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miércoles, 7 de septiembre de 2022

Amador Fernández-Savater: Habitar y gobernar. Por Carlos Maza Serneguet

Fernández-Savater, Amador: Habitar y gobernar. Inspiraciones para una nueva concepción política. Nuevos Emprendimientos Editoriales, Madrid, 2021. 384 páginas. Epílogo de Rita Segato sobre la transformación social en tiempos de contagio. Comentario realizado por Carlos Maza Serneguet.

Amador Savater lleva tiempo dándole vueltas a una nueva forma de relacionarnos con las imágenes útiles para traer cambios sociales. No se trata tanto de sustituir un imaginario por otro, cambiar de “revolución” a otra palabra, “partido” por otra cosa, sino de abrir esos nombres a otras dinámicas, de modo que puedan ser fecundos. Amador llama a esto “imaginario pagano”, pero no nos dejemos llevar por una interpretación rápida e ideológica del término. Lo que Fernández-Savater entiende por pagano es “siempre abierto, reapropiable, singularizable”. Pagano aquí es contrario a absoluto, cerrado, a hermético. Sorprende a veces lo mucho que su propuesta suena a un trabajo del Espíritu sobre la política, como si Nicodemo preguntase a Jesús cómo puede nacer de nuevo lo revolucionario, el nosotros, qué podemos entender hoy por enemigo o cómo reimaginar la organización, la estrategia, el conflicto, las tácticas. 

No vamos a decir aquí que Fernández-Savater sea un nuevo Jesucristo, que no. Pero sí que intenta traer aire fresco y vida nueva a todas esas imágenes y conceptos que han servido durante tanto tiempo para pensar el cambio político. Consciente de que no podemos hacer política “de sabiondos”, que ninguna de esas imágenes fructificará en algo si no ha pasado antes por el cuerpo.

viernes, 17 de junio de 2022

Jacobo Bergareche: Los días perfectos. Por Carlos Maza Serneguet

Bergareche, Jacobo: Los días perfectos. Libros del Asteroide, Barcelona, 2021. 184 páginas. Comentario realizado por Carlos Maza Serneguet.

A Luis, casado y con tres hijos, su amante acaba de escribirle para decirle que su historia ha terminado: “dejémoslo aquí, quedémonos el recuerdo. Adiós, te quiero”. Austin, la ciudad que durante unos pocos días de los últimos años ha sido el lugar de la aventura, se convierte entonces en espacio para el recuerdo y la reflexión. Unas cartas de Faulkner a su amante, encontradas en el archivo dedicado al escritor en el Harry Ransom Center de esa ciudad, lanzarán preguntas distintas hacia la historia vivida allí y a un matrimonio herido por el tedio. Sobre todo, una en la que Faulkner dibuja para su amante una especie de storyboard de lo que parece ser el anticipo de un buen día pasado juntos. 

La historia con Camila, la genial amante mejicana, es una historia sin restos arqueológicos: todo tiene que ser borrado para no ser descubierto. El pequeño cómic dibujado por Faulkner invita entonces a crear un relato en forma de carta de despedida, que es también la memoria escrita de los días perfectos pasados juntos. ¿Perfectos? Quizá sí, pero también con final. El final que permite escribir la historia completa, pero que vuelve a dejar a Luis frente a la realidad de su vida, su otra vida, la de un matrimonio que se revela en todo su espanto: una sucesión de días sin imaginación común, un ejercicio de supervivencia en medio del

lunes, 4 de abril de 2022

Sandro Veronesi: El colibrí. Por Carlos Maza Serneguet

Veronesi, Sandro: El colibrí. Anagrama, Barcelona, 2020. 320 páginas. Traducción de Juan Manuel Salmerón Arjona. Comentario realizado por Carlos Maza Serneguet.

¿Cómo afrontar los reveses de una vida? ¿Cómo dar o encontrar sentido al sufrimiento? Marco Carrera es el Colibrí, porque según Luisa —amor llamado a ser siempre platónico— pone toda su fuerza en permanecer en el mismo sitio. Esto mismo es lo que nos hace no apasionarnos demasiado con Marco y, a la vez, acaba concediendo cierto embrujo al personaje. Contemplamos cómo se desarrolla su historia, a través de continuos saltos temporales, pasando de la carta a la narración, o de la narración al chat. Un puzzle en el que se acaba desvelando el drama de desgracias familiares y amores truncados, en el fondo imposibles. Una vida atravesada por la muerte y la enfermedad, en la que parece que la única posibilidad de encontrar sentido es resistir, permanecer en el sitio, no moverse, como el colibrí. 

Finalmente, el sentido vendrá de la mano —la nueva generación, cómo no— de una niña, la nieta, llamada a ser inicio de una nueva humanidad, aunque sea como conservación de lo mejor de la antigua, resistencia frente a un mundo que se deshumaniza. Solo la mirada de Miraijin librará a Marco de lanzarse en brazos de la muerte, cuando ni siquiera estar quieto ayude a seguir viviendo. Con ella como sostén y como centro, vivirá de nuevo volviendo a las cosas de siempre, aleteando

miércoles, 16 de marzo de 2022

Philippe Lançon: El colgajo. Por Carlos Maza Serneguet

Lançon, Philippe: El colgajo. Anagrama, Barcelona, 2019. 448 páginas. Traducción de Juan de Sola. Comentario realizado por Carlos Maza Serneguet.

El 7 de enero de 2015 dos hombres enmascarados y armados con fusiles de asalto y otras armas entraron en la redacción de Charlie Hebdo y, al grito de “Al-lahuàkbar”, acabaron con la vida de doce personas y dejaron heridas a otras once. Uno de estos supervivientes fue Philippe Lançon, que años más tarde decide transformar en relato el proceso de reconstrucción facial —su mandíbula había quedado seriamente dañada por un disparo—.

Dice Lançon que este libro no es una terapia, que esta se había hecho ya antes: con la cirugía, con los amigos, con su psicóloga. ¿Qué es, entonces, El colgajo? Es la historia de la construcción de un puente en medio de una vida que ha quedado partida en dos por la violencia. Una violencia frente a la cual el autor no genera resentimiento (los hermanos Kouachi son, para él, “hijos de la República”), pero que se resiste permanentemente a ser integrada. Aunque se haya logrado una reconciliación suficiente para seguir viviendo, vuelve como fantasma (ese chico árabe del metro) o como estrepitosa repetición (el atentado de Bataclan).

El colgajo es un puente que lleva también del autocentramiento del enfermo, que lo reclama todo para sí, que vive siempre a un paso de convertir en tóxicas sus

lunes, 20 de diciembre de 2021

Santiago Alba Rico: España. Por Carlos Maza Serneguet

Alba Rico, Santiago: España. Lengua de Trapo, Madrid, 2021. 316 páginas. Comentario realizado por Carlos Maza Serneguet (Estudiante de Teología, Universidad Pontificia Comillas, Madrid).

Conocí a Santiago Alba gracias a la conferencia inaugural de este curso en Cristianisme i Justícia. A partir de ahí seguí haciendo camino con Leer con niños, preciosa reivindicación de la lectura —entre otros muchos temas— nacida de la experiencia de leer libros con sus hijos, y Ser o no ser (un cuerpo), donde Santiago reflexiona —entre otras muchas cosas— sobre el efecto que el fin del neolítico, la proletarización del ocio y pertenecer a la generación selfie tienen sobre la fuga de los cuerpos, fuga en la que andamos metidos desde que aparecimos en esta tierra. No es el momento de detenerse más en ellos, pero aprovecho esta reseña para recomendarlos vivamente.

Para quien todavía no le conozca, Santiago Alba es un observador, pensador y escritor español que vive en Túnez desde finales de los años 90 —ya antes se había trasladado a Egipto—, unos diez después de acabada la experiencia como guionista en La bola de cristal, programa del que su madre, Lolo Rico, era directora. Ausencia decepcionada de España salpicada de retornos, entre ellos, para ser candidato de Podemos por la provincia de Ávila en 2015. Me aventuro a decir que esa mezcla de densa decepción y atisbos de esperanza con el tema español está muy en la raíz de las páginas de este libro.

viernes, 24 de septiembre de 2021

Elena Ferrante: La vida mentirosa de los adultos. Por Carlos Maza Serneguet

Ferrante, Elena: La vida mentirosa de los adultos. Lumen, Barcelona, 2020. 368 páginas. Traducción de Celia Filipetto Isicato. Comentario realizado por Carlos Maza Serneguet.

¿Cuándo dejamos atrás la niñez y nos convertimos en adultos? ¿Qué les pasa a esos adultos, que durante tanto tiempo habíamos idealizado y cuya imagen se desmorona ahora ante nosotros a poco que nos fijemos? Preguntas no buscadas, no queridas, preguntas fruto de la decepción a la que Giovanna, la protagonista del último libro de Elena Ferrante, ha de enfrentarse a medida que va conociendo algunos secretos en la vida de sus padres. Su misterioso parecido con una tía de la que nunca se ha hablado en casa, la extraña relación que sus padres mantienen con una pareja amiga, la verdadera naturaleza de sus sentimientos. Todo aparece de repente para sacar a Giovanna del mundo infantil y lanzarla al mundo de la adultez, al descubrimiento de una vida más real pero también más desencantada, donde solo el amor —quién sabe si también idealizado— parece resplandecer como lo único a lo que aferrarse. 

Elena Ferrante vuelve a trasladarnos a las calles de Nápoles para contarnos la historia de una niña a la que sus padres empiezan a temer el día en que reconocen en ella los rasgos de una tía a la que convirtieron en tabú. Serán esos rasgos supuestamente feos los que impulsarán a Giovanna a querer conocer a la persona a la que empieza a parecerse. Su encuentro con la tía Vittoria pondrá en marcha un

lunes, 21 de junio de 2021

Josep Maria Esquirol: La penúltima bondad. Por Carlos Maza Serneguet

Esquirol, Josep Maria: La penúltima bondad. Ensayo sobre la vida humana. Acantilado, Barcelona, 2018. 192 páginas. Comentario realizado por Carlos Maza Serneguet.

Hace unos días, cuando todavía me quedaban algunas páginas para terminar La penúltima bondad de Josep Maria Esquirol, sentí el impulso de mandarle un whatsapp a un buen amigo con el enlace al libro. Le escribía: “este libro hace bien”. Y es que el libro de Esquirol consigue, en mi opinión, aquello que predica, que es hacer sentir algo de esa calidez y ese amparo que dice estamos llamados a darnos unos a otros. Y, no solo eso, también te impulsa a fer bondat, que diríamos en catalán. Porque vivimos en las afueras, no en ningún paraíso —tampoco venimos de él— y tenemos la responsabilidad de darnos algún cobijo en esta intemperie que habitamos.

Sin ingenuidades ni afectación, Esquirol va dibujando un camino que va desde ese habitar en las afueras hasta desvivirse por los demás, recordándonos que somos capaces de dar, de generar vida en medio de una existencia que, sí, es ambigua, pero que tampoco queda condenada por serlo. La ambigüedad de nuestras buenas acciones no las invalida. El placer de obrar bien no constituye ninguna objeción. Se trata de estar atentos a la soberbia, de ser conscientes de que tanto el mal como el bien están a medio palmo. La posibilidad del mal habita cerca del árbol del conocimiento y del árbol de la vida, árboles que han estado siempre ahí, que no

lunes, 15 de marzo de 2021

Peter Sloterdijk: La herencia del Dios perdido. Por Carlos Maza Serneguet

Sloterdijk, Peter: La herencia del Dios perdido. Siruela, Madrid, 2020. 280 páginas. Traducción de Isidoro Reguera. Comentario realizado por Carlos Maza Serneguet.

No es fácil clasificar el pensamiento de Peter Sloterdijk. Tampoco hay en él una voluntad de ser sistemático. Podemos imaginarlo —eso sí— escribiendo con una leve sonrisa socarrona, mientras pasa por la navaja de la observación y la reflexión “verdades” heredadas o impuestas por el ambiente cultural. En este libro, el filósofo alemán le da un repaso a lo que podríamos llamar “la herencia del Dios perdido”. Como si hubiéramos recibido legajos, fragmentos de una antigua creencia, y los escrutara con el fin de ver qué es lo que queda como posibilidad religiosa para la civilización y lo que de alguna manera ha sido falseado para siempre.

El libro toma nota en su primera página de algo que se ha desvelado con el tiempo: “nosotros, las civilizaciones, somos mortales”. La mortalidad no afecta solo al individuo, también lo hace a las culturas. Y lo religioso está dentro de ellas. Quizá echemos en falta en Sloterdijk el aliento de la experiencia espiritual que alimenta la fe —lo que de esta escapa siempre a cualquier explicación meramente psicológica o cultural—, pero no podemos negarle su capacidad para hincarle el diente a todo lo que la religión tiene de fenómeno “humano, demasiado humano”.

lunes, 23 de noviembre de 2020

Marion Muller-Colard: La intranquilidad. Por Carlos Maza Serneguet

Muller-Colard, Marion: La intranquilidad. Fragmenta, Barcelona, 2020. 96 páginas. Traducción de Helena Cots Webermann. Comentario realizado por Carlos Maza Serneguet.

“Llamo falso cristiano a aquel para quien el cristianismo es una coartada, un refugio identitario, una tarjeta de visita en el vasto mundo de la moral, un confort reencontrado en el nido acolchado del repliegue sobre uno mismo”. Esta provocadora frase extraída del libro de Marion Muller Colard nos ayuda a hacernos una idea de la tesis central de este librito de apenas 90 páginas. 

Esta teóloga protestante francesa se ha propuesto recuperar y reivindicar la intranquilidad como categoría fundamental de la espiritualidad cristiana. En principio, nada nuevo, pues el eco de la antigua inquietud agustiniana resuena entre sus páginas. Ella misma se encarga de rescatarla en algún momento del texto. Pero que la propuesta y la experiencia no sean nuevas no impide ofrecerlas otra vez, porque a menudo volvemos a pedirle a nuestras creencias que nos protejan de una vida cada vez más compleja, en la que no es fácil orientarse. 

Entrelazando experiencia personal y Escritura, reflexión e imagen poética, Marion Muller-Colard nos cuenta cómo el descubrimiento de la intranquilidad en el centro mismo del Evangelio es, paradójicamente, portadora de paz. “No hay más intranquilo que el que se pasa la vida huyendo de la intranquilidad”, escribe en una

lunes, 19 de octubre de 2020

Albert Camus: La peste. Por Carlos Maza Serneguet

Camus, Albert: La peste. Edhasa, Barcelona, 2010. 351 páginas. Traducción de Rosa Chacel. Comentario realizado por Carlos Maza Serneguet.

Hay libros en los que la metáfora es tan evidente como los hechos mismos que nos cuentan. No se trata solo de narrar una historia con valor por sí misma, sino de que esa historia evoque otra, que es, sin duda, la decisiva. Entonces, el contexto de la lectura se vuelve mucho más importante y moldea para el lector de hoy el significado del libro. Este es el caso de La peste, probablemente una de las novelas más leídas y releídas durante esta pandemia de la Covid-19. Unos tiempos de confinamiento, enfermedad y muerte que nos han hecho asomarnos a estas páginas con una mirada distinta, seguramente mucho más centrada en lo médico y en lo sociológico que en lo político.

Aunque durante estos meses hay quien ha recuperado la retórica de la guerra para dar aliento ante la dificultad, lo que prima facie quedaba subrayado en La peste no era esa metáfora del mal que siempre vuelve, esa especie de virus de la civilización que es la barbarie y la violencia. No aparecían tan claras, como imágenes dibujadas con limón sobre las hojas, las siluetas del nazismo. Lo que se ponía en primer plano al comenzar nuestra lectura eran las calles y las gentes de una ciudad, Orán, que vivía despreocupada y ligera ante la posibilidad de la tragedia, ni siquiera imaginándola. Sensación en la que se incide muchas veces al principio de la