Barraca, Javier: Dios y lo bello. Estética y transcendencia. San Pablo, Madrid, 2018. 93 páginas. Comentario realizado por Santiago García Mourelo.
Dios y lo bello. Estética y transcendencia es un escrito breve del profesor Dr. Javier Barraca, de la Universidad Rey Juan Carlos. Como él concluye en la invitación final del libro, su reflexión no es un ensayo de teología estética o de estética teológica, aunque tiene de ambas. Ante todo, sus páginas quieren ser una llamada de atención. Una invitación a pensar el vínculo entre la belleza y la ética y sus valores, entre la belleza y la verdad, entre el arte y la transcendencia. En último término, entre Dios y lo bello.
Dios y lo bello. Estética y transcendencia es un escrito breve del profesor Dr. Javier Barraca, de la Universidad Rey Juan Carlos. Como él concluye en la invitación final del libro, su reflexión no es un ensayo de teología estética o de estética teológica, aunque tiene de ambas. Ante todo, sus páginas quieren ser una llamada de atención. Una invitación a pensar el vínculo entre la belleza y la ética y sus valores, entre la belleza y la verdad, entre el arte y la transcendencia. En último término, entre Dios y lo bello.
De forma muy personal, desarrolla su escrito con grandes y variados compañeros de viaje, aumentando la consistencia y hondura de su reflexión, que ya tienen de por sí. Benedicto XVI, Alfonso López Quintás y Pedro Antonio Urbina, son los tres acordes de fondo de su obra. Otros, como el teólogo von Balthasar, el perenne santo Tomás de Aquino, Ortega, Platón, Kant, los papas san Juan Pablo II y Francisco, Levinas o san Agustín, van dando color y forma al entramado de un pensamiento que nos lleva a rincones de Madrid, a la contemplación de la pintura y al peregrinaje de la poesía.
El ensayo está estructurado en cuatro capítulos, más una introducción y una invitación final.
El primer capítulo esboza el camino del arte hacia el Misterio como un itinerario de humildad. No solo en cuanto creación, puesto que el artista quiere comunicar algo siempre más grande que su propia obra, sino como pedagogía para quien la contempla, porque ofrece un sendero ascendente hacia lo absoluto por la vía pulchritudinis.
