miércoles, 25 de febrero de 2026

Enrique Pallarés Molíns: La memoria. Por Cristina Santa-Olalla de los Ríos

Pallarés Molíns, Enrique: La memoria. Guía para su conocimiento y práctica. Mensajero, Bilbao, 2014. 294 páginas. Comentario realizado por Cristina Santa-Olalla de los Ríos.

El autor, doctor en Psicología y profesor emérito de la Universidad de Deusto, es Coordinador de Servicio de Orientación Universitaria. En el prólogo deja clara su intención: «El libro va dirigido al público no especializado. [...] He procurado tener siempre presente a las personas que, sin tener muchos conocimientos de psicología, están interesadas en el tema de la memoria y aceptan hacer un esfuerzo para conocerla mejor» (p. 16). Objetivo que el autor consigue plenamente.

La obra consta de 34 capítulos que el autor, en el prólogo, agrupa en 6 bloques. El primero (cc. 1 y 2) aborda los «aspectos generales de la memoria» como fenómeno universal que hace pervivir el pasado en el presente, poniendo aquel al servicio de este y del futuro (memoria adaptativa) que consta de 3 fases: registro (memoria sensorial), almacenamiento y recuperación, con sus procesos específicos: memoria semántica, episódica, procedimental... Los cc. 3, 4 y 5 componen «la memoria en varios contextos». En lo relativo a lo ambiental, no se recuerda igual si cambia el contexto espacial o el estímulo emocional que acompaña al hecho. Respecto a otros contextos, el autor alude a la vigilia como momento de registro, y al sueño como tiempo de consolidación. En cuanto a la hipnosis, no existen pruebas concluyentes sobre su efectividad.

«La base biológica y social de la memoria» incluye en los cc. 6 y 7 unas sencillas nociones de las zonas del cerebro vinculadas a la memoria. En lo referente a la base social, delimita la memoria individual y la memoria individual compartida; la memoria colectiva como influencia en la formación de la identidad de la comunidad, y la memoria transactiva como sistema compartido de información entre dos o más personas que la complementan.

Los cc. 8, 9 y 10 se refieren a «la memoria a lo largo de la vida», desde la etapa prenatal (estímulos acústicos) hasta ser capaz de narrar lo ocurrido. En las etapas de envejecimiento, la memoria semántica puede incluso aumentar; la memoria episódica desciende, y la memoria procedimental se mantiene, aunque se ejerce con menos rapidez. La memoria autobiográfica puede ser involuntaria, suscitando los recuerdos el propio pensamiento o los estímulos externos. En la proximidad de la muerte puede darse la memoria autobiográfica panorámica: la persona revisa la propia vida en un breve espacio de tiempo, con una extraordinaria intensidad. El autor nos presenta personajes de ambos tipos, famosos por sus espectaculares habilidades. Finalmente, los cc. 18 a 34 están dedicados a «mejorar la memoria». Del 18 al 22 aporta técnicas para mejorarla y para conservarla manteniéndose intelectual, física y socialmente activo, conociendo las propias estrategias (metamemoria) y desarrollando una actitud más activa y positiva (motivación intrínseca) que reduzca la distracción.

«Los problemas de la memoria y memorias excepcionales» abarca del c. 11 al 17. El autor trata el fenómeno universal del olvido que puede darse por desgaste o por represión; los falsos recuerdos, distorsiones, ilusiones y sesgos de la memoria; las amnesias como pérdidas patológicas de la memoria; y las paramnesias, que incluyen recuerdos falsos o situados en una referencia temporal incorrecta.

En el polo contrario, el exceso de memoria da lugar a los mnemonistas: personas capaces de memorizar tipos de información difíciles para la mayoría. Los savants son personas con una capacidad mental baja, pero que destacan extraordinariamente en algún aspecto: música, cálculo, matemáticas, localización espacial... El autor nos presenta personajes de ambos tipos, famosos por sus espectaculares habilidades.

Finalmente, los cc. 18 a 34 están dedicados a «mejorar la memoria». Del 18 al 22 aporta técnicas para mejorarla y para conservarla manteniéndose intelectual, física y socialmente activo, conociendo las propias estrategias (metamemoria) y desarrollando una actitud más activa y positiva (motivación intrínseca) que reduzca la distracción.

Los cc. 23 al 30, aunque no exclusivamente, están orientados a mejorar la memoria del estudiante, exponiendo la necesidad de una implicación activa y la comprensión y presentando una serie de principios y ejercicios prácticos: utilización de imágenes, simplificación y organización, relación y asociación, comprobación y revisión...

Los cc. 31 al 33 abordan los problemas de la memoria en la vida diaria: recordar nombres de personas, lugar donde dejamos las cosas, tareas a realizar...

El último capítulo, «Arte de olvidar y arte de recordar», nos hace caer en la cuenta de su complementariedad y de la importancia de ambos para conseguir un bienestar personal.

Obra muy útil para el estudiante, pero también para mantener la memoria más activa en las etapas de la vida cuando esta empieza a fallar. Al final de cada capítulo hay una serie de cuestiones para inducir al lector a la comprensión y aplicación práctica de lo leído. Hay también abundantes recuadros con pensamientos, citas, curiosidades, ejercicios, consejos... que ayudan a comprender y a poner en práctica lo aprendido.

Aunque no es el objetivo del libro, he echado en falta, al tratar de los libros las pérdidas patológicas de la memoria, una alusión al Alzheimer, por su presencia en nuestra sociedad.

La obra resulta muy útil para sacar el mejor partido a nuestra memoria en los distintos aspectos y momentos de la vida, basándonos en el conocimiento previo de su funcionamiento.


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