martes, 12 de julio de 2016

Annemarie Ohler: Atlas de la Biblia. Por Jesús Sanjosé del Campo

Ohler, Annemarie: Atlas de la Biblia. Akal, Madrid, 2009. 272 páginas. Traducción de Joaquín Chamorro Mielke. Comentario realizado por Jesús Sanjosé del Campo.

La editorial Akal ofrece a sus lectores una colección de atlas en la que bajo títulos tan poco convencionales como «de la criminalidad financiera», «de la guerra y la paz», «del estado de la mujer en el mundo» o «de cocina y gastronomía» plantea una amplia información al respecto del tema que puede sugerir el título. Como en las enciclopedias temáticas, se trata de poner ante el lector mucha información, bien seleccionada, bien ordenada, pero con un grado mínimo de elaboración. Además, como de lo que se trata es de atlas, prima en la forma de ofrecer esa elaboración los mapas, los cuadros, los esquemas y los historiogramas sobre el texto mismo. En definitiva, el resultado es un material de consulta que puede resolver de forma rápida las dudas que puede tener un conocedor del tema al respecto o un material de introducción que puede poner en la pista a alguien que quiera introducirse en un tema de forma rápida. 

En el atlas que aquí se presenta, el tema es la Biblia, y el enfoque es cultural. En la introducción misma se plantea la necesidad cada vez mayor de hacer llegar al público una serie de datos, imágenes y símbolos que, procedentes de la Biblia, pueblan nuestra cultura y dan una serie de claves al hombre actual para poder entenderse a sí mismo.

Se trata de una serie de historias, recogidas en esa biblioteca que es la Biblia, que han servido durante mucho tiempo a una parte importante de la humanidad para entender de donde proviene y a donde se dirige. Historias que han sido interpretadas de forma diferente por los artistas y plasmadas en lienzos y tablas y esculpidas en madera y piedra, material todo él que, falto de la historia que representa, pierde el sentido. 

El índice del atlas hace un recorrido completo que, comenzando por el Antiguo Testamento, llega hasta los últimos textos doctrinales del Nuevo. Los capítulos obedecen a las agrupaciones clásicas de la Biblia –Pentateuco, Históricos, Profetas, …–, aunque se intercalan en las exposiciones datos extrabíblicos y anotaciones históricas que ayudan a entender mejor una época o un género literario. 

Las páginas de la izquierda, pares, están ocupadas por imágenes gráficas y las páginas de la derecha, impares, están ocupadas por el texto; unas y otras guardan una correlación temática. En la mayoría de los casos los esquemas y los mapas están muy bien trazados y apoyan de forma efectiva el texto. A veces, las imágenes son excesivamente simplificadoras, de dudosa oportunidad o tienen un diseño que resulta poco actual y recuerda las láminas utilizadas en otras épocas por los catequistas; tributo comprensible que hay que pagar cuando se opta por una fórmula como ésta, aclaradora pero rígida. La autora, Annemarie Ohler, tiene un currículo típicamente alemán, en el que se combina una formación en filología –clásica y moderna- y teología, con una actividad como docente y catequista en todos los niveles y para todas las edades. Lo cual queda perfectamente reflejado en el atlas: se trata de un esquema base polivalente que, por una parte, permite fijar la atención del alumno sobre algo concreto, sea cual sea su edad, y, por otra, en manos de un profesor experto, potencia una explicación verbal en función de los oyentes, edad, conocimientos, etc.


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