domingo, 16 de septiembre de 2012

Albert Nolan: «¿Quién es este hombre?». Por Javier Sánchez

Nolan, Albert: «¿Quién es este hombre?» Jesús, antes del cristianismo. Sal Terrae, Santander, 1981. Colección «Presencia Teológica» 9. 232 páginas. Traducción de Jesús García-Abril. Comentario realizado por Javier Sánchez.

Ya he comentado alguna vez que toda nuestra fe se sustenta en Jesús y en la imagen que tengamos de él. De hecho, es muy curioso ver la evolución que ha sufrido dicha imagen, por ejemplo, a lo largo del siglo XX. Desde el Jesús afeminado de las estampas de principios de siglo (rubito, ojos azules, etc.) al Jesús de Jesus Christ Superstar de Andrew Lloyd Webber, pasando por el Jesús hippie y guerrillero del mayo del 68, hay grandes diferencias. ¿Cómo fue realmente Jesús? ¿Cuál fue realmente su mensaje y en qué contexto lo lanza al mundo? ¿Cómo podemos actualizar tanto al personaje como su mensaje en el contexto actual?
Esta es la pregunta del millón. Y Albert Nolan, el autor del libro que estamos comentando, quiere contestar. Ya sé que este libro tiene sus añitos, treinta en concreto, pero pienso que todavía está vivo y sigue iluminando a muchos creyentes de todo el mundo. Por eso me lanzo a comentarlo, aunque probablemente necesiten poca presentación tanto el autor como su obra.

Albert Nolan nació en Sudáfrica en 1934. Ingresó en la Orden de Santo Domingo (dominicos) en 1954 e hizo sus estudios en Sudáfrica y en Roma. Desde entonces ha enseñado en seminarios y facultades de Teología, ha desempeñado su labor pastoral entre los pobres y ha sido capellán universitario. Es digna de destacar su lucha contra el apartheid (como la de tantas personas de Iglesia comprometidas con la causa de la igualdad entre los hombres), denunciando situaciones globales y específicas de su país, incluso en su época en la que fue superior general de la orden de los dominicos. Persona comprometida, por tanto, con el mundo, como se puede comprobar al leer sus obras.
Además de este libro, Nolan ha publicado las siguientes obras en castellano (citamos la primera edición):
- Dios en Sudáfrica. Sal Terrae, Santander, 1989.
- Esperanza en una época de desesperanza. Y otros textos esenciales. Sal Terrae, Santander, 2010.
- Jesús hoy. Una espiritualidad de libertad radical. Sal Terrae, Santander, 2010.

Albert Nolan quiere ofrecer con su obra un retrato de Jesús claro, convincente, sugerente y distinto. Una presentación del hombre tal como fue antes de ser encerrado en doctrinas, dogmas y ritos, antes de convertirse en objeto de la fe cristiana. Nada se da por supuesto; se permite, por el contrario, que hablen por sí mismos los datos históricos que poseemos acerca de Jesús. Nos hallamos ante un hombre profundamente comprometido con los verdaderos problemas de su tiempo, que resultan ser también los verdaderos problemas de nuestro tiempo.
Sin embargo, como dice el autor, el principal objetivo que se plantea con este libro no es la fe, ni tampoco la historia. Acerca de Jesús no se puede presuponer nada. La invitación que nos hace es a tratar de verle con los ojos con que le vieron sus contemporáneos antes de convertirse en objeto de la fe cristiana. En definitiva, lo que por encima de todo le preocupa es el sufrimiento diario de tantos millones de personas, y la perspectiva de un sufrimiento mucho mayor en un futuro próximo. Lo que pretende es descubrir qué es lo que puede hacerse al respecto.

El libro está estructurado en cuatro partes.
I. La catástrofe. Partiendo de un análisis de la situación actual (existencia de bombas atómicas, explosión demográfica, diferencias Norte-Sur, cambio climático, guerras, terrorismo, fundamentalismo religioso, sociedad de consumo, etc.), Nolan hace una extrapolación al contexto histórico que vivió Jesús. En sus raíces, no hay tantas diferencias.  En ese contexto surge una figura, Juan el Bautista, que se opone a los poderosos y que denuncia situaciones de injusticia.

II. La praxis. Jesús se alinea con la actuación y la predicación de Juan. Se acercó al mundo de los pobres y oprimidos de Israel. En este contexto es en el que hay que situar las curaciones y el perdón. Su objetivo era aliviar el dolor de aquellas gentes que estaban sometidas a la enfermedad, a la opresión de los poderosos, y que vivían en la desesperanza.

III. La buena noticia. El mensaje de Jesús es de liberación. Por eso hizo suyas las palabras del profeta Isaías (61, 1-2). En esto radica fundamentalmente toda su actuación, en anunciar el reino de Dios. Un reino al margen de los valores que ofrece el mundo, en el que el dinero, el prestigio, el poder, etc. no tienen cabida. Jesús anuncia un reino de justicia y solidaridad en el que la esencia de Dios, el amor, se haga presente.

IV. La confrontación. Desde las claves anteriores, Nolan analiza la relación de Jesús con el poder establecido, con las fuerzas políticas de su momento. Incidentes como el del Templo, o la tentación de recurrir a la violencia (recordemos que algunos discípulos de Jesús pertenecían al grupo de los Zelotes), estuvieron presentes en su vida. Todo esto le llevó a la muerte, lo cual le posibilitó dar un sentido trascendente al sufrimiento y a la muerte misma.

Albert Nolan
Con un estilo sugerente, atractivo pero provocador en muchas ocasiones, Nolan quiere tirar por tierra muchas ideas preconcebidas sobre Jesús. Al comienzo del libro ya dice que muchos millones de personas han venerado el nombre de Jesús, pero muy pocas le han comprendido, y muchas menos han puesto en práctica lo que él quiso que se hiciera. Sus palabras han sido tergiversadas, y se ha hecho uso y abuso de su nombre para justificar crímenes, alentar el miedo en el pueblo o promover verdaderas locuras. "La suprema ironía consiste en que algunas de las cosas a las que más enérgicamente se opuso en su tiempo han sido las más predicadas y difundidas a lo largo y ancho del mundo... ¡en su nombre!". A Jesús, por tanto, no se le puede identificar plenamente con el cristianismo. Fue mucho más que un fundador de una nueva religión. El cristianismo no puede arrogarse su posesión exclusiva. Porque Jesús pertenece a toda la humanidad.
¿Qué podemos hacer, pues? Mirar al hombre. Mirar su mensaje. Mirar el contexto en el que actuó. Solo desde ahí, a juicio del autor, es posible descubrir al Jesús divino. La fe no puede ser previa a la mirada del hombre Jesús. Es su conclusión. Con otras palabras, no se puede creer en la divinidad de Jesús si no es a través de su humanidad. "La fe que Jesús despierta en nosotros es, al mismo tiempo, fe en él y fe en su divinidad" (pág. 226). Por tanto, para creer en Jesús es necesario leer los signos de nuestros tiempos como Jesús leyó los de los suyos. Creer en Jesús no consiste en limitarse a repetir lo que él dijo, sino a analizar nuestros tiempos con el mismo espíritu con que él analizó los suyos. Es ese Espíritu de Jesús el que debe iluminar nuestras vidas para que, en definitiva, el reino de Dios pueda ser una realidad en nuestros corazones y en el corazón del mundo.

En su momento, como podéis imaginar, este libro suscitó cierta polémica en el mundo de los teólogos (si cae en ciertas herejías de los primeros tiempos del cristianismo, si el método que utiliza se ajusta a lo establecido o no, si separa lo humano y lo divino en Jesús, etc.). Me consta que hoy hay todavía mucha gente que se siente incómoda ante este tipo de enfoques (no tenéis más que trastear un poco por Internet para ver que hay comentarios para todos los gustos sobre esta obra). Mi apuesta: la verdad os hará libres. Y para acceder a la verdad, debemos asumir el riesgo incluso de equivocarnos. Eso sí, siempre con honestidad, buena voluntad y con mucho amor. Por lo demás, como dice el autor, "Jesús no tiene necesidad de mí, ni de nadie, para salvarle. Él puede cuidar de sí mismo, porque la verdad puede cuidar de sí misma".

Con esto termino. Creo que el libro aporta muchos elementos que pueden despertar en nosotros una mirada distinta de Jesús y de los evangelios, una mirada rica, descubridora de nuevos horizontes, posibilitadora de un nuevo encuentro con Jesús y, también muy importante, con el mundo. ¿Es posible ser cristiano y no intentar cambiar nuestro corazón y nuestro mundo desde las claves de Jesús y de los evangelios? Que cada cual honestamente trate de contestar esta cuestión y procure llevarla a la práctica.


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