lunes, 6 de agosto de 2012

Suzanne Collins: Los juegos del hambre. Por Jesús Ángel Rodríguez Arroyo

Collins, Suzanne: Los juegos del hambre. Molino, Barcelona, 2008. 400 páginas. Traducción de Pilar Ramírez Tello. Comentario realizado por Jesús Ángel Rodríguez Arroyo.

Jesús Ángel Rodríguez Arroyo, eminente economista y bancario, y gran buscador de la verdad, afirma que en las novelas juveniles también se pueden encontrar fragmentos de dicha verdad. Por ello se anima a comentar esta novela que está causando furor entre el público adolescente (y no tan adolescente). Desde aquí nuestro más sincero agradecimiento por colaborar en este blog. (Nota del administrador.)

Tengo que reconocer que esta novela la he leído respondiendo a dos motivaciones. En primer lugar, porque se la habían regalado a mi hija Carmen y quería compartir la lectura con ella; en segundo lugar, porque, si tienes hijos adolescentes, es importante saber de qué historias se alimentan, dado que es casi seguro que o bien han leído la novela o bien han visto la película.

Los juegos del hambre es el título del primer libro de la trilogía del mismo nombre. Los otros dos volúmenes se titulan En llamas y Sinsajo. Está escrita por Suzanne Collins (Connecticut, Estados Unidos, 1962), la cual ha desarrollado toda su carrera profesional en el mundo de la televisión, fundamentalmente como guionista de programas infantiles. Empezó su periplo literario con la novela La prueba de fuego: Shelby Woo (1999). Posteriormente escribió las Crónicas de las Tierras Bajas (6 volúmenes, 2003-2008). Pero su salto a la fama como escritora le ha venido con Los juegos del hambre, novela que ha sido traducida a 26 lenguas distintas y cuya adaptación al cine en 2012 la ha elevado a la cima de la popularidad en todo el mundo.

Según reconoce la propia autora, la idea de escribir Los juegos del hambre le vino un día cuando hacía "zapping" y se mezcló la competitividad de un "reality show" con la crónica de una guerra. Aquello le impactó. Igualmente se inspiró en el mito de Teseo y el minotauro de Creta. Lo tremendo del minotauro fue que, además de subyugar a Atenas, le obligó a humillarse con la obligación de mandar a sus hijos y mujeres para que aquel se los comiera. Hasta que Teseo se enfrentó a él y ganó. De esto trata esta novela, de lucha y de victoria. Vayamos a su contenido.

La novela nos narra una historia futurista, centrada en un país imaginario llamado Panem. Un país que se levantó de las cenizas de un lugar antes llamado Norteamérica. Después de un montón de desastres naturales, ocurrió que los mares subieron y se tragaron gran parte de la tierra, desencadenando una brutal guerra entre los humanos por hacerse con los pocos recursos que quedaron. El resultado fue Panem, un reluciente Capitolio rodeado por trece distritos, que llevó la paz y la prosperidad a sus ciudadanos. Después de la rebelión de los distritos contra el Capitolio, quedaron solo doce, porque el decimotercero fue aniquilado. Se hicieron unas nuevas leyes para garantizar la paz y, como recordatorio anual, se instauraron los Juegos del Hambre.

Suzanne Collins en la presentación de su obra
Las reglas de los Juegos del Hambre son sencillas: en castigo por la rebelión, cada uno de los doce distritos debe entregar a un chico y una chica –de entre doce y dieciocho años-, llamados tributos, para que participen. Los veinticuatro tributos se encierran en un enorme estadio al aire libre en el que puede haber de todo, desde un desierto abrasador hasta un páramo helado. Una vez dentro, los competidores tienen que luchar a muerte durante un periodo de varias semanas; el que quede vivo, gana. A este se le recompensa con una vida fácil, y su distrito recibe premios, sobre todo comida.

La protagonista es Katniss Everdeen. Huérfana de padre, tuvo que alimentar a su hermana y a su madre porque esta cayó en una gran depresión a la muerte de su marido. Es cazadora furtiva y se arriesga a traspasar la valla para ir a buscar qué cazar y qué recolectar. Hasta aquí es una novela como otras que hemos leído alguna vez. Como te puedes imaginar, resulta elegida como “tributo”. A partir de este momento, tiene que intentar sobrevivir en la arena y no contravenir sus principios.

Al final, un gesto suyo hace que el Capitolio piense que es una rebelde y tiene que intentar no parecerlo para que no represalien ni a su familia ni a sus amigos.

De la lectura de esta novela me llevo varias cosas. Por lo pronto, unos buenos ratos de lectura entretenidos. En segundo lugar, que merece la pena luchar por un fin, que no debemos dejar que nos traten como si fuéramos marionetas. Como puedes observar, nada más actual en estos momentos. Que la disfrutes.


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