Mostrando entradas con la etiqueta Jesús Oteo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jesús Oteo. Mostrar todas las entradas

jueves, 21 de marzo de 2013

Rosa Montero: Lágrimas en la lluvia. Por Jesús Oteo

Montero, Rosa: Lágrimas en la lluvia. Seix Barral, Barcelona, 2011. Colección Biblioteca Furtiva. 480 páginas. Comentario realizado por Jesús Oteo.

Debe hacer ya más de diez años, un domingo cualquiera ojeando el dominical de El País encontré un artículo que me impactó. La autora se recreaba en cómo el paso del tiempo modula la forma de sentir, en cómo las emociones pueden volverse más intensas y desgarradoras con el paso de los años. Para ello recurría a la escena final de Blade Runner, película clave en la historia del cine de ciencia ficción. En ella, un duro y despiadado replicante, pseudohumano sintético producto de la biotecnología con un límite vital preestablecido, sentía acercarse dicho límite bajo un impresionante diluvio, y con ello tomaba conciencia de cómo todas sus extraordinarias vivencias “…se perderían en el tiempo como las lágrimas en la lluvia”. Rosa Montero, autora de este artículo, recordaba aquella sensación cercana a la hilaridad que le abordó la primera vez que vio dicha escena allá en su juventud, y cómo, casi inexplicablemente, esa sensación había mutado convirtiéndose en una profunda tristeza en las sucesivas veces que la había vuelto a ver.
Mi identificación con esta sucinta y concisa reflexión, que posiblemente pasara desapercibida para la mayoría de los lectores, fue inmediata. Por aquella época atravesaba un momento vital en el cual mi perspectiva de las cosas había cambiado de manera radical, en el cual esa falsa sensación de omnipotencia que da la

lunes, 3 de diciembre de 2012

José Saramago: Ensayo sobre la ceguera. Por Jesús Oteo

Saramago, José: Ensayo sobre la ceguera. Alfaguara, Madrid, 1996 (original de 1995). 400 páginas. Traducción de Basilio Losada Castro. Comentario realizado por Jesús Oteo.

Un conductor esperando impaciente la luz verde del semáforo en la hora punta de una ciudad cualquiera descubre, aterrorizado, que no la va a poder ver: súbitamente se ha quedado ciego.
La carga dramática de la desdicha inesperada, junto con el caos generado a su alrededor, guían el inicio de esta obra, mestiza de novela de ficción y ensayo sociológico, en la que José Saramago realiza una profunda y desgarradora crítica social.
La fragilidad e indefensión que transmite el enfermo repentino hacen aflorar en los testigos los más altruistas sentimientos de comprensión y ayuda. Sentimientos despreocupados de quienes ven el infortunio ajeno bajo la perspectiva de la distancia, a cubierto tras la falsa pantalla de seguridad que proporciona el saber “que esas cosas solo les pasan a los demás”. Pero, en esta ocasión, no se trata de una desdicha individual sino compartida, y ese caso anecdótico y excepcional de “ceguera blanca” se convierte en el inicio de una epidemia de etiología tan desconocida como lo son las repercusiones sociales que puede llegar a generar.
Víctimas del pánico que la amenaza descontrolada genera en la sociedad, lejos ya de esos nobles sentimientos iniciales, los nuevos ciegos son puestos en cuarentena en un gueto sin más normas de convivencia que las que sus propios inquilinos sean capaces de arbitrar de una forma improvisada. 
A partir de este momento, primero confinados en ese lazareto inhumano y más tarde, cuando la pandemia desborda cualquier intento de control por parte de las autoridades, “libres” por una ciudad irreconocible por sus mermados sentidos, inician una aventura de supervivencia en la que los más primitivos instintos de la naturaleza humana afloran en busca de persistir a cualquier precio.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Milan Kundera: La identidad. Por Jesús Oteo

Kundera, Milan: La identidad. Tusquets, Barcelona, 1998 (edición original de 1997). Colección “Andanzas” 335. 184 páginas. Traducción de Beatriz de Moura Gurgel. Comentario realizado por Jesús Oteo.

Jesús Oteo Iglesias es médico especialista en microbiología clínica y doctor por la Universidad Complutense de Madrid. En la actualidad trabaja como científico titular en el Centro Nacional de Microbiología (Instituto de Salud Carlos III). Su principal línea de investigación es la evolución de las bacterias que producen enfermedad en humanos hacia la resistencia a múltiples antibióticos, así como los mecanismos por los que estas bacterias son capaces de diseminarse. Estos temas se abordan en profundidad en sus últimos artículos publicados en revistas internacionales. Más allá de su orientación profesional, es un inquieto lector preocupado por la naturaleza humana y por su engranaje en el proceso evolutivo de la vida en el planeta Tierra. Desde aquí quiero agradecerle su magnífica contribución a este blog. (Nota del administrador.)

“Siempre ocurre lo mismo: desde el instante en que vuelve a verla hasta el instante en que la reconoce tal y como la ama transcurre cierto tiempo”.

Jean-Marc ama intensamente a Chantal, pero ello (o precisamente por ello) no le permite que el reconocimiento del ser amado sea instantáneo. Se extraña, y se angustia, de que necesite un continuo aprendizaje, de que cada vez necesite aprender a reconocerla. 

“¿Qué te pasa? Que me he equivocado sobre tu identidad. Que eres otra persona que la que imagino”.

¿Quiénes somos? ¿Somos aquello que pensamos o que sentimos? ¿O no somos más que el reflejo de cómo nos sienten los demás?
Al menos, la conciencia de nuestra propia identidad, de nuestro “yo”, podría quedar apuntalada por el celebérrimo cogito ergo sum cartesiano. Pero, ¿y la identidad del otro? ¿Y la identidad del ser amado? Quizás no sea más que un reflejo interpretado de lo que nuestros sentidos sienten, y entonces… ¿seremos capaces de llegar a aprehenderla o se nos escapará una y otra vez entre los dedos como el agua cristalina del arroyo?
Bajo el paraguas de esta novela de amor, Kundera reflexiona sobre lo esquivo de la identidad y sobre la inseguridad como elemento desestabilizador de las relaciones humanas.