lunes, 7 de septiembre de 2026

Jürgen Moltmann y Leonardo Boff: ¿Hay esperanza para la creación amenazada? Por Marta Sánchez

Moltmann, Jürgen y Boff, Leonardo: ¿Hay esperanza para la creación amenazada? Sal Terrae, Santander, 2015. 118 páginas. Comentario realizado por Marta Sánchez. 

Ambos teólogos, de gran vitalidad intelectual y coherencia ética, dialogaron en un Congreso Internacional de Teología en Río de Janeiro sobre eco-teología: la relación entre cristianismo y ecología.

Moltmann centró su ponencia en «la aparición de un nuevo paradigma cultural»: el biocentrismo, el hombre como imagen del mundo. La alianza entre Dios y el hombre es el misterio divino de la Tierra. Las modernas ciencias no han respondido a la pregunta metafísica: «¿Por qué existe algo y no la nada?». La modernidad pensó a Dios como disociado del mundo. Tanto el universo como el hombre son eco de la palabra creadora de Dios. La Creación está en Dios, y Dios en la Creación. 

Desde Hiroshima dio comienzo una historia nueva donde todos los pueblos entran en una era común. La humanidad. En la actualidad, hay más de seis mil millones de personas en este mundo. Pero nos encontramos, una vez más, frente a una «religión de la muerte». La ideología terrorista se ha difundido por doquier. La crisis ecológica es un ejemplo de la relación entre el ser humano y el mundo. Los riesgos del planeta son: el programa nuclear, la aniquilación ecológica mundial y la miseria social. A pesar de esta situación, toda persona se pregunta: ¿por qué he venido a este mundo?; ¿soy superfluo o formo parte indispensable de la humanidad?; y ¿para qué he nacido? Estas cuestiones no pueden ser respondidas con argumentos racionales. Es necesario crear una Teología de la Tierra y una espiritualidad de la Creación. Dios «respira» por medio de toda la creación. La doctrina cristiana habla de cómo Dios «reconcilió el mundo» (2 Cor. 5,7) a través de Cristo. 

Boff complementa esta visión. Expone «la ética bíblica del sábado». La Tierra es un superorganismo vivo, y todos los seres somos hijos del polvo cósmico. La singularidad de la especie humana es su complejidad cerebral y su capacidad creativa. En el siglo XXI, la ciencia y la tecnología han desarrollado medios para salvaguardar la biodiversidad del planeta. Ya es hora de consolidar un nuevo orden mundial. Una civilización basada en la hospitalidad, la convivencia y la tolerancia. Finaliza con la esperanza de que los representantes políticos de la ONU elaboren este proyecto común. Una serie de normas para el cuidado de la Tierra, el respeto al otro, la responsabilidad universal y la cooperación internacional entre todos los pueblos. 

En conclusión, una obra muy interesante para abordar estas cuestiones desde la perspectiva cristiana. Es aconsejable que los docentes y los catequistas de jóvenes la lean, porque es breve, concisa y sugerente para saber cómo presentar estos temas que tanto interesan a la gente. Además de reflexionar sobre la explotación devastadora de la creación, indica cómo buscar signos de vida y esperanza a nuestro alrededor.

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