lunes, 18 de junio de 2018

Manuel Toharia: Historia mínima del cosmos. Por Eduard López

Toharia, Manuel: Historia mínima del cosmos. La historia de todo lo que existe desde el Big Bang a hoy, y cómo lo hemos sabido. Turner, Madrid, 2015. 285 páginas. Comentario realizado por Eduard López.

Realizar una historia “mínima” siempre conlleva asumir ciertos riesgos. Uno de ellos: dejarse cosas en el tintero. La pluma de Manuel Toharia, divulgador científico, no es ajena a este peligro. Sin embargo, la obra traza un compendio sintético acerca del cosmos. Durante años, en Televisión Española, su autor fue conocido como el hombre que predecía el tiempo y mostraba las isobaras para que el gran público supiera qué clima iba a tener. Ahora, por el contrario, Toharia ofrece su faceta física a la vez que periodística. 

Cuatro partes estructuran su obra. La primera, rotulada Cosmogonías, retrata el cosmos desde los inicios míticos hasta la época medieval. En ella, el cosmos se supedita al mito y al lógos que vio nacer una cultura de la palabra y de la mirada. Ahora bien, este arco de tiempo es exageradamente amplio, desde las primeras cosmogonías preclásicas hasta el Medioevo y, por otra parte, cae en uno de los tópicos que giran en torno al medievalismo: su oscurantismo. ¿Por qué llamar “oscurantismo medieval” a una época donde, paradójicamente, surgen figuras y obras como Hildegard von Bingen —la Sibila del Rin— observadora de los seres del cosmos o la Navigatio Sancti Brandani, exploradora de viajes?

La segunda parte se centra en el nacimiento de la cosmología y, como tal, en la sistematización científica del cosmos. Es la época moderna, con personalidades de notable renombre: Copérnico, Galileo, Newton y la Enciclopedia francesa. 

Finalmente, en las dos últimas partes, mucho más breves, Manuel Toharia abarca las cuestiones más debatidas actualmente: el Big Bang y la inteligencia artificial. El lector sagaz podrá comprender la intencionalidad del autor: divulgar una sucinta historia del cosmos. Ni más, ni menos.

viernes, 15 de junio de 2018

Paula Casal, Thomas Pogge y Hillel Steiner: Un reparto más justo del planeta. Por Raúl González Fabre

Casal, Paula; Pogge, Thomas; y Steiner, Hillel: Un reparto más justo del planeta. Trotta, Madrid, 2016. 136 páginas. Prólogo de Roberto Gargarella. Traducción de Nicolás Brando. Comentario realizado por Raúl González Fabre.

Este es un libro corto e interesante pero denso y quizás no apto para todos los públicos, puesto que sigue el estilo y las reglas del arte de una discusión filosófica. El tema de esa discusión es la justicia en la distribución de los bienes naturales. El acceso a tales recursos es obviamente muy desigual, básicamente independiente de las decisiones y de las acciones personales, y mucho más ligado a factores aleatorios, como el lugar y la condición de nacimiento. No cuesta mucho afirmar, desde casi cualquier punto de vista, que se trata de una distribución injusta. Por otra parte, el volumen de los recursos implicados es tal, que hacer justicia respecto a ellos tendría un gran impacto sobre la reducción de la pobreza y el manejo de cuestiones medioambientales cruciales a nivel global. 

El libro consiste en tres artículos. Primero una presentación bien argumentada de Pogge acerca de su propuesta de un dividendo sobre los recursos naturales. A ello siguen los comentarios de Steiner y Casal, que sitúan y critican la idea de Pogge, haciendo en cada caso sus propias propuestas, que para Steiner es significativamente distinta, basada en Locke en vez de Rawls. A través de discusiones de filosofía política se habla sobre en qué sentido la situación económica global puede llamarse injusta y por qué esa injusticia nos involucra a todos. Se argumentan propuestas concretas de redistribución global basada en los bienes naturales y se explican tanto su capacidad para resolver el problema de la justicia como algunas otras bondades adicionales. También se defiende que cada solución es posible institucionalmente, y conveniente desde el punto de vista de una política a largo plazo, por lo que debe ser promovida. Un libro muy interesante para quienes tengan alguna formación en filosofía política, particularmente en Rawls y Locke.

jueves, 14 de junio de 2018

Francesc Torralba: Pasión por educar. Por José Fernando Juan Santos

Torralba, Francesc: Pasión por educar. Khaf, Madrid, 2015. 120 páginas. Comentario realizado por José Fernando Juan Santos.

Mucha de la literatura pedagógica actual deja sin tocar, o los cita de pasada casi como pretexto, temas nucleares que corresponden a una reflexión más pausada y profunda. Si bien se escribe mucho sobre metodología y formas de hacer, pocas publicaciones se dirigen directamente al educador como persona involucrada en todo este asunto, necesitado también de la famosa motivación en sus desencantos y de renovar una y otra vez su compromiso y pasión primeras.

En esta línea escribe Francesc Torralba este pequeño libro, enlazándolo además con experiencias personales de su labor docente, sin quedarse evidentemente en ellas. Lo que comparte desde su cátedra en la Universidad se recibe en perfecta sintonía con lo que sucede en colegios e institutos. Los retos del maestro y profesor comparten un núcleo común que le afecta como persona, que le involucra como sujeto que piensa y siente. Muchas de las reflexiones que se hace el mismo Torralba se pueden escuchar en reuniones y claustros, en cuanto el maestro deja salir lo que lleva dentro. No en vano, dada la coyuntura actual, este profesor universitario parte del desencanto, que difícilmente se reconoce pero está presente, que cuesta nombrar aunque desgasta. Sin quedarse en él, la lectura de esta obra tiene algo de terapéutico, ayuda a resituarse en la realidad y el mundo, a nombrar muchas vivencias cotidianas en el aula y el centro, en las relaciones que creamos y de las que somos parte constitutiva e insustituible. 

A lo largo de sus catorce breves capítulos, que se recomiendo leer en orden aunque sean independientes temáticamente, hace una verdadera defensa del educador y revaloriza, no sin antes problematizar y resaltar las complejidades de la tarea, su vocación al servicio del presente y del futuro de la persona y la sociedad. Además, revela cómo los educadores estamos en juego, sin que quede situarse al margen. Muy interesante y recomendable para aquellos que empiezan, si bien no comprenderán mucho de lo que se dice, y tanto más para quienes llevan tiempo apasionados. Sin lugar a dudas, un libro que renueva el entusiasmo, sienta bases hondas y personales, recupera la maestría del auténtico pedagogo.

lunes, 11 de junio de 2018

Fernando Sebastián: Cartas desde la fe. Por José María Vaca Nieto

Sebastián, Fernando: Cartas desde la fe. Encuentro, Madrid, 2008. 165 páginas. Comentario realizado por José María Vaca Nieto.

La figura de Fernando Sebastián es de sobra conocida, dentro del panorama español tanto político como eclesial. Como se sabe, su trayectoria consta de una primera etapa como profesor y gestor universitario a la que ha seguido una segunda, en la que ha desempeñado la función de pastor en tiempos y circunstancias nada fáciles para la Iglesia española. 

El material que se nos ofrece en este libro es una serie de cartas publicadas ya en distintos medios de comunicación al hilo de los acontecimientos, recopiladas ahora y reagrupadas con algún otro escrito, en torno a seis ejes temáticos: los cristianos y la política; las cuestiones antropológicas; sobre la democracia; emergencia educativa; el laicismo, ideología dominante, y buscar a Dios. Si bien lo que prima en ellas es la mirada del pastor, se puede encontrar también la mente del teólogo que interpreta la realidad desde una perspectiva trascendente, no siempre optimista.

jueves, 7 de junio de 2018

César Bona: La nueva educación. Por José Fernando Juan Santos

Bona, César: La nueva educación. Los retos y desafíos de un maestro de hoy. Plaza Janés, Barcelona, 2015. 267 páginas. Comentario realizado por José Fernando Juan Santos.

Muchos no sabían ni que existía un “Premio Nobel” de Educación, y ni imaginaban que una profesión así pudiera tener un reconocimiento como este, hasta que César Bona apareció en la lista de los 50 mejores del mundo. No ganó, pero visualizó admirablemente la actual renovación pedagógica. 

A través de estas páginas, escritas con sencillez y en breves capítulos, César Bona nos introduce en su vocación educadora y en el día a día de su aula. Algo que evidentemente no puede hacer sin nombrar a sus alumnos, y lo que estos muchachos de 5.º de Primaria hacen cada hora en su escuela, con muchos de sus trabajos aquí expuestos, junto a los retos que suponen y lo que van aprendiendo. Una nueva forma de organizar la clase, participada y democrática, con valores en cada rincón y en toda tarea pendiente, en la que el maestro acompaña admirablemente a sus alumnos motivándolos y sacando de ellos lo mejor que llevan dentro. 

Organizado en pequeñas píldoras, cada una de ellas subrayando lo singular de la experiencia, da muestra de lo que supone estar en ese microuniverso que es su clase. Después de leer el libro, solo caben elogios, una sana envidia, y emprender el reto de hacer las cosas de un modo distinto. No por novedad, no por esnobismo. Deja patente, de modo que cualquiera puede entenderlo bien, que lo que le mueve es una enorme pasión, cuando no la urgencia y la necesidad, por sus alumnos y que estos descubran lo estupendo que es aprender. Algo que no puede surgir sin la imprescindible colaboración y complejidad de estos alumnos, de estas personas, que aparecen como claros protagonistas, con los que el maestro se implica con pasión y desinterés.

martes, 5 de junio de 2018

Greg Garrett: El Evangelio según Hollywood. Por Jesús Sanjosé del Campo

Garrett, Greg: El Evangelio según Hollywood. Sal Terrae, Santander, 2008. 230 páginas. Traducción de José Manuel Lozano-Gotor Perona. Comentario realizado por Jesús Sanjosé del Campo.

Si bien el título del libro nos indica su contenido, se trata de relacionar el Evangelio con Hollywood, la gran factoría del cine americano. El hecho es que resulta más sugerente que real, pues de lo que habla es de cómo ha tratado los temas religiosos el cine. Un paseo por el índice nos lleva a hacer un recorrido religioso clásico: Dios, Trinidad, pecado–muerte, gracia–redención, paz–justicia, vida cristiana.

En el punto de partida el autor plantea que, sin la teología, de lo que se trata es de hablar de Dios, de hacerlo más comprensible a la mente humana, dado que el lenguaje cinematográfico no es un lenguaje a excluir, sino a tener muy presente cuando se hace teología. De esta manera, la propuesta resultante es la de hacer una catequesis basada en el uso del cine, ofreciendo una serie de títulos en torno a unos temas y con sugerencias actualizadas de explotación. No deja de resultar curiosa, si el lector cuenta ya con una cierta edad, la propuesta del autor, que consiste en volver a los clásicos cine–forums, forma de diversión comunicativa, tan utilizada en otras épocas y abandonada ya desde hace tiempo.

sábado, 2 de junio de 2018

Manuel Villoria Mendieta y Agustín Izquierdo Sánchez: Ética pública y buen gobierno. Por Carlos Losada Marrodán

Villoria Mendieta, Manuel; e Izquierdo Sánchez, Agustín: Ética pública y buen gobierno. Regenerando la democracia y luchando contra la corrupción desde el servicio público. Tecnos, Madrid, 2016. 480 páginas. Comentario realizado por Carlos Losada Marrodán (Departament of Strategy and General Management, ESADE, Barcelona).

La obra de los profesores Villoria e Izquierdo aborda un tema hoy central en la sociedad española: la necesidad de “gobiernos con una motivación moral [...] con convicciones éticas universalistas”. Su pretensión es «asentar valores, reflejar teorías y ofrecer instrumentos que nos alejen del deterioro moral y la falta de compromiso público, al menos entre nuestros políticos y funcionarios» (p. 12).

Para ello dedican una importante parte de su reflexión a repasar las bases teóricas de la ética, abordando desde la ética descriptiva a la normativa y a la aplicada, dando especial espacio a la metaética o el discurso sobre esta misma donde se resume el debate entre el cognitivismo, el realismo y el subjetivismo moral apostando por el constructivismo y, especialmente, por las posiciones de Rawls (la prioridad de la libertad que solo puede restringirse por la libertad) y Habermas (el fundamento de las argumentaciones morales en el espacio no individual sino intersubjetivo). Ambos pensadores «representan los dos mayores intentos por superar el relativismo y defender una postura en la que se afirme la posibilidad de la justicia en una sociedad pluralista» (p. 108).

jueves, 31 de mayo de 2018

Luc Ferry: Familia y amor. Por José María Vaca Nieto

Ferry, Luc: Familia y amor. Un alegato a favor de la vida privada. Taurus, Madrid, 2008. 162 páginas. Traducción de Sandra Chaparro Martínez. Comentario realizado por José María Vaca Nieto.

El autor, Luc Ferry, con experiencia en la vida pública como ministro de Juventud, Educación e Investigación, va a intentar en Familia y Amor elaborar una tesis que denomina el «nuevo humanismo». El punto de partida de este humanismo nuevo consiste en hacer un recorrido de la «vida privada», buscando lo que él denomina «trascendencia horizontal» con el fin de replantear la política concebida como una herramienta que responde a las necesidades reales de los individuos. Si bien el título sugiere el ámbito de lo privado, familia y amor, para el autor es también el origen de lo público que, para él, no nace sino de la necesidad de proteger lo privado.

Tras un recorrido detallado en el que explaya su tesis, en la conclusión manifiesta que la política europea se ve atravesada por una contracción radical en el ejercicio de la política. Atribuye esta concentración a que los intereses privados, que son los verdaderos aglutinantes, no se ven reflejados en los objetivos de los partidos ni de los políticos, preocupados sólo por las propias necesidades de funcionamiento del sistema.

martes, 29 de mayo de 2018

Angus Deaton: El gran escape. Por Gonzalo Fanjul

Deaton, Angus: El gran escape. Salud, riqueza y los orígenes de la desigualdad. FCE, México, 2015. 403 páginas. Traducción de Ignacio Perrotini. Rev. de la traducción de Fausto José Trejo. Comentario realizado por Gonzalo Fanjul (Director de Análisis del Instituto de Salud Global de Barcelona).


Una historia esperanzadora y mal rematada. Así rezaría el título de esta reseña. La desigualdad está de moda. Desde que la Gran Recesión abriese en buena parte de los países más desarrollados una brecha social y económica de la que no será fácil recuperarse, los economistas de la desigualdad se han convertido en las nuevas estrellas del debate público. Solo de este modo se explica que el francés Thomas Piketty haya vendido centenares de miles de copias de su Capital en el siglo XXI, un volumen de 700 páginas que pocos tendrán en la mesilla de noche. Junto a Piketty, menudean las publicaciones y apariciones públicas de Milanovic, Stiglitz o Krugman alertando sobre un asunto que resulta dolorosamente familiar para cualquier estudioso de la pobreza: la inequidad no solo supone una condena injusta para el que la padece, sino también un problema para el conjunto de intereses de la sociedad, que ve cómo las diferencias excesivas lastran sus perspectivas económicas, debilitan el sentimiento de mutua responsabilidad y erosionan la credibilidad de las instituciones.

Precisamente este argumento es el que desarrolla de manera convincente Angus Deaton. El profesor de Princeton y último premio Nobel de Economía desenmaraña de forma pedagógica y convincente la hipótesis central de este debate: en materia de salud y bienestar globales, el último siglo es un éxito sin paliativos que deja al mundo muy por encima de cualquier otra época de la historia; sin embargo, para una parte sustancial (aunque decreciente) del planeta, el lugar en el que uno nace determina todavía de por vida sus oportunidades y sus derechos más fundamentales.

lunes, 28 de mayo de 2018

L. Michael White: De Jesús al cristianismo. Por Jesús Sanjosé del Campo

White, L. Michael: De Jesús al cristianismo. El Nuevo Testamento y la fe cristiana: un proceso de cuatro generaciones. Verbo Divino, Estella, 2007. 598 páginas. Traducción de José Pérez Escobar. Comentario realizado por Jesús Sanjosé del Campo.

Dentro de un panorama editorial en el que se mueve cada vez más una serie de libros en los que se entremezclan datos seguros con hipótesis improbables, historia con ficción, nos encontramos en este caso con una nueva obra que se puede caracterizar por el rigor y la seriedad. El libro trata de ofrecer al lector una nueva presentación rigurosa y seria de las aportaciones de la última investigación sobre la figura de Jesús de Nazaret y los comienzos del cristianismo sin hacer ninguna concesión a teorías novelescas, y todo ello en clave de divulgación.

Organizado en cinco partes, comienza en la primera explicando el contexto, el mundo del Nuevo Testamento; la parte segunda está dedicada a plantear la primera generación de los seguidores, con un subtítulo tan sugestivo como el de «comienzos sectarios»; la parte tercera y cuarta están dedicadas a la segunda y tercera generación cristiana con el alumbramiento de la iglesia; la parte quinta expone la llegada a la mayoría de edad en el mundo romano, con un especialmente atractivo capítulo XV en el que se habla, entre otros temas, de las novelas apostólicas y judeocristianas, que inspiran a tantos novelistas en la actualidad.

viernes, 25 de mayo de 2018

Natalia Ginzburg: Todos nuestros ayeres. Por Jorge Sanz Barajas

Ginzburg, Natalia: Todos nuestros ayeres. Lumen, Barcelona, 2016. 353 páginas. Traducción de Carmen Gaite. Comentario realizado por Jorge Sanz Barajas (Profesor de Literatura Española, Colegio “El Salvador” de Zaragoza. E-mail: jsanz@jesuitaszaragoza.es).

La épica de la vida cotidiana

Celebramos en 2016 el centenario de Natalia Ginzburg. Presagiábamos un repunte editorial importante, pero en ningún caso que el esfuerzo de la editorial Lumen por reeeditar varios de los mejores libros de la escritora italiana vivieran varias reediciones en este 2017. Natalia Ginzburg es una de las imprescindibles. Si usted quiere tirar del hilo del que pende buena parte de la mejor literatura actual, ese cabo tendrá sus iniciales. Hoy le recomendamos quizá su mejor novela, Todos nuestros ayeres, una espléndida narración sobre la segunda guerra mundial pero sin la guerra, un estudio sobre todo aquello que palpita antes del dolor extremo, sobre todo aquello que se presiente, sobre el miedo. 

Podríamos haber reseñado cualquiera de sus libros porque son excepcionales, pero hemos escogido esta novela porque la vida de la autora corre pareja a la de Anna, la protagonista, y sin embargo tiene la cautela de marcar una distancia suficiente para que el relato tiña de emoción la lectura sin enturbiar la prosa de exceso, retórica o afecto. La prosa de Ginzburg tiene la virtud de actuar como detergente natural contra el exceso de grasa narrativa; es a la prosa lo que Karmelo Iribarren es a la poesía: lija con tal suavidad las palabras hasta dejarlas en el hueso que luego no hay manera de leerlas en otra parte sin que te parezcan sucias. Hay autores cuyo estilo se adhiere y no hay modo de despegárselo (García Márquez, por ejemplo: tras su lectura, el ritmo de su prosa mancha todo lo que uno escribe), pero el de Ginzburg es especial: no hay manera de encontrarle los interruptores y los circuitos porque no los hay: escribe con una sencillez y una limpieza absolutas, pero su prosa tiene una profundidad abisal: ¿Cómo es posible escribir tan hondo con un lenguaje tan sencillo? Solo el arte sabe la respuesta. A ella le gustaba decir que ser la hermana pequeña le había privado de atenciones, así aprendió a aprovechar el poco tiempo que le dejaban en casa para contar las cosas importantes que le pasaban.

martes, 22 de mayo de 2018

Davide Caldirola y Antonio Torresin: Los verbos del sacerdote. Por Miguel Córdoba Salmerón

Caldirola, Davide; y Torresin, Antonio: Los verbos del sacerdote. Formas de estilo presbiteral. San Pablo, Madrid 2017, 240 páginas. Traducción de Ezequiel Verona Valdivieso. Comentario realizado por Miguel Córdoba Salmerón.

¿Quién es el sacerdote? ¿Qué siente? ¿Cómo vive? ¿Qué imagen tenemos de él? Estas son algunas de las preguntas que nos podríamos plantear, hoy en día, ante la figura del sacerdote. Una forma de vida, que en la sociedad contemporánea que tiende a la falta de compromisos duraderos, que es definida como líquida por su rapidez en los cambios, ve trasnochada, como la de un deshollinador, algo que ya no tiene valor. 

¿Qué hacen los dos autores de esta obra? Ellos, que son sacerdotes en la diócesis ambrosiana, nos proponen una visión sobre el sacerdocio. No desde una perspectiva teórica o espiritual, sino desde su propia experiencia del ejercicio del sacerdocio a lo largo de sus vidas, y de las muchas conversaciones con sus compañeros y amigos que les acompañan en su misión sacerdotal. 

¿Cómo conseguirán esto? ¿Cuál es el hilo conductor? La vida misma, la sencillez y la complejidad de ella. Es por ello que seleccionarán una serie de verbos que pueden dar expresión a sus experiencias más profundas en los ejercicios de su sacerdocio, experiencias cargadas del día a día, experiencias que no se viven en la soledad sino que siempre son en el compartir con el otro. De esa forma, podrán definir al sacerdote como aquel que «anuncia el Evangelio porque ama el tiempo en el que vive y lo ama con una inteligencia crítica y un corazón lleno de pasión. No huye ni del mundo ni de la Iglesia, sino que está en el mundo y en la Iglesia sin perder la agudeza de la mirada y la franqueza de la palabra y una profunda simpatía por los hombres a quienes trata, por confusos y fatigosos que puedan resultar los caminos» (p. 13). Por eso algunos de los verbos escogidos son, a modo de ejemplo: acoger, acompañar, celebrar, desburocratizar, escuchar, ralentizar, servir, visitar, conversión… 

Este libro, de fácil lectura, es recomendable para toda aquella persona que busca comprender mejor la figura del sacerdote, da igual que sea creyente o no, pues lo que se nos muestra, de forma sencilla, es una forma de vivir y sentir, una forma de estar y acompañar al otro, de ser intermediarios de algo que nos supera.

jueves, 17 de mayo de 2018

Monika Zgustova: Vestidas para un baile en la nieve. Por Fátima Uribarri Bilbao

Zgustova, Monika: Vestidas para un baile en la nieve. Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2017. 268 páginas. Comentario realizado por Fátima Uríbarri (Periodista. E-mail: fauribarri@gmail.com).

Por nada

Hay una escena de Un día en la vida de Ivan Denisovich especialmente impactante. Cuenta Solzhenitsyn que cuando los presos bajaban de los vagones de ganado en la gélida Siberia, los guardias les preguntaban uno a uno nombre y años de condena. Los hombres exhaustos, hambrientos, destrozados tras semanas de hambre y frío en los vagones respondían cabizbajos. Los guardianes chequeaban en sus libretas y la fila avanzaba triste.

Pero hubo un caso que a Solzhenitsin le llamó la atención. Uno de los condenados dio su nombre y los años de pena, 20. La mayoría estaban condenados a diez años. ¿Motivo de la condena?, preguntó el guardián. Por nada, respondió el preso. Imposible, le espetó el carcelero, por nada son diez años. Para ser condenado a trabajos forzados en el hielo no hacían falta motivos. Esa es una de las mayores perversidades del régimen de terror implantado en la Unión Soviética. Lo muestra muy bien Vestidas para un baile en la nieve, el testimonio sobrecogedor de nueve mujeres que lograron la proeza de sobrevivir a los campos del Gulag.

martes, 15 de mayo de 2018

Johann Baptist Metz: Memoria passionis. Por Juan Antonio Irazabal

Metz, Johann Baptist: Memoria passionis. Una evocación provocadora en una sociedad pluralista. Sal Terrae, Santander, 2007. 271 páginas. Traducción de José Manuel Lozano Gotor. Comentario realizado por Juan Antonio Irazabal.
Ningún mito o doctrina puede ya devolver a la humanidad la inocencia perdida. Desde entonces, Dios o es un tema que concierne directamente a la humanidad entera o no interesa en absoluto (K. Rahner).
El corazón de la fe cristiana —«padeció bajo el poder de Poncio Pilato»— nos remite a la Historia, al recuerdo de una historia en la que Jesús de Nazaret compartió la suerte de muchos «crucificados». Los cristianos hemos olvidado con frecuencia esta dimensión, al mismo tiempo histórica y universal, de nuestra experiencia y de nuestra fe. Uno de los más trágicos y recientes olvidos fue el que resume un nombre: Auschwitz.

Para el autor, alemán, ya no es posible hacer teología sin recordar este trágico nombre: «En Auschwitz —dice— murió el cristianismo», un cristianismo convertido en teología abstracta y que prestaba más atención a la noción de pecado que al sufrimiento de los hombres. Porque la memoria del Gólgota de Jerusalén y de los otros gólgotas (sobre todo los más recientes) es constitutiva de la fe cristiana. Desde los tiempos bíblicos, la memoria es el «órganon» (facultad esencial) para conocer y vivir la religión, la relación con Dios. La facultad que nos permitirá conocer el conjunto de la realidad y de la historia si se aplica de manera universal. Se pregunta el teólogo alemán si este recuerdo ha transformado nuestra manera de ser cristianos. La respuesta a esta pregunta es, por lo menos, muy problemática ante los cientos de millones de personas que cada año mueren de hambre bajo la masiva amnesia (olvido) de las sociedades que controlan la actual marcha de la historia.
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