Monserrat, Javier: El gran enigma. Ateos y creyentes ante la incertidumbre del más allá. San Pablo, Madrid, 2015. 448 páginas. Comentario realizado por Lázaro Sanz Velázquez.
«El gran enigma que pesa sobre la existencia de todo hombre en el mundo, y sin duda sobre nosotros, es primariamente el enigma de la verdad última, metafísica, que se esconde en el más allá y cuya naturaleza acabará afectando sin duda a nuestro futuro» (p. 29). Mediante la intuición inmediata de la experiencia de la vida, o mediante la razón en la ciencia y en la filosofía, quedamos enfrentados al enigma del universo padeciendo una molesta sensación de incertidumbre ante el más allá, ante lo que constituye el fondo metafísico de la realidad.
Esto plantea la gran pregunta a la que queda abierta la existencia del hombre: ¿tiene sentido creer en la existencia de un Dios oculto y liberador? De ahí que el gran enigma del universo se cifre, en el fondo, en el gran enigma de si es real y existente un Dios oculto y liberador. ¿Qué actitud tomar ante el enigma último del universo y de nuestra vida?
El autor hace en este texto una propuesta de reflexión sobre las actitudes y las creencias metafísicas. ¿Cuál es la verdad del universo? No parece que podamos negar que vivimos en la experiencia fáctica de nuestro ser en un mundo que existe, inmediatamente nos acoge, lo vemos, está ahí, podemos palparlo. Tampoco parece que nadie pueda negar el consenso de que la verdad profunda de ese universo se nos escapa. La verdad última metafísica del universo sigue siendo un enigma para todos.
La reflexión de Javier Montserrat en este libro tiene inevitablemente un sesgo cristiano. Pero, por querer ser una guía, pretende la objetividad en el suministro de aquellas informaciones que debemos tener en cuenta para abordar con competencia la reflexión sobre el gran enigma: el conocimiento, su relación con la vida, lo que fue en el pasado la cultura dogmática y el tránsito moderno a la cultura de la incertidumbre, los resultados objetivos de la imagen del universo en la ciencia, la reflexión filosófica sobre ellos, el enigma y la incertidumbre, el silencio de Dios ante el conocimiento y ante el drama de la historia, el sufrimiento del mal de una naturaleza ciega y de la perversidad humana, los argumentos del ateísmo y del teísmo, la posibilidad racional de la religiosidad y el sentido de las grandes religiones de la historia, así como una información objetiva sobre lo que es el cristianismo y su imagen del universo, del hombre y de la historia. Todo ello expuesto a la altura de la cultura de la modernidad crítica, formada en los dos últimos tercios del siglo XX.
La obra está dividida en tres momentos que, como en círculos concéntricos, exponen una síntesis del contenido del libro. El prólogo (pp.15-32), la introducción (pp. 33 122) y el bloque principal del libro, que se expone con mayor detalle en un capítulo introductorio (125-146) y en los tres capítulos básicos, nos ayudan a hacernos una idea intuitiva del principio y del final. El libro concluye con un Anexo que desarrolla algunas cuestiones relativas a la interpretación del cristianismo en el mundo moderno, que pueden interesar a creyentes e increyentes (autonomía evolutiva del universo, la santidad y la salvación, ángeles y demonios...; un cambio hermenéutico necesario para el cristianismo; la iglesia de los pobres...).
El estilo del libro procede por círculos concéntricos. A medida que el círculo amplía su radio, se reasume lo anterior, que vuelve a surgir en un marco de mucho mayor contenido. las ideas, por tanto, vuelven a salir a escena, pero enriquecidas por nuevas consideraciones. En el capítulo introductorio el autor establece el nexo entre lo anterior y el cuerpo fundamental de la obra. Recuerda la aparición de la visión de Dios como problema en los tiempos en que la sociedad era todavía dogmática. Hace, además, una ampliación de los argumentos dogmáticos, ya mencionados en lo anterior, que durante siglos avalaron al teísmo dogmático y al ateísmo dogmático. Teniendo por referencia esta imagen dogmática, en los tres capítulos que siguen veremos cómo la transformación de la ciencia ha permitido la superación del dogmatismo y, con ello, la aparición de una nueva forma de entender el teísmo, el ateísmo, las religiones naturales y el cristianismo. En este nexo recapitula lo que fue el tiempo del dogmatismo. En los tres capítulos siguientes expone la forma de entender el ateísmo, la arreligiosidad, el teísmo, la religiosidad y las religiones en el tiempo nuevo de la modernidad crítica.
El hombre, en esta cultura de la modernidad crítica, se muestra inmerso en la incertidumbre. El ateísmo es posible, pero también es posible el teísmo. La razón natural no impone para todos una única solución del enigma metafísico. Pero debemos conocer con competencia qué significan una y otra metafísicas, cuáles son los argumentos que las avalan y qué repercusión existencial tiene una u otra opción.
La obra requiere una lectura pausada y reflexiva. La asimilación de cada paso pone en condiciones de seguir la lógica de los análisis siguientes. En conjunto, ofrece una gran variedad de materiales para reducir la perplejidad ante el enigma del universo y para conocer con competencia aquellas informaciones que establecen el marco en que debemos tomar nuestras decisiones personales.
Este ensayo va dirigido a un amplio sector de posibles lectores «que sienten la necesidad de reducir en parte la perplejidad ante el enigma del universo y el sentido de la vida» (p. 14). Ofrece una argumentación seria, incluso en ocasiones compleja (por ejemplo, al hablar de la ciencia), pero puede seguirse, porque los conceptos se introducen poco a poco, y el lector puede sentirse arrastrado en cada momento por la lógica progresiva de cuanto se expone.


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