lunes, 17 de agosto de 2015

Olegario González de Cardedal: El rostro de Cristo. Por Daniel Izuzquiza

González de Cardedal, Olegario: El rostro de Cristo. Encuentro, Madrid, 2012. 440 páginas. Comentario realizado por Daniel Izuzquiza.

No puede sorprender, dado el autor, que esta obra combine rigor teológico, hondura espiritual, finura humana, sensibilidad artística y amplio conocimiento cultural. Son seis capítulos de origen, estilo, objetivo y extensión diferentes que, sin embargo, tienen unidad en el rostro de Cristo encarnado en el arte (pintura, escultura, teatro), sobre todo castellano. El primer capítulo ofrece el marco teórico para el resto, destacando que el rostro de Cristo plasma la gloria de Dios en el rostro del hombre. Los siguientes capitulos son concreciones, aplicaciones o ejemplificaciones: sobre la Passio en la exposición de Las Edades del Hombre, sobre Cristo en Castilla, sobre el "Expolio" de El Greco y "El grito" de Díaz Castilla (espléndidas páginas sobre el "despojarse para revestirse"), sobre el deseo de Dios y el amor a las letras y, finalmente, sobre la dimensión dramática del pensamiento bíblico. Para González de Cardedal, "la historia del arte en la época moderna se bifurca a partir del instante en que los artistas desisten de descifrar el rostro del hombre en la faz de Cristo" (pág. 208). Aunque destaca, por ejemplo, la profunda "ósmosis entre sociedad, cultura y religión" del siglo XVI español (pág. 292), no es el suyo un planteamiento de añoranzas. Con talante integrador subraya que la "contraposición entre el ver y el oír, entre la Biblia y la Liturgia, fue un empobrecimiento para las dos laderas, para la católica y la protestante" (pág. 339). Ya en el epílogo, el autor recuerda que una fe sin belleza es una fe sin esperanza.


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