viernes, 27 de marzo de 2026

Joan Chittister: Aspectos del corazón. Por Rosario Paniagua Fernández

Chittister, Joan: Aspectos del corazón. Sal Terrae, Santander, 2013. 118 páginas. Comentario realizado por Rosario Paniagua Fernández.

Según la autora, para aprender acerca del corazón humano dependemos de las experiencias vitales y de las personas que encontramos en el camino. Estas páginas quieren ayudar al lector a reconocer muchas de las características del corazón: un corazón amable, humilde; un corazón que no juzga; un corazón que celebra; un corazón que confía...

Estas reflexiones de Chittister son como un manual que nos aproxima al poder del corazón y la fuerza del amor. Desde su dilatada experiencia nos recuerda que decir «sí» al amor no hará que desaparezcan nuestros problemas, pero sí nos ayudará a vivir mejor los momentos de oscuridad. El acto de abrir el corazón delante de Dios en la oración es una de las cosas más sanadoras a decir de la autora, que además nos recomienda vivir en los límites del corazón, serenar el ritmo, mirar a nuestro alrededor y vivir la vida en hondura y plenitud.

La autora es religiosa benedictina, escritora, conferenciante, y trata de mostrar el camino hacia Dios en todas las circunstancias de la vida, haciendo especial hincapié en la oración, como ya hemos señalado.

Trata de ayudar a seguir adelante, en medio de las dificultades y el dolor que la vida va presentando; y hace ver cómo la actitud positiva de las personas hace más llevaderas las situaciones difíciles y se traduce, además, en crecimiento y madurez, pues la fuerza del amor atraviesa la vida, lo que constituye un desafío. Afirma la autora que en la vida hay dos cosas muy importantes: la intención y la apertura del corazón.

Señala que en las escuelas no se enseña nada de esto, no se menciona el lenguaje del corazón; es la vida la que va mostrando algo a través de las experiencias, las cuales hacen que nos cuestionemos muchas cosas. El corazón va haciendo «invitaciones» que se pueden oír o desoír: depende de nosotros. A veces grita, pero otras veces habla tan suavemente que podemos no percibir lo que nos dice. Pero se hace necesario establecer una relación dinámica y fluida con el corazón, respecto del cual Chittister nos aconseja que lo escuchemos e incorporemos sus sugerencias, aunque nos lleve por caminos incomprensibles: de todo se puede sacar bien.

La autora nos invita a sentarnos en la mesa del mundo y decidir lo que nuestro corazón puede ofrecer; ella sostiene que el acto aislado no existe y que somos responsables de hacer todo cuanto podamos para que el mundo sea mejor. No se trata de actos heroicos, sino de vivir sencillamente, peregrinar a nuestro corazón y escucharlo. El amor en el mundo se abre paso a través de nosotros ante las injusticias y desigualdades, y, como dice San Francisco, se trata de poner amor donde hay odio, y así ante todas las circunstancias adversas que nos rodean. Se trata de dejar que a través de nosotros entre el amor en el mundo: es cuestión de vaciarnos para que pueda entrar.

En el libro señala muchas características del corazón: amable, humilde, que no juzga, que celebra, que confía... Las tormentas de la vida son lugares privilegiados para encontrar a Dios; la verdadera paz procede de la resistencia al mal; hay que arriesgarse para renovarse.

La experiencia personal de la autora está presente en el libro: ella habla desde lo vivido y expresa máximas que son sus propias máximas, tales como «hoy es la totalidad de la vida, no te la pierdas». «Aminora el ritmo, mira a tu alrededor, vive la vida en profundidad, permanece abierto al mundo. Ella misma es la voz guía de estas enseñanzas».

No discutimos de la pertinencia del tema y la fluidez con que nos lo presenta la autora, producto de su saber y su vivir, lo que ha puesto de manifiesto en multitud de ocasiones, en gran parte en esta Editorial Sal Terrae. Pero, tras su lectura y reflexión, echamos en falta aspectos no tan positivos del corazón humano que no se reflejan en la larga lista de cualidades del corazón que nos hace Chittister: corazón atento, compasivo, convertido, creativo, libre, etc. Entendemos que el corazón también puede ser duro, cerrado..., lo que completaría aún más las cualidades cordiales y se acercaría más a la dura realidad que las cualidades atribuidas por la autora, entendidas como muy positivas. No por ello desmerece en nada el presente trabajo que en esta ocasión nos brinda la conocida autora.



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