viernes, 4 de septiembre de 2026

Peter Dyckhoff: Seguir a Jesús con Tomás de Kempis. Por Mª Dolores de Miguel Poyard

Dyckhoff, Peter: Seguir a Jesús con Tomás de Kempis. La «Imitación de Cristo», hoy. Mensajero, Bilbao, 2015. 344 páginas. Comentario realizado por Mª Dolores de Miguel Poyard.

Los textos clásicos son, por definición, poliédricos e inabarcables. Se proyectan en cada lector y se enriquecen con las múltiples evocaciones que generan en cuantos los leen. Es necesario actualizar sus traducciones, como decía Luis Alonso Schökel, no solo porque con el paso del tiempo la lengua evoluciona, sino también porque el texto, inagotable en su riqueza, nos ofrece nuevas perspectivas de lectura y comprensión. 

Dyckhoff es un sacerdote experimentado en la dirección de cursos de espiritualidad. En este libro nos presenta una traducción, fiel y actualizada, de una de las obras cristianas más leídas de todos los tiempos: La Imitación de Cristo, de Tomás de Kempis. Para ello se ha servido del texto latino de 1690 de J. Wilhelmum Friessem y de las traducciones-adaptaciones más relevantes en lengua alemana. 

La lectura del Kempis, con todas sus limitaciones, seduce por su cristocentrismo experiencial y práctico. El lector se siente interpelado y conducido a centrar su vida en Cristo, lo único importante. El mundo, y más en esta era de la comunicación, está saciado de palabras y ya solo escucha a los testigos. Y este libro habla desde el corazón de la propia experiencia mística, y a ella conduce de forma sencilla y directa. De hecho, desde su aparición en el siglo XV hasta nuestros días, no ha dejado de suscitar la admiración y alabanza de santos y personalidades de dentro y fuera de la Iglesia: Ignacio de Loyola, Francisco de Sales, Leibniz, Marcuse, Bonhoeffer, Juan Pablo II... 

El libro se divide en cuatro capítulos, correspondientes a cada uno de los libros de la Imitación de Cristo. En los dos primeros, da las pautas para centrar la vida en Dios y acompaña en este camino. Los dos últimos mantienen la estructura dialogal del original. En el tercero, Jesús, en coloquio amistoso, responde a las preguntas del cristiano. Y en el cuarto, el Señor conduce a la persona hacia el amor de Dios y de la Eucaristía. 

Esta versión de Dyckhoff ha conocido ya su sexta edición en Alemania. Es fruto de un trabajo de dos años de retiro y oración. El objetivo era relanzar esta obra fascinante, pero necesitada de adaptación para hacerla inteligible a tantas personas en búsqueda. Pues, como el mismo autor dice, al releer el Kempis después de unos años, experimentó «la misma fascinación que antes, pero choqué con muchas de sus formas de expresión, más aún, incluso me irritaron» (p. 334). 

El resultado es un texto de estilo sencillo. Su tono dialógico, conversacional, contribuye a captar la atención del lector, que, de este modo, se siente interpelado. 

Se ha hecho un meritorio esfuerzo por sustituir expresiones del siglo XV por otras más actuales. Se consigue así verter en palabras nuevas, acordes con la sensibilidad del siglo XXI, toda la profundidad y riqueza del original. 

Con todo, alguna afirmación todavía se habría podido matizar. Así, por ejemplo: «Toda intranquilidad interior y disipación exterior proceden de un temor sin fundamento y de un amor desordenado» (p. 197).

La «muerte de dios» ha conducido a la fragmentación de la persona humana. Paradójicamente, el individualismo actual no se corresponde con la cimentación del yo, diluido demasiadas veces en el maremágnum de ofertas despersonalizadoras. Reconstruir el yo, cimentado sobre roca firme, recuperar la propia identidad, es lo que pretende el Kempis. De ahí que, quinientos años después, todavía estemos hablando de él.


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