Lowney, Chris: Una vida heroica para cambiar el mundo. Sal Terrae, Santander, 2015. 268 páginas. Comentario realizado por Lázaro Sanz Velázquez.
Este es un libro de autoayuda que invita a los lectores a profundizar en el problema de su condición humana; eso sí, en él se rechaza el pensa miento convencional de los libros de autoayuda. En su mayoría, estos libros garantizan un resultado con solo leerlos. En cambio, este libro no garantiza ningún resultado si lo único que hacemos es leerlo. En general, este tipo de libros suelen trocear nuestras vidas en compartimentos estancos, para luego centrar su atención en algún problema concreto que ellos prometen solucionar: cómo hacerse rico, cómo encontrar pareja, cómo escoger colegio, cómo encontrar empleo... En cambio, este libro reta a quienes lo lean a transformar trabajo y hogar, creencias y acciones, cuerpo y espíritu, en un todo integrado. Mientras esos otros libros instan al lector a planificar pasos fáciles hacia una meta, este traza una dura senda que exige una práctica de por vida.
«Escribí este libro convencido de que quienes integramos la generación actual podemos superar los problemas que hoy nos afligen, mejorar nuestra autoestima, ser mejores versiones de nosotros mismos y convencer a nuestros familiares y colegas de que también ellos pueden ser mejores versiones de sí mismos» (p. 16).
La estrategia que Lowney nos presenta puede ser eficaz porque las prácticas fundamentales que sugiere a los lectores ya han demostrado su eficacia a lo largo de casi cinco siglos. En efecto, si el armazón estratégico del libro delata la influencia de J. P. Morgan y de otras grandes organizaciones, la fuerza interior que lo anima procede íntegramente de san Ignacio de Loyola. Este fue pionero en el uso de técnicas de inestimable valor para abordar cuestiones fundamentales de la vida y trazar un itinerario en respuesta a dichas cuestiones. Intercalando las intuiciones del fundador de la Compañía de Jesús dentro de un sólido armazón estratégico, el autor crea un enfoque extraordinariamente eficaz para abordar nuestro más importante negocio: dirigir nuestras propias vidas.
Una parte importante del lenguaje de este libro procede de la tradición cristiana que el autor comparte con Ignacio de Loyola. A quienes no lo comparten les pide que valoren los recursos que vivifican su propia tradición, porque «no me cabe la menor duda de que todos nos encontraremos recorriendo juntos la misma senda». Los ideales del libro hunden sus raíces en una interpretación del designio humano que comparten muchas grandes tradiciones espirituales y humanísticas.
La obra está dividida en cuatro partes. En la primera parte aborda los fines (objetivo y sentido de la vida) y los medios (herramientas, tácticas y recursos) de los que debe ocuparse una buena estrategia. Sin perder de vista el concepto de estrategia, en los capítulos 1 y 2 de esta primera parte reflexiona a fondo sobre el sentido de la existencia humana y desarrolla dos herramientas esenciales para hacer realidad dicho sentido. «Vinculando algunas de las intuiciones espirituales de Ignacio de Loyola con ideas modernas acerca de la estrategia, crearemos algo único y singularmente eficaz: no los Ejercicios Espirituales, ni tampoco una estrategia estereotipada de los negocios, sino un enfoque de la vida que aprovecha grandes intuiciones de los primeros y de la segunda...» (p. 44).
En la segunda parte aborda el problema del sentido de la existencia humana, tratando de responder a preguntas fundamentales para el hombre actual. Hace un balance del mundo heredado (cap. 3) y se plantea el tipo de mundo que queremos ayudar a crecer (cap. 4). En el cap. 5 trata de precisar cuál es el poderoso designio a que estamos llamados los seres humanos y reflexiona sobre cuáles son los valores que estamos dispuestos a adoptar en el curso de nuestra existencia terrena (cap. 6). A lo largo de este proceso va a dar los primeros pasos en el establecimiento de una estrategia que sea lo suficientemente amplia y significativa como para que pueda durar toda una vida. No olvida tampoco el hecho de que una buena estrategia no es manipulación (cap. 7); necesitamos que el corazón y la mente den vida a nuestra estrategia.
Comienza la tercera parte centrando la atención en los medios que se necesitan para alcanzar un poderoso designio: aprenderemos a tomar decisiones importantes. Una cosa es comprender cuál es el designio de nuestra vida personal, y otra muy distinta decidir si ese designio vamos a vivirlo como sacerdote o como dentista, si nos vamos a casar y con quién, o qué opciones de estilo de vida hemos de hacer estando en la escuela, en la carrera o como jubilados. El designio de cada uno se hace realidad en cada una de las decisiones que toma; de ahí que un factor crítico de nuestra estrategia deba ser el proceso que seguimos para tomar las grandes decisiones de nuestra vida.
En la cuarta parte aborda el tema de la ejecución o puesta en práctica de nuestras decisiones, que, una vez tomadas, deben cumplirse un día sí y otro también. Señala algunas herramientas críticas para conseguir que las cosas se hagan y evaluar nuestro progreso de cada día; de esa manera, todos los días de nuestra vida serán importantes.
Descubrir nuestra poderosa determinación. Escoger sabiamente. Hacer que cada día importe. Nuestra estrategia empezará abordando las cuestiones globales (¿cuál es la razón de la existencia de los seres humanos en la tierra?), para descender después a temas que forman parte de nuestra vida cotidiana (¿cómo puedo ser esta tarde más eficaz que esta misma mañana en mi trabajo?).
Esta obra, pues, puede ayudarnos a descubrir un propósito capaz de llenar nuestra vida y a desarrollar la estrategia apropiada para lograrlo.
Si quieres adquirir un ejemplar: https://gcloyola.com/p/salterrae/proyecto/una-vida-heroica-para-cambiar-el-mundo/


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