martes, 23 de abril de 2013

Jean-Louis Ska: Introducción al Antiguo Testamento. Por Javier Sánchez

Ska, Jean-Louis: Introducción al Antiguo Testamento. Sal Terrae, Santander, 2012 (original de 2011). Colección "Presencia Teológica" 185. 167 páginas. Traducción de José Pérez Escobar. Comentario realizado por Javier Sánchez.

Hace unos días, un alumno me contaba atónito (y a mí me dejaba perplejo) algo que había visto en televisión. En algún programa de entrevistas directas al público, el periodista hacía a la gente preguntas del tipo: "¿Quién mató a Abel?", ¿qué personaje de la Biblia mató a Goliat con una honda?", "¿quién negó a Jesús tres veces?", etc. Yo entiendo que, a estas alturas de la película, la gente se pueda poner nerviosa por el micrófono, la cámara de televisión, el momento inesperado... Pero hay cosas que me superan. ¿Os imagináis las respuestas? Cuidado los corazones sensibles. Según nuestros vecinos paseantes, San Pablo negó a Jesús tres veces (?), Moisés mató a Goliat (??) y Jesús mató a Abel (???). Sin palabras. Efectivamente, la ignorancia es total y absoluta, y creo que está un poquitín aderezada de estulticia. ¡¡¡Basta!!! Yo entiendo que estamos en un país laico, que la Religión en la escuela debe ser optativa y esas cosas, pero aquí estamos rozando el más absoluto de los sinsentidos. ¿Os imagináis a alguien que dijera que la pareja de Romeo fuera la reina de Saba? ¿O que Don Quijote se puso a recorrer La Mancha junto al Cid Campeador? Señores, ¿a eso se le llama cultura? Seguro que alguno pensará que exagero un poco, pero yo no lo creo. Por este motivo, y por otros que saldrán más adelante, hoy quiero compartir con vosotros este libro que bien puede servir de introducción a la Biblia y, más en concreto, al Antiguo Testamento.


Según Umberto Eco, la Biblia forma parte de los GUB, es decir, de los Great Unread Books (los grandes libros no leídos). Visto lo visto, evidentemente no se equivoca. La cuestión que surge es por qué se lee tan poco la Biblia. Ska, el autor del libro, jesuita belga de reconocido prestigio internacional en cuestiones de Sagrada Escritura, y más concretamente sobre Antiguo Testamento, considera que son muchas las razones que explican este hecho. Una de ellas es que la Iglesia católica no ha animado durante mucho tiempo a su lectura, sobre todo después de la Reforma protestante. Como todos sabemos, la Reforma tenía como consigna la sola Scriptura, es decir, solo la Biblia, a lo que la Iglesia católica respondió como todos sabemos. Pero parece que las cosas han cambiado, sobre todo tras el concilio Vaticano II. Sin embargo, los cambios son lentos y aún queda un largo camino que recorrer antes de poder hablar de una genuina "cultura bíblica" en el mundo católico.
¿Cuál es el problema? Según el autor, se trata de un problema doble. En primer lugar, la lectura que se hace de la Biblia es, en general, de tipo "antológico". El método usado es sencillo: según las circunstancias o las ocasiones, el individuo o el grupo eligen el pasaje que mejor responde a las necesidades del momento. No se lee la Biblia, sino solamente los pasajes "elegidos". El problema se encuentra en que este pasaje elegido posee ya una función predeterminada, es decir, tiene que responder obligatoriamente a la pregunta que se hace el individuo o el grupo que lo elige. Respondida la pregunta, al pasaje no se le pide nada más. Se trata, por tanto, de una lectura funcional cuyo objetivo es encontrar cosas útiles en los textos bíblicos. Sería conveniente completar la "lectura antológica" con una "lectura contextual". La idea es muy sencilla. Cuando se elige un texto por cualquier motivo, es conveniente ubicarlo en su contexto, comenzando, inicialmente, por leer lo que le precede y lo que le sigue, sobre todo cuando el texto es muy breve o consta de uno o dos versículos. A continuación, es conveniente leer el capítulo completo y, posteriormente, el libro entero del que procede el texto. Finalmente, pueden leerse las notas y las introducciones al libro que se encuentran en las grandes traducciones de la Biblia a las lenguas contemporáneas.
El segundo problema es más grave. La Biblia sigue siendo difícil porque su lenguaje resulta poco accesible a los lectores de nuestro tiempo. Este problema no solo afecta a la Biblia, sino también a Homero, a Virgilio, a Ovidio... Por este motivo existen muchas publicaciones cuyo objetivo es facilitar los instrumentos necesarios para allanar el camino que conduce a los textos antiguos.


Jean-Louis Ska
Entendido así el problema, Ska se propone con su obra cubrir dos objetivos. El primero, aportar un instrumento sencillo para una primera lectura de la Biblia. Desde esta perspectiva, al autor le gustaría dar respuesta a las preguntas iniciales que se hace un lector que está poco familiarizado con la Biblia. El segundo, ayudar a leer críticamente la Biblia, es decir, a mantener la distancia justa para evitar los problemas que surgen cuando se toma el texto al pie de la letra. ¿Por qué? Pues simplemente porque el sentido de los textos bíblicos no es siempre inmediatamente accesible. Hace falta una cierta familiaridad con el lenguaje, la cultura y la mentalidad del mundo bíblico o del Oriente Próximo antiguo. Esto no quiere decir que sea imposible entenderlos, sino solamente que, sin una adecuada preparación y un esfuerzo necesario de comprensión, muchos de estos textos se mantienen oscuros o solo puede recuperarse una mínima parte de su significado.

Así, Jean-Louis Ska se lanza de lleno a allanarnos el camino para la lectura y la comprensión del Antiguo Testamento. Partiendo de qué es el Antiguo Testamento, poco a poco va introduciéndonos en los libros de acuerdo con su naturaleza: Pentateuco, libros históricos, libros sapienciales y libros proféticos. Al final, con suavidad pero con firmeza, uno tiene la sensación de que ha sido llevado a un universo nuevo, grandioso, luminoso y lleno de vida. El Antiguo Testamento goza de mala prensa. Para muchos es casi como un enemigo al que hay que sortear... A veces es difícil reconocer al Dios de Jesús en sus páginas. Pero tras la lectura de este libro, la sensación es bien distinta. Estamos en la antesala de la Buena Nueva. Y para que esta sea entendida de verdad, hay que rastrear en sus raíces. No se puede comprender el mensaje de Jesús, su contexto y desde dónde habla, si no hemos realizado previamente el esfuerzo de entender al pueblo judío, su fe y sus tradiciones. Por este motivo, la lectura de este libro es más que recomendable. Está escrito como libro de divulgación, con un lenguaje claro y al alcance de todos (de verdad), y además es muy corto (167 páginas). Así que creo que las excusas para no leer la palabra de Dios ya no se sostienen. Tirémonos a la piscina. Nos encontraremos cara a cara con la vida. Sí, con la que no se agota.


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