Sandrin, Luciano: Perdón y reconciliación. La mirada de la psicología. PPC, Madrid, 2014. 80 páginas. Comentario realizado por Mª Dolores de Miguel Poyard.
El hombre necesita amar y ser amado para crecer como persona. Y, dado que no somos perfectos, este amor relacional es inseparable de la necesidad de perdonar y ser perdonado. El perdón es, así, de vital importancia; pero, por lo general, se ha tratado casi exclusivamente desde el ámbito religioso o ético, no desde la psicología. Este libro sale al paso de esta realidad y, en estos tiempos marcados por los conflictos a todos los niveles, nos ayuda a profundizar en el perdón para vivirlo oxigenadamente.
Luciano Sandrin se dedica, por vocación y profesión, a la teología pastoral sanitaria: es religioso camilo y, además, profesor de Psicología y presidente emérito del Instituto Internacional de Teología pastoral sanitaria (Camillianum).
San Camilo de Lellis buscaba atender a los que sufren de forma integral (física y espiritualmente) y «salvarlos» comprometiéndose con su salud. Así, este libro, publicado desde el Centro de Humanización de la Salud de los camilos y prologado por José Carlos Bermejo, que comparte vocación y misión con Sandrin, busca profundizar en el perdón y la reconciliación desde la psicología y la espiritualidad para dar una respuesta teológico-pastoral que contribuya a la «curación» integral del individuo o del grupo, en su relación consigo mismo, con los demás y con Dios. Y por eso, desde esta dinámica relacional, subraya también la imprescindible labor «terapéutica» del acompañante, del confidente que, en su delicada escucha, sirve de espejo para objetivar y curar heridas.
Abordar el tema desde diversas perspectivas (psicología-teología) ilumina, libera, amplía horizontes y ayuda a no trivializar con soluciones rápidas y fáciles. Es un modo de descalzarse ante el misterio del hombre y transmitir la compasión de Dios ante el dolor humano.
Por este fin liberador, Sandrin lo estudia desde la psicología positiva, orientada a mejorar la calidad de vida de la persona, ayudándola a liberarse de la soledad y la angustia derivadas de no saber perdonar, y a recrear sus relaciones personales y sociales. Y lo trata con profunda humanidad y absoluto realismo, siendo consciente de que perdonar no es nada fácil.
El libro es el resultado de un trabajo de investigación y ofrece pistas para abordar activamente el perdón, que afecta directamente a todas las dimensiones de nuestro ser y tiene efectos terapéuticos (psicología, medicina) y salvíficos (teología) para quien lo da y para quien lo recibe; del mismo modo que no saber perdonar es fuente de esclavitud y muerte a todos los niveles.
Es muy sugerente su apreciación de que el amor a los enemigos va unido a abrazar también nuestras propias sombras, exige humildad para reconocer los propios fallos, mirar más allá de nosotros mismos y «liberar al otro de la prisión de nuestro juicio» (p. 17). Supone vivir las dificultades de la vida como un desafío, como una oportunidad de crecer (resiliencia) y de dar al ofensor la posibilidad de mostrarnos su amor. Es un acto de tanta generosidad que pone de manifiesto nuestra fragilidad y debilidad; solo nos queda pedirlo como don de Dios. Es una auténtica conversión que nos re-crea, desata nuestros nudos y nos abre a un futuro lleno de promesas. Es la gracia de sabernos perdonados y ofrecer nuestro perdón a los demás. Son las nada lógicas razones del Amor.
Nos encontramos, en definitiva, ante un libro profundo y sencillo a la vez, muy útil para la pastoral personal y grupal.

