Giráldez Hayes, Andrea y Prince, Emma-Sue: Habilidades para la vida. Aprender a ser y aprender a convivir en la escuela. SM, Madrid, 2017. 157 páginas. Prólogo de Miguel Ángel Santos Guerra. Comentario realizado por José Fernando Juan Santos.
La innovación educativa también involucra al profesor, en tanto que persona, con sus habilidades. No es solo un juego de métodos en el que da igual quién enseñe, quién eduque. Después de una veintena de libros, esta biblioteca específica de SM para la renovación pedagógica echa su mirada sobre el docente. Sus autoras, ambas profesoras en distintos ámbitos y formadoras de formadores, se centran en diez aspectos concretos: conocerse a uno mismo, adaptabilidad, optimismo, resiliencia, integridad, empatía, escucha activa, pensamiento crítico y creativo, proactividad, capacidad para recomenzar continuamente. Si repasamos la lista de claves, damos por supuesta tanto la preparación personal como una forma de vida dedicada a la educación, con tiempo para seguir creciendo dentro y fuera.
Pero lo que más llama la atención, sin duda, es el tratamiento del educador como persona en el ámbito escolar. Algo que, por muy evidente que sea, se escapa o no se tiene tan presente como debería estar. Porque la educación está muy lejos de ser un sistema de producción en masa, por grande que sea, y siempre estará directamente vinculado a la relación entre el alumno y el profesor. ¿A quién no le gustan las matemáticas o la filosofía, en parte, por el profesor que tuvo? ¿A quién le apasiona leer, en parte porque lo ha visto, lo ha sentido cerca, lo ha hecho suyo casi por ósmosis?
