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lunes, 22 de diciembre de 2025

Enzo Biemmi: El segundo anuncio. Por Severino Lázaro

Biemmi, Enzo: El segundo anuncio. La gracia de volver a empezar. Sal Terrae, Santander, 2013. 166 páginas. Comentario realizado por Severino Lázaro.

Creo que el libro que nos ocupa apunta al corazón y al reto evangelizador que tiene ante sí la Iglesia europea. ¿Podemos promover de forma nueva y atractiva el evangelio a la gente a la que ya le fue anunciado hace años y a la que el paso del tiempo, o bien alguna mala experiencia con la Iglesia, o bien el ambiente secularizante en que vivimos, desgastó hasta casi hacerlo desaparecer? Supone el autor, por tanto, que estamos en una situación en la que, antes de «educar en la fe», tenemos que volver a suscitarla de nuevo, incluso en muchos de nuestros cristianos más practicantes (p. 40).

Este es el reto de lo que el título del libro designa como «segundo anuncio». En realidad, el autor entiende –y me parece que acertadamente– que con esa expresión aludimos a otra de las variables que el primer anuncio tiene que adoptar, sobre todo en nuestro continente. Si el primer anuncio se hace a las personas que no conocen el evangelio, el segundo se destina a todos aquellos que, por distintas razones, lo han recibido como un estorbo o como algo malo para su vida (p. 117).

Hay que valorar el esfuerzo del autor por clarificar este concepto y ofrecer pistas

miércoles, 12 de febrero de 2020

Victoria Camps: El declive de la ciudadanía. Por Severino Lázaro

Camps, Victoria: El declive de la ciudadanía. La construcción de una ética pública. PPC, Madrid, 2010, 192 páginas. Comentario realizado por Severino Lázaro.

En tiempos como los que vivimos de «crisis de todo» cabría esperar que la conciencia ciudadana de nuestras sociedades democráticas hubiera despertado y repuntado. Pero desgraciadamente no ha sido así, dirá nuestra autora, lo que confirma el problema de «desorientación» que en el ámbito ético arrastramos.

Para salir de esta situación, nada mejor que fijar un par de coordenadas, para saber dónde nos encontramos y, desde ahí, tener más claro por dónde debemos avanzar. ¿Dónde nos encontramos o vivimos a nivel ético? Vivimos desde hace años, por lo que a nuestro país se refiere, en el seno de una sociedad pluralista, en el que la única ética que podemos profesar, a nivel público, es lo que la autora llama una «ética sin atributos» (capítulo 1) o una «ética laica» (capítulo 5). Muy lejos de los tiempos en los que la ética de un grupo (cristianos) podía imponerse al resto. La sociedad de nuestros días tiene una matriz plural, ética, religiosamente hablando. A cada uno se le debe respetar su opción, en el foro privado, y escuchar su aportación, sobre la cosa pública. A todos se les debe exigir el consenso y el compromiso con una serie de valores irrenunciables sobre los que pivotará eso que llamamos «la ciudadanía».