Grün, Anselm: La escuela de las emociones. Sal Terrae, Santander, 2014. 200 páginas. Comentario realizado por Jorge Burgueño.
«Las emociones nos dinamizan. Nos ponen en movimiento interiormente y modelan no solo nuestra interioridad, sino también nuestra conducta y nuestra relación con el mundo y con otras personas» (p. 9).
De esta manera comienza este diccionario de las emociones, en el que se analizan y se describen los diferentes sentimientos que pueden afectar al ser humano. Admiración, arrepentimiento, celos, compasión, indiferencia, repugnancia, sereni ad, vergüenza... El autor propone reflexionar sobre las experiencias interiores del ser humano y su influencia en la vida personal: «A quien ha conseguido esta interior jovialidad ningún nubarrón le oscurece el radiante cielo de su alma. [...] Al lado de un hombre jovial, uno se siente a gusto» (p. 120).
Grün, monje alemán conocido por unir la espiritualidad tradicional cristiana con la psicología moderna, elige una emoción para encabezar cada uno de los capítulos del libro, con el objeto de desgranarla e indicar al lector el camino para relativizar, desviar o potenciar ese sentimiento: «En vez de culpabilizarnos, deberíamos perdonarnos. Y en vez de llevar la cuenta de la culpa que otros tienen con nosotros y responder a ella con odio e intolerancia, deberíamos perdonarla» (p. 168).
Es común que una emoción surja como respuesta a otra, o que de un sentimiento claramente definido derive otro totalmente diferente o incluso opuesto, ya que guardan relación a través de las conexiones que se forman cuando la persona va acumulando experiencias. Es el caso del amor y el odio: «A menudo, el amor se transforma en odio. Hemos querido mucho a una persona, pero nos ha defraudado, ha traicionado nuestro amor. Entonces nuestro intenso amor se transforma en el sentimiento opuesto: un odio violento, apasionado» (p. 129).
Además, la emoción pone a la persona en relación con los demás, la motiva para acometer proyectos con otros individuos o, por el contrario, puede que le impida llegar a establecer consonancia afectiva con otros sujetos: «El saber sobre nuestras emociones y estar familiarizados con ellas abre nuestro corazón al corazón del otro» (p. 197). Por este motivo, es fundamental volver la mirada hacia el interior de la persona y familiarizarse con los sentimientos para poder reflexionar sobre la mejor manera de procesar dicha emoción.
La escuela de las emociones es de ágil lectura no solo si se pretende leer de forma continuada, sino como libro de consulta sobre una emoción ante la cual el lector tiene intención de interiorizar. Para quienes busquen disfrutar de un libro y, al mismo tiempo, adquirir conocimientos sobre Inteligencia Emocional, es recomendable leer los pensamientos de Anselm Grün prestando atención especial a las reacciones producidas en el corazón.
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