miércoles, 4 de enero de 2017

José Luis Sánchez Nogales: Aproximación a una teología de las religiones. Por Francisco Sáez Rozas

Sánchez Nogales, José Luis: Aproximación a una teología de las religiones. Hinduismo-Budismo. Salvación en las tradiciones religiosas. El cristianismo y las religiones (2 vols.). BAC, Madrid, 2015, 843 y 980 páginas. Comentario realizado por Francisco Sáez Rozas (Profesor de Teología, Centro de Estudios Eclesiásticos e I.S.C.R. Almería).

Resulta ciertamente una tarea ardua realizar una recensión de una obra en dos volúmenes tan profusa, rica y teológica. Desde el principio el autor deja claro que su intención versa en una reflexión teológica sobre la religión y las religiones. Con ello se afirma que se parte de la fe cristiana confesada y vivida. Por tanto, no nos movemos en el campo de la fenomenología, ni tampoco de la filosofía de la religión exclusivamente; se parte de la fe eclesial, este es el marco hermenéutico. Desde aquí el libro ahonda en el significado de las religiones no cristianas, es decir, ¿qué función tienen las religiones no cristianas en el conjunto de la salvación que se da en Cristo? La respuesta a esta pregunta constituye todo un auténtico tratado de teología de las religiones.

Tras una reflexión sobre el objeto formal de la teología de las religiones; el autor nos enfrenta a cinco objetivos más específicos: 
1. Centrar el papel que ocupan el cristianismo en el universo religioso de la humanidad y la persona de Cristo en la historia de la salvación de cara a las demás religiones y sus mediaciones.
2. Estudiar la función de las demás religiones en esta economía salvífica.
3. Abordar la mediación de la Iglesia y su tarea misionera.
4. Entender el diálogo interreligioso y el talante dialogal en las relaciones interreligiosas para abordarlo siempre desde la idiosincrasia del cristianismo.

¿Cómo este estudio en dos volúmenes aborda estos objetivos? La obra se apoya en el método teológico de la tercera vía. No es posible un estudio teológico de las religiones si no nos acercarnos a su misma realidad desde una forma descriptiva —fenomenológica—. De ahí que sea fundamental combinar este nivel con aquel otro imprescindible: el de la revelación cristiana.

Llama la atención la convicción con la que el autor reclama una ubicación en la sistemática para la teología de la religión. Reconoce que es una verdadera cuestión disputada, pues la teología de las religiones no tiene un estatuto teológico bien definido aún (cf. p. 19, vol. I). Con todo, Sánchez Nogales se desmarca, pues, de aquellas corrientes que la sitúan previa a la dogmática o como una dimensión más de la teología fundamental: «Mi parecer es que irá tomando cuerpo como una disciplina teológica integrada en la reflexión sistemática y muy conectada con la teología fundamental, aunque requiera de la globalidad de la reflexión teológica para esclarecer cuál es el lugar de la teología cristiana frente al hecho de la religión y las religiones» (p. 20, vol. I).

Una vez que el autor ha abordado estas cuestiones generales acerca del estatuto epistemológico, su objeto, método y ubicación en el campo de las disciplinas teológicas, delimita igualmente la perspectiva fundamental para una teología cristiana de las religiones. El libro se inserta en el tratamiento que los actuales teólogos dan al diálogo interreligioso, que no busca ya una aproximación horizontal, esto es, ver qué relación tendrían las demás religiones con el cristianismo, sino una aproximación vertical que pretende profundizar en la relación de las religiones no cristianas con el misterio de Cristo. Este giro hacia el centro cristológico impregna toda la obra.

Se deja asentada, pues, la insuficiencia de una perspectiva eclesiocéntrica como punto de partida de una teología de las religiones, para justificar, en una exposición amplísima, un cristocentrismo inclusivo y abierto que mantiene los tres principios irrenunciables de la teología cristiana: 1. La voluntad salvífica universal de Dios; 2. La mediación universal y única de Jesucristo, y 3. La Iglesia como sacramento de esa mediación.

Como dice el propio autor:

«Una teología cristiana de la religión debe orientarse hacia una valoración teológica de los valores salvíficos contenidos en las otras religiones, pero siendo cristiana, esta revelación solo puede hacerse a la luz de la revelación en Jesucristo [...] El cristocentrismo inclusivo y abierto (inclusivismo) sería por consiguiente, la tercera vía, que proporcionaría base teológica para un diálogo respetuoso con las demás religiones, si se quiere permanecer en este diálogo, dentro de las coordenadas de una teología católica» (p. 50, vol. I).

El núcleo del libro lo constituyen los cinco bloques que estudian las cinco grandes tradiciones religiosas: las religiones tradicionales, el judaísmo, el Islam, el hinduismo y el budismo. Son capítulos más históricos y descriptivos, con una estructura pedagógica y por igual en todos ellos, que, a pesar de la abundante documentación, dinamiza su lectura y favorece la comprensión: a) Se parte del marco magisterial proporcionado por el Concilio Vaticano II; b) Posteriormente, se describe fenomenológicamente las distintas religiones. Si no es posible una teología de las religiones que prescinda en último término de la revelación, tampoco lo es aquella que proceda deductivamente sin acercarse a la religión que se estudia, y c) Por último, cada capítulo termina con una exposición acerca del diálogo interreligioso del catolicismo con cada tradición religiosa.

Al exponer detalladamente los paradigmas de comprensión de las religiones surgidos en los últimos años para dar razón de la pluralidad religiosa, el autor dedicará una amplísima parte, la sexta. Nos encontramos con un método teológico dogmático que partiendo del dato revelado, y pasando por la comprensión no solo de la patrística, sino también de la historia del dogma, valora las distintas hipótesis religiosas de los últimos tiempos, estudiándolas en su autor representativo y desde el magisterio eclesial: el carácter absoluto del cristianismo (E. Troeltsch), el cristianismo anónimo (K. Rahner), el teocentrismo pluralista (J. Hick) y el cristianismo latente (J. Dupuis).

Finalmente, este exhaustivo estudio merece de calificarlo, desde un nivel académico alto, y ante el panorama actual de la grandes tradiciones religiosas, como una reflexión teológica que deja ver con coherencia cuál es su significado dentro de la historia de la salvación. Hay algo de paradójico en el título, pues quien entienda por aproximación una manera de proceder que se acerca solo en modo superficial al objeto de estudio, se sentirá sorprendido. No es solo un tratado de formación académica, ni exclusivamente un manual, sino una reflexión teológica de gran envergadura. Cuando se acomete su lectura, no se tarda en descubrir que sus pretensiones no se reducen meramente a una aproximación, sino a un trabajo muy serio de investigación, de documentación y de consulta.

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