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lunes, 28 de mayo de 2018

L. Michael White: De Jesús al cristianismo. Por Jesús Sanjosé del Campo

White, L. Michael: De Jesús al cristianismo. El Nuevo Testamento y la fe cristiana: un proceso de cuatro generaciones. Verbo Divino, Estella, 2007. 598 páginas. Traducción de José Pérez Escobar. Comentario realizado por Jesús Sanjosé del Campo.

Dentro de un panorama editorial en el que se mueve cada vez más una serie de libros en los que se entremezclan datos seguros con hipótesis improbables, historia con ficción, nos encontramos en este caso con una nueva obra que se puede caracterizar por el rigor y la seriedad. El libro trata de ofrecer al lector una nueva presentación rigurosa y seria de las aportaciones de la última investigación sobre la figura de Jesús de Nazaret y los comienzos del cristianismo sin hacer ninguna concesión a teorías novelescas, y todo ello en clave de divulgación.

Organizado en cinco partes, comienza en la primera explicando el contexto, el mundo del Nuevo Testamento; la parte segunda está dedicada a plantear la primera generación de los seguidores, con un subtítulo tan sugestivo como el de «comienzos sectarios»; la parte tercera y cuarta están dedicadas a la segunda y tercera generación cristiana con el alumbramiento de la iglesia; la parte quinta expone la llegada a la mayoría de edad en el mundo romano, con un especialmente atractivo capítulo XV en el que se habla, entre otros temas, de las novelas apostólicas y judeocristianas, que inspiran a tantos novelistas en la actualidad.

miércoles, 28 de marzo de 2018

Mauro Pesce: De Jesús al cristianismo. Por Manuel Carrasco García-Morano

Pesce, Mauro: De Jesús al cristianismo. San Pablo, Madrid, 2017. 440 páginas. Traducción de José Francisco Domínguez García. Comentario realizado por Manuel Carrasco García-Moreno.

Para conocer la anatomía de un animal, lo mejor es llevar a cabo una disección lo más precisa y meticulosa posible. Sin embargo, resultaría muy poco apropiado que, para conocer bien a su mascota, uno se dedicara a diseccionarla. Elegir la manera de aproximarnos a un tema condiciona los resultados que se obtienen. Intentar acceder a Jesús diseccionándolo con un meticuloso estudio histórico-crítico, puede ser realmente interesante para conocer aspectos socioculturales del judaísmo primitivo y adivinar algunas características de la personalidad de Jesús en su caminar terreno. Sin embargo, al acabar de leerlo, puede que no le quede a uno la sensación de conocer mejor a Jesús.

En sus dos partes, la obra De Jesús al cristianismo intenta sostener la premisas principales del autor: primero, que Jesús fue un hombre perfectamente integrado en el judaísmo, sin ninguna intención de constituir un grupo distinto a este, aunque con una perspectiva muy personal en lo que se refiere al perdón y el sacrificio; y, segundo, la existencia de un hiato entre este Jesús de Nazaret y lo que viene en denominarse cristianismo, cuyo nacimiento en propiedad viene a situar el autor en torno a la figura de Justino y su Diálogo con Trifón (ca. 160). 

Como autor, Pesce tiene grandes virtudes que acrecientan el valor de este libro. Además de un estilo literario agradable que hace cómoda la lectura, cuenta con una larga trayectoria investigadora en el campo de los estudios histórico-críticos sobre Jesús. Eso se nota en el peso científico de esta obra. Su abultada bibliografía, con el estudio particular y crítica de grandes autores como Dupont, Käsemann y Allison, además de su erudición exegética e histórica la convierten en algo así como la cosecha que recoge el fruto de años dedicados a la investigación académica en este campo. Sin embargo, y lamentablemente, el enfoque general de la obra hace que lleguemos a preguntarnos qué alcance puede tener, a qué Jesús nos está haciendo llegar. Lo más grave es que en varias ocasiones, si bien no se niega, se dejan de lado pilares básicos de la fe cristiana, como la resurrección de Jesús, su preexistencia y carácter salvador o la singularidad de su humanidad. Quizás se esté buscando una perspectiva más científica, pero cabe dudar de que sea esa la manera más adecuada de conocer realmente a Jesús. Su aproximación es arqueológica, filológica, pero precisamente por eso, el Jesús al que accede corre el riesgo de conducirnos tan sólo a admirar a un judío muerto hace miles de años sin que lleguemos nunca a confesarlo como el Señor Resucitado y Glorioso, Hijo eterno del Padre.