Aguirre Muñoz, Juan José: Solo soy la voz de mi pueblo. Un obispo en Centroáfrica. PPC, Madrid 2014, 294 pp. Comentario realizado por Mª Dolores de Miguel Poyard.
Bangui, capital de la República Centroafricana, epicentro durante largos años de la violencia más ciegamente cruel, ha abierto las portadas de la prensa internacional. El papa Francisco, en su deseo de una Iglesia pobre para los pobres, la ha visitado y enaltecido sobre todas las demás ciudades del mundo: «una tierra que sufre desde años la guerra, el odio, la incomprensión, la falta de paz; en esta tierra sufriente, también están todos los países del mundo que están pasando por la cruz de la guerra. Bangui se convierte en la capital espiritual de la oración por la misericordia del Padre. (...) comenzamos el Año Santo aquí, en esta capital del mundo hoy».
Juan José Aguirre conoce bien esta tierra: misionero comboniano, trabaja en Centroáfrica desde 1980. Nombrado obispo de Bangassou en 1998, el título de este libro es expresivo de la calidad de su entrega: Solo soy la voz de mi pueblo.
En África, como él mismo dice, sobran las teorías. Por eso, desde la primera página, el autor nos zambulle de lleno en la espesura de violencia, sangre, miseria y muerte: el marco habitual de la vida allí. Vidas truncadas, infancias robadas, niños masacrados en un infierno de intereses, donde se convive con la crueldad y se banaliza el mal: matar a un niño es solo apuntar más abajo.





























