jueves, 6 de febrero de 2014

Larry W. Hurtado: ¿Cómo llegó Jesús a ser Dios? Por Javier Sánchez

Hurtado, Larry W.: ¿Cómo llegó Jesús a ser Dios? Cuestiones históricas sobre la primitiva devoción a Jesús. Sígueme, Salamanca, 2013 (edición original de 2005). Colección Biblioteca de Estudios Bíblicos Minor 22. 157 páginas. Traducción de Francisco J. Molina de la Torre. Comentario realizado por Javier Sánchez.


Cuestión importante la que trata este libro y una de las centrales en cristología. ¿Cómo llegó Jesús a ser considerado Dios? ¿Cómo se produjo el paso de "Jesús" a "Cristo"? ¿Cómo fue posible que se llegara a tratar a Jesús como un ser divino? Estas cuestiones conducen a otras no menos importantes: ¿Cómo, en términos históricos, llegó Jesús a gozar de la condición de Dios entre los primeros cristianos? Es decir, ¿cómo los primeros cristianos acabaron por percibir a Jesús como un ser divino y por venerarlo como tal?
Hurtado, el autor, es muy claro en esto. A él no le interesa considerar en este libro la legitimidad de la devoción a Jesús, ni tampoco centrarse en explorar el sentido de la devoción a Jesús para el pensamiento y la praxis cristianos actuales. Lo que él pretende es "describir y comprender en términos históricos y como un fenómeno histórico la devoción a Jesús que caracterizó al cristianismo desde un momento muy temprano".

Apoyándose en más de veintinco años de estudio personal, que han dado como resultado multitud de obras de cristología (entre las que el propio autor destaca Señor Jesucristo. La devoción a Jesús en el cristianismo primitivo, Sígueme, Salamanca, 2008), este insigne profesor emérito de Lengua, Literatura y Teología del Nuevo Testamento de la Universidad de Edimburgo (Escocia) plantea como horizonte cronológico aproximadamente el siglo I y comienzos del siglo II, dedicando especial atención a los testimonios más antiguos y a las transformaciones del siglo I.

En el capítulo 1 ("¿Cómo es posible que Jesús llegara a ser Dios? Planteamientos sobre la devoción a Jesús en el cristianismo primitivo"), repasa críticamente los distintos planteamientos históricos orientados a comprender la aparición de la devoción de Jesús, señalando los problemas de aquellos que el autor considera insatisfactorios, y esbozando los rasgos más destacados del enfoque que defiende. Se centra en las alternativas de la exégesis actual y en sus representantes más destacados. Lo más importante en este capítulo es que la primitiva devoción a Jesús constituyó un fenómeno notable que requiere un serio esfuerzo para interpretarlo desde el punto de vista histórico.

En el capítulo 2 ("La devoción a Jesús y la piedad monoteísta del judaísmo del Segundo Templo"), expone los principales testimonios y factores que, a su juicio, obligan a contemplar la aparición de la devoción a Jesús como un acontecimiento que inicialmente tuvo lugar en el seno de los círculos de judíos piadosos de la época del Segundo Templo. Es decir, en ese sentido la devoción a Jesús apareció históricamente como una innovación del judaísmo del Segundo Templo. Subraya el autor que, en las cruciales primeras décadas del joven movimiento cristiano, la condición exaltada de Jesús se proponía sistemáticamente en relación con el Dios uno de la tradición bíblica. La devoción a Jesús fue combinada con una firme actitud monoteísta que promovía el desprecio de la participación en el culto a las numerosas deidades del entorno religioso romano. No obstante, en los primeros grupos cristianos esta postura exclusivista dejó un espacio a la veneración de Jesús. En cualquier caso, los primeros creyentes no consentían que se les acusara de adorar a dos dioses. Insistían en que la condición exaltada de Jesús "a la diestra de Dios" había sido confirmada por el Dios uno, y contemplaron esta veneración a Jesús como prueba de obediencia a la voluntad de Aquel que había concedido a Jesús la gloria celestial, con la intención de que la creación entera lo aclamara como Señor.

En el capítulo 3 ("Vivir y morir por Jesús. Consecuencias sociales y políticas de la devoción a Jesús en el cristianismo primitivo"), el autor reflexiona sobre algunas de las repercusiones sociales y políticas que la devoción a Jesús tuvo para los primeros cristianos, particularmente las consecuencias negativas, los costes sociales que acarreaba ser cristiano en el período primitivo. Dice Hurtado que resulta razonable suponer que el grado de repercusiones negativas experimentado por los cristianos variaba, y sin duda no todos los creyentes se vieron sometidos a todos los tipos de experiencias y tensiones que señala en este capítulo. En cualquier caso, resulta obvio que muchos cristianos tuvieron que pagar costes sociales por su fe, los cuales iban desde el ridículo hasta una oposición más dolorosa por parte de sus familias o de grupos sociales más extensos. Y algunos cristianos descubrieron que su fe podía traerles problemas incluso con las autoridades políticas (normalmente las de ámbito local). Aún así, en un principio este extremo resultó, al parecer, bastante infrecuente, si bien a comienzos del siglo II la situación adquiría tintes más inquietantes, al menos para algunos dirigentes cristianos.


Larry W. Hurtado
A modo de conclusión, el autor destaca el testimonio de dos personas que juzgaron que la fe en Jesús es un tesoro mayor que cualquier otra cosa. San Pablo, antiguo fariseo perseguidor de cristianos, exclama que no valora en nada aquello que ha perdido a causa de su fe en Jesús, y profesa que su gran meta sigue siendo "conocerle a él, el poder de su resurrección y la participación en sus sufrimientos" (Flp 3, 10). Policarpo, cristiano gentil del siglo II, al ofrecerle ser librado de una horrenda ejecución en la pira si "denostaba a Cristo", exclamó lo siguiente: "Durante ochenta y seis años he sido su siervo, y no me ha hecho daño. ¿Cómo puedo blasfemar de mi Rey, que me salvó?". Como vemos, los primeros cristianos estaban dispuestos a aceptar las consecuencias sociales y políticas que entrañaban su fe en Jesús sin dudarlo.

Como puedes ver, nos encontramos ante un libro serio de teología, bien pensado y documentado. Su pequeño número de páginas engaña, si bien está dirigido al gran público interesado en este tema. Su lenguaje es cercano y su estructura muy clara. Lo bueno que tienen los teólogos británicos frente a los alemanes (por ejemplo) es que suelen ser más sintéticos y menos analíticos. Por lo menos en este caso se cumple. Por ello me atrevo a recomendarlo en Libris Liberi. Si te interesa el problema que analiza (cómo Jesús llegó a ser considerado Dios en el cristianismo primitivo), su lectura se hace obligatoria. Hasta la próxima.


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