lunes, 13 de agosto de 2012

Carlo Carretto: Escritos esenciales. Por Javier Sánchez

Carretto, Carlo: Escritos esenciales. Sal Terrae, Santander, 2008. Colección «El Pozo de Siquem» 219. 247 páginas. Introducción y edición de Robert Ellsberg. Traducción de Ramón Alfonso Díez Aragón. Comentario realizado por Javier Sánchez.


"En diciembre de 1954, a la edad de 44 años, Carlo Carretto llegó a El Abiodh, un remoto oasis del desierto del Sáhara en Argelia, para ingresar en el noviciado de los Hermanitos de Jesús. Durante veinte años, Carretto había servido como líder carismático del movimiento juvenil de la Acción Católica italiana. Y en el momento en que se encontraba en la cima de su trayectoria profesional y pública, decidió retirarse al desierto. Esta opción resultó extraña y enigmática para muchos de sus amigos. La única explicación que el propio Carretto dio fue que se sentía impulsado por una llamada de Dios: «Déjalo todo y ven conmigo al desierto. Yo no quiero tu acción, quiero tu oración, tu amor».
Como respuesta a esta llamada, Carretto pasó a formar parte de los hermanitos y vivió los diez años siguientes como un eremita en el desierto. Pero resultó que la retirada a la soledad no hizo que fuera olvidado. Veinte años después, la publicación de Cartas del desierto, un clásico espiritual contemporáneo, estableció la reputación de Carretto como una de las voces religiosas más populares de nuestro tiempo... Este libro ayudó a popularizar la espiritualidad de Charles de Foucauld, el Padre del Desierto contemporáneo, cuya vida y escritos inspiraron la fundación de los hermanitos y cuyo espíritu animó todos los escritos posteriores de Carretto".
Así comienza Robert Ellsberg la introducción a esta obra y así nos presenta a uno de los autores espirituales que más han influido en las generaciones del mundo entero en el segundo tercio del siglo pasado y en la actualidad. De hecho, Carlo Carretto, a través de sus obras, ha reflejado la sencillez de su vida, de su espíritu, la relación con un Dios de la vida y la esperanza que, como narra Jeremías en el pasaje del alfarero, plasma la arcilla y vuelve a comenzar sin cansarse el vaso que se rompe en sus manos, modelando con la misma arcilla otro nuevo (Jr 18, 1-6). Así se ha sentido siempre Carretto, "en las manos de un Dios que nos rehace continuamente y que no se cansa de cambiar el proyecto que tiene sobre nosotros cuando le resistimos con la pobreza y la fragilidad de nuestra arcilla". Toda su vida fue un sí a Dios, haciendo suya la oración de Charles de Foucauld: "Padre, me pongo en tus manos, haz de mí lo quieras...". 

El libro que estamos comentando es un compendio de los textos fundamentales de sus obras. Sin pretender ser demasiado exhaustivos, hacemos una relación de las obras de Carlo Carretto publicadas en castellano (citando siempre la primera edición):
- Cartas del desierto. Paulinas, Madrid, 1964.
- Más allá de las cosas. Paulinas, Madrid, 1969.
Carlo Carretto
- Mañana será mejor. Paulinas, Madrid, 1971,
- Lo que importa es amar. Paulinas, Madrid, 1974.
- Padre, me pongo en tus manos. Paulinas, Madrid, 1975.
- El desierto en la ciudad. BAC, Madrid, 1979.
- Dichosa tú que has creído. Paulinas, Madrid, 1980.
- Yo, Francisco. Paulinas, Madrid, 1981.
- He buscado y he encontrado. Paulinas, Madrid, 1983.
- ¿Por qué, Señor? El dolor, secreto escondido en los siglos. Paulinas, Madrid, 1985.
- Y vio Dios que era bueno. Edicep, Valencia, 1989.
- Tu amor me arrastra. Cartas a Dolcidia (1954-1983). Paulinas, 1991.
- Diario espiritual I (El Abiodh, 1954-1955). Paulinas, Madrid, 1991.

Escritos esenciales, el libro que estamos comentando, hace un recorrido por toda la obra de Carretto y está estructurado en siete puntos fundamentales:
1. Yo, Carlo. Parte biográfica del autor. La primera experiencia de vida. El misterio de una llamada. Hacia el desierto. Un hermanito. Aprender a amar. Sueños perdidos y encontrados.
2. La sabiduría del desierto. Nazaret. La noche amiga. Tender un puente sobre el abismo. Pastores con sus rebaños. Contemplación en las calles. Bajo la gran roca.
3. Dios es amor. Tú en mí y yo en ti. Bienaventurados los misericordiosos. Lo que importa es amar. El verdadero secreto. El camino de la libertad. Orar, amar, esperar.
4. La Iglesia de pecadores. Una cueva de ladrones. Pueblo de Dios. Llamados a servir. Tolerancia. Dones de las mujeres. Una pequeña Iglesia.
5. Un hermano para todos. Volver al mundo. El último puesto. Dios en la creación. La santidad... ¿solo un sueño? La primacía de la no violencia. Hijos del mismo Dios.
6. Oración. Tiempo para la oración. Lo que falta en la Iglesia. La oración del corazón. Atravesar la nube. Y la noche será tan clara como el día. El Dios de lo imposible.
7. Las últimas cosas. Haz de mí lo que quieras. El rostro del amor crucificado. El fuego de la caridad. Es Pascua. El riesgo de creer. Vida resucitada. Despedida.

Este es el esquema de la obra. Como puedes observar, toca todos los palos de la espiritualidad de los hermanitos de Charles de Foucauld. Fundamentalmente la vida de Nazaret, sencilla y humilde, en un contexto de descolonización de Argelia en el que ser cristiano no siempre ha sido fácil (recuerda el episodio de los monjes de Nuestra Señora del Atlas, magníficamente recogido en la película De dioses y hombres). También la vida de oración y de entrega a un pueblo cuya sensibilidad es bien distinta a la cristiana en muchas ocasiones. Pero siempre con la mirada puesta en Dios, en un Dios -insisto- de la vida y la esperanza. 

Antes de finalizar, una recomendación: no leas el libro. Sí, no lo leas. Medítalo, contémplalo, rézalo. Cada página, cada línea, cada palabra es una invitación a vivir en la autenticidad, en la profundidad, en lo íntimo, en Dios. Espero que lo disfrutes. Lo ideal sería que pudieras hacerte con las obras íntegras de Carretto. Pero si no es posible, estos Escritos esenciales te serán de mucha ayuda.

Quisiera terminar este comentario con la oración que dio sentido a la vida de Carlo Carretto. Fue formulada por otro gran hombre, Charles de Foucauld. El texto que viene a continuación es la oración oficial. Existe una versión cantada por el grupo Kairoi en su disco Jesús es Señor del año 1980. Si tienes ocasión, escúchala y apréndela. Con música es más fácil. Y no te preocupes por los efectos secundarios que pueda tener en tu vida. Sobran las palabras.


Padre mío, me abandono a Ti, 
haz de mí lo que quieras.
Lo que hagas de mí te lo agradezco.
Estoy dispuesto a todo,
lo acepto todo.
Con tal que tu voluntad se haga en mí
y en todas tus criaturas.
No deseo nada más, Dios mío.
Pongo mi vida en tus manos,
te la doy, Dios mío,
con todo el amor de mi corazón,
porque te amo,
y porque para mí, amarte es darme,
entregarme en tus manos sin medida,
con infinita confianza.
Porque tú eres mi Padre.


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