Aleixandre, Dolores, y Fernández-Martos, José María: Caminar años arriba. Sal Terrae, Santander, 2015. 246 páginas. Prólogo de Cipriano Díaz Marcos. Comentario realizado por Marta Sánchez.
Aleixandre y Fernández-Martos, ilustres jubilados, narran cómo envejecer no es vivir limitado y dolorido. Es descubrir qué lo bueno está por llegar. Abrirse a nuevos horizontes, a lo esencial de la vida, reconocerse entre lo oscuro y lo luminoso en cuerpo y en espíritu. Su mensaje es, sencillamente, seguir escalando hacia arriba en la vejez y la muerte.
Los mayores son los pedagogos del alma. Platón escribió: «la vida espiritual mejora a medida que declina la corporal». Despertar a lo sabroso de esta etapa es vivir el difícil tiempo de la jubilación. Este momento es ideal para integrar los desajustes en la edad personal (biológica, cronológica y sociológica). La sociedad valora más lo que se sabe hacer que lo que realmente se es. Este soborno social arrastra a muchas personas al cáncer de la rutina. Hay que reaccionar con coraje y vigor y aceptarse a sí mismo. Convertir lo caduco –dentro del mundo laboral– en perenne. Dios derrama bendiciones sin cuento (Mal 3,10). Muchas veces el tedio y la inquietud nublan el deseo de Dios. Aleixandre recomienda mirar a lo escondido, calmar esta sed de Lo Absoluto. Fernández-Martos ofrece pistas para no distraerse en esta etapa y evitar la epidemia de la depresión. Preparados bíblicos para varias dolencias. La vejez es una etapa favorable para trabajar el optimismo.





























