viernes, 23 de octubre de 2026

Walter Kasper: El desafío de la misericordia. Por Mª Dolores de Miguel Poyard

Kasper, Walter: El desafío de la misericordia. Sal Terrae, Santander, 2015. 118 páginas. Comentario realizado por Mª Dolores de Miguel Poyard.

El cardenal y profesor Kasper, «un gran teólogo de la misericordia», como dijo el papa Francisco en su primer ángelus, nos ofrece en este libro algunas claves de su reflexión teológica sobre este tema. Es la lección magistral pronunciada por él en su investidura como doctor honoris causa por la universidad San Raffaele de Milán, en el curso 2014-2015. En ella presenta muy brevemente algunas de las ideas desarrolladas por él en una obra anterior, publicada también por esta editorial: La misericordia. Clave del Evangelio y de la vida cristiana. 

Dividida en siete capítulos, presenta un itinerario claro y ordenado: en los preliminares, constata cómo la misericordia se ha visto injustamente olvidada por la teología e incluso denostada por la filosofía, con el consiguiente deterioro de los sistemas económicos y sociales. A continuación, expone desde la filosofía la importancia de la misericordia para el ser humano; pues la persona no es autorreferencial y necesita abrirse a los demás. A partir de ahí, subraya cómo la misericordia es el sello de identidad del cristianismo y su incontestable aportación al bien común. 

Sentadas estas bases, analiza la centralidad bíblica de la misericordia como esencia misma de Dios. Así, en el Antiguo Testamento el libro de Oseas es el clímax de la manifestación de la misericordia divina: «Mi corazón se revuelve contra Mí [...] porque soy Dios y no un hombre, el Santo en medio de ti, y no vendré con ira» (Os 11,8-9); en Dios, la misericordia vence a la justicia; su Ser se manifiesta en su misericordia, no en su justa ira. 

En el Nuevo Testamento, «el crucificado es la imagen concreta de la misericordia de Dios» (p. 43). Y en esta concreción histórica radica la extraordinaria novedad del cristianismo: su universalidad se concreta en el aquí y ahora de la existencia diaria. Por eso Jesús, a la pregunta «¿Quién es mi prójimo?» (Lc 10,29) no contesta con principios teóricos, sino que presenta el caso de una persona herida, tirada en el camino. 

Por este carácter histórico del cristianismo, dedica los siguientes capítulos a la vida diaria de la iglesia: la del cristiano en particular y la de la Iglesia en su conjunto. La teología de Kasper es inseparable de la eclesiología. Así, en el quinto capítulo manifiesta el desafío de transmitir el verdadero rostro misericordioso de Dios a esta sociedad occidental secularizada que prescinde de él. La única respuesta válida deberá ser concreta, encarnada; no valen las teorías abstractas. creer en Dios significa, por tanto, ser misericordiosos como él. Por eso, en el sexto capítulo expone cómo la vida del cristiano se expresa en las obras de misericordia, que, fieles al sobreabundante amor de Dios, alientan e impulsan la justicia social y la complementan y superan: «Solo mediante la misericordia y el perdón podemos trabajar por la paz (cf. Mt 5,9)» (p. 61). 

Y concluye, en el séptimo capítulo, presentando la triple misión de la Iglesia: predicar, celebrar y practicar la misericordia. Y, saliendo al paso de las fuertes controversias suscitadas en el último Sínodo de los obispos sobre la familia, subraya que la misericordia es la verdad fundamental de la fe y no se contrapone ni desvirtúa la verdad, sino que es «el principio hermenéutico para interpretar y aplicar las verdades de fe» (p. 67). Esta mística de ojos abiertos, de corazón misericordioso con el hermano necesitado, es clave hoy para encontrarse personalmente con Cristo y mostrar el verdadero rostro de Dios a este mundo secularizado. 

El libro se cierra con un apéndice donde se recogen textos clave sobre la misericordia escritos por los últimos papas, desde Juan XXIII hasta Francisco. Desde el concilio Vaticano II se ha revitalizado la misericordia en la vida de la Iglesia, hasta llegar al papa Francisco y convertirse en leitmotiv de su pontificado. Nos encontramos, en definitiva, con una obra liberadora de falsas imágenes de Dios y muy práctica para replantear el necesario diálogo fe-cultura desde las claves subrayadas por el papa Francisco en este año Santo de la misericordia.


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