundos, pero ha sabido reflejar sistemáticamente, y con mucha profundidad y profusión, la búsqueda de Dios en las mismas. 
El texto, que se nutre en sus fuentes y experiencias de la realidad concreta de Argentina, bien puede inspirar en sus claves generales reflexiones en otros contextos. En concreto, son fundamentales los dos últimos bloques, en los que se analiza el hecho religioso en las ciudades, con el impacto y transformación que las nuevas urbes provocan, y propone una necesaria conversión de la pastoral asentada en esta realidad. En este último bloque se perciben muchas de las claves con las que Francisco parece estar sorprendiendo a la Iglesia: comunidad, Iglesia en salida, periferias, santidad y misión. Si bien se dedica un epílogo a la encíclica Evangelii Gaudium, lo cierto es que ese pensamiento ágil y fresco está presente en toda la obra de una u otra manera. 
En resumen, un libro muy interesante tanto para quienes vivimos en la ciudad y buscamos a Dios en ella, y no en lugares alejados y extraños, como para quienes hacemos invitación a otros para que sigan buscando donde parece no estar, para que generen relaciones nuevas en medio del anonimato y la masa, o para que vivan en plenitud su propia persona. Sin duda alguna, el lenguaje y la estructura de la obra facilita, y mucho, hacerse cargo de la novedad que supone una verdadera pastoral en nuestras ciudades.


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