lunes, 6 de abril de 2026

Luis Cernuda: En la costa de Santiniebla. Por Javier Sánchez Villegas

Cernuda, Luis: En la costa de Santiniebla. Ayuntamiento de Castropol, Castropol (Asturias), 2017. 65 páginas. Comentario realizado por Javier Sánchez Villegas.

Hay lugares que uno no visita: los habita. Y hay estancias que, aunque duren apenas unas semanas, dejan una huella más profunda que años enteros. Algo así le ocurrió a Luis Cernuda en el verano de 1935, cuando llegó a Castropol —ese rincón suspendido entre la ría del Eo, la bruma y el silencio— como parte de las Misiones Pedagógicas de la Segunda República. No iba buscando inspiración, al menos no de manera consciente; iba, como tantos otros intelectuales de su tiempo, con el propósito casi utópico de llevar la cultura allí donde parecía no llegar nunca. Pero lo que encontró fue otra cosa: un paisaje que terminaría filtrándose en su propia conciencia.

Cernuda no fue a Castropol como turista, sino como misionero laico de la cultura. Participaba en lecturas públicas, organizaba pequeñas representaciones, compartía literatura con gentes que, en muchos casos, tenían un acceso muy limitado a ella. Aquella España rural, silenciosa y a la vez profundamente viva, se le ofrecía como un territorio nuevo. Sin embargo, en su caso, la experiencia exterior siempre acababa derivando hacia lo interior. Mientras cumplía con su tarea —romances, cuentos, teatro de guiñol—, algo en él se detenía a contemplar con una intensidad distinta: la luz

viernes, 3 de abril de 2026

Pedro Miguel Lamet: El caballero de las dos banderas. Por Mª Dolores de Miguel Poyard

Lamet, Pedro Miguel: El caballero de las dos banderas. Ignacio de Loyola. Mensajero, Bilbao, 2014. 388 páginas. Comentario realizado por Mª Dolores de Miguel Poyard.

El autor de este libro no necesita presentación. Su reconocido prestigio internacional y su larga trayectoria como escritor avalan su buen hacer tanto en la novela histórica como en la poesía. El Ateneo de Cádiz, su patria chica, le ha concedido el XII Premio Drago de Oro por el conjunto de su obra. En su discurso de agradecimiento subraya lo que se percibe al leer sus escritos: «Cádiz corre en la sangre de mis venas y está siempre presente en toda mi obra e incluso en mi recorrido vital como hombre, como cristiano y como jesuita, ya que ser gaditano es algo que te configura e imprime carácter. Es imposible ser de Cádiz y no ser un soñador y un poeta. Esa “salada claridad” de Machado; un mar que provoca en Cádiz lo que Aramburu llama ese curioso fenómeno del “azulamiento”. “Nos envuelve un azul constantemente. De tanto mirar al mar, a la inmensidad del azul, nos viene ese azulamiento que nos llena, que nos deleita y embriaga”».

Esta obra que ahora presentamos es sueño y poesía, ideal y belleza, por su autor y por sus protagonistas. Ignacio de Loyola, noble caballero, fiel a sus ideales, enarbola primero la bandera en honor de su amada; y la sustituye después por otro ideal aún mayor: «el servicio de su divina Majestad». Y todo ello narrado por la gentil dama de sus sueños primeros: Catalina de Austria, señora de gran

miércoles, 1 de abril de 2026

Albert Vanhoye: Jesús, modelo de oración. Por Marta Sánchez

Vanhoye, Albert: Jesús, modelo de oración. Mensajero, Bilbao, 2014. 162 páginas. Comentario realizado por Marta Sánchez.

Sorprende gratamente este estudio sobre cómo aprender a «tener los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús». El jesuita Vanhoye describe con hondura y profundidad cómo es la oración de Jesús tanto en su vida privada como pública.

El libro se articula en tres partes. Primero, hace un análisis exegético de los textos bíblicos que hablan de la oración de Jesús. Segundo, explica el sentido de los términos neotestamentarios para describir la oración. Y tercero, aclara el significado de la figura del sacerdocio de Jesucristo. Muestra la novedad de este ministerio en comparación con los sacerdotes judíos. Vanhoye comienza aclarando el lenguaje bíblico. Destaca que no hay términos propios para hablar de la oración de Jesús. Son actitudes de agradecimiento ante la sabiduría paradójica de Dios. Siempre comienza su oración dando gracias, bendiciendo y alabando al Padre. Es sobre todo en momentos de necesidad –como en la multiplicación de los panes– cuando Jesús da gracias por tener algo que ofrecer a los demás. Tiene una confianza absoluta en Dios. Todos sabían que no era sacerdote, aunque la catequesis cristiana primitiva reflexiona sobre la figura sacerdotal de Jesús. Su novedad es entregar su vida como ofrenda sacrificial, su muerte y resurrección. Los textos más significativos para profundizar en la oración comunitaria de Jesús están al final del