viernes, 30 de octubre de 2026

Javier de la Torre (ed.): Neurociencia, neuroética y bioética. Por Lázaro Sanz Velázquez

Torre, Javier de la (ed.): Neurociencia, neuroética y bioética. UPCo, Madrid, 2014. 158 páginas. Comentario realizado por Lázaro Sanz Velázquez. 

Este libro recoge las conferencias del XXVII seminario interdisciplinar de Bioética, organizado por la Cátedra de Bioética de la Universidad Pontificia Comillas, que tuvo lugar en Madrid del 12 al 14 de abril de 2013, en el que se reunieron 70 especialistas en bioética para reflexionar sobre el tema «Neurociencia, neuroética y bioética». Las preguntas y desafíos de la bioética se abordan interdisciplinarmente desde campos tan diversos y desafiantes como la filosofía, la política, el derecho, la pedagogía, la psicología, la economía, la medicina y la espiritualidad. 

En la conferencia-marco, Adela Cortina habló de La indeclinable libertad de los ciudadanos. Neurociencia y neuropolítica. Partiendo de Heráclito y de los estoicos y pasando por Lutero, por las controversias de Auxiliis, por la autodeterminación kantiana, por Freud y la actual neurociencia, fue confrontando la ilusión de la libertad con la experiencia radical de la libertad como conciencia de un querer actuar, de una libertad siempre condicionada y una libertad que ejerce y pide responsabilidad. 

En su conferencia ‒Mecanismos cerebrales en los juicios y decisiones morales‒ Mónica Triviño, después de distinguir entre estructuras, procesos y conductas y entre contenidos morales, emocionales y neutros, abordó en profundidad la diferencia entre los dilemas personales e impersonales, entre la dimensión emocional y racional de la decisión, entre razonamientos deontológicos y razonamientos utilitaristas, así como las relaciones entre neuroimagen y moralidad. 

Neuropsicología del comportamiento moral es el título de la ponencia de Emilio García. Para él, la investigación sobre cerebro-mente-comportamiento, los conocimientos disponibles sobre organización funcional del cerebro y los procesos mentales, están proporcionando aplicaciones del máximo interés en diversos campos, como la salud o la educación, pero además están cuestionando las visiones que tenemos de nosotros mismos. La neurociencia nos proporciona una oportunidad nueva y única para comprender la estructura y funciones del yo, no solo observando la conducta desde el exterior, sino también gracias al estudio del funcionamiento interno del cerebro. Es muy clarificador su planteamiento de diversos niveles de análisis de neurociencia y neuropsicología (molecular, celular, de sistemas, conductual, cognitivo), y muy sugerentes sus reflexiones sobre las neuronas espejo y los diversos modelos generales de juicios morales. 

Francesc Torralba aborda en su ponencia ‒Inteligencia espiritual, vida moral y Neurociencia‒ la cuestión de la inteligencia espiritual partiendo de las potencias espirituales que tiene todo ser humano y la necesidad de estimularlas. Toda inteligencia necesita una estimulación externa. La inteligencia espiritual presupone la capacidad de interrogarse por el sentido, de tomar distancia (de nuestro obrar, de las creencias, de las necesidades, de las emociones), de autotrascenderse (yendo más allá de lo inmediato y subiendo para ver más alto), de asombrarse (de lo natural, de la ignorancia, del humor, de la ironía)... esto tiene serias implicaciones en la educación, como se señaló tanto en la conferencia como en el coloquio posterior. 

Manuel Richard expone el tema específico de Criterios judiciales de determinación de la prueba de culpabilidad. Desde su experiencia como juez y docente, planteó el sentido del derecho vinculándolo al hecho de que la libertad social debe siempre unirse a la responsabilidad. El derecho presupone una persona libre, sujeto de derechos, capaz de actuar. Pero para responsabilizar o culpar hay que probar algo que ocurrió en el pasado. El derecho presupone que podemos recrear el pasado, conlleva un ejercicio singular de recreación del pasado, pero es consciente de lo difícil que es conocer las conductas humanas y de que en el mundo del derecho todos interpretamos la realidad. 

Jesús Conill afirma, en su síntesis sobre Neuroeconomía y neuromarketing, que es muy conveniente e importante considerar los aspectos económicos, porque las actividades económicas (la producción, el consumo, el ahorro, la inversión, etc.) forman parte de los ámbitos que desde siempre han ocupado a la filosofía práctica, que ahora se ha convertido ‒en virtud de la perspectiva neurocientífica‒ en «Neurofilosofía práctica». Lo que cambia en los tres últimos siglos es que la racionalidad económica se va convirtiendo en modelo de razón. Lo económico es modelo en el derecho, en la teoría de la acción e incluso en el ámbito del amor y de las relaciones de amistad. Hay un cierto conductismo económico que tiene como base la satisfacción de las propias preferencias y la búsqueda de recompensas. Esto supone un predominio del cálculo repetitivo sobre lo heurístico y una nueva manera de vivir, de pensar, de desarrollar nuestra mente y nuestro cerebro. 

En Programados para la libertad, ¿educados para ejercerla?, Juan Pedro Núñez nos introduce en las dimensiones pedagógicas del problema. Comienza afirmando que nadie conoce la naturaleza de la conciencia, que la función consciente es diferente de la experiencia consciente y que quizá no sea tan relevante definir la conciencia como constatar su existencia, a pesar de que la mayoría de nuestras operaciones sean inconscientes. Reflexiona sobre qué hacer con ese resto de libertad consciente, de posibilidad de libertad desde un sujeto que tiene unos ciertos patrones que se reproducen con constancia. En todo caso, queda claro que no ser pasivos sino activos, esforzarse por mantener una actividad mental consciente, es una actividad de alto coste. Intervenir, seleccionar, relacionar, subrayar, manipular, evitar, afrontar, dilatar contenidos, emociones, vivencias... son estrategias que requieren esfuerzo.


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