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lunes, 14 de abril de 2025

Etty Hillesum: Escritos esenciales. Por José Manuel Burgueño

Hillesum, Etty: Escritos esenciales. Sal Terrae, Santander, 2011. 206 páginas. Introducción y edición de Annemarie S. Kidder. Comentario realizado por José Manuel Burgueño.

En 1943, la Alemania de Hitler ya había convertido el campo de concentración de Auschwitz en la maquinaria de exterminio más eficaz de la historia, capaz de eliminar, en sus cinco años de funcionamiento, alrededor de dos millones de prisioneros, en su mayor parte judíos. A finales de noviembre de aquel año, entre los miles de judíos que murieron allí, lo hacía también una joven holandesa de veintinueve años, cuyo testimonio histórico y espiritual, legado en forma de diario, la ha convertido en «heroína singular» (p. 11) de la época nazi, de la que fue víctima. 

El diario que Etty (Esther) Hillesum escribió entre los años 1941 y 1943, publicado por primera vez en 1981 en Holanda y que ahora edita para Sal Terrae la pastora presbiteriana y profesora de teología en Detroit Annemarie S. Kidder, es la crónica de una transformación espiritual, del surgimiento del misticismo en una joven normal de familia media, con los problemas clásicos de una chica del siglo XX (libertad sexual, relaciones con los padres, depresiones...) en el contexto de los horrores de la Segunda Guerra Mundial. 

La selección de textos realizada para esta edición, colocados en su mayor parte

miércoles, 4 de julio de 2018

José Ignacio González Faus: Etty Hillesum. Por José María Vaca Nieto

González Faus, José Ignacio: Etty Hillesum. Una vida que interpela. Sal Terrae, Santander, 2008. 147 páginas. Comentario realizado por José María Vaca Nieto.

La reciente traducción al español del diario de Etty Hillesum, una de las muchísimas víctimas judías del nazismo en Auschwitz, es la ocasión que aprovecha el autor para hacer una reflexión en la que se reconstruye la trayectoria vital de esta muchacha. Reconstrucción que se elabora en cuatro pasos: en primer lugar, la de la misma persona; en segundo, la de la relación con Dios; en tercer lugar, la de la integración del sufrimiento y, por fin, el encuentro con los otros en una vivencia de solidaridad. 

A juicio del autor, la persona de Etty se reconstruye primero en la medida que es capaz de superar la obsesión y el desconcierto que le proporciona su relación con J. Spier, su novio y su casero, y luego las otras personas que conviven con ella en la primera etapa de su vida… Conseguido esto, se comienza a reconstruir la imagen de Dios de tal manera que deja de ser el dios del ambiente familiar y social y comienza a ser un Dios vivo con el que se llega a establecer una relación que permite integrar el sufrimiento y la solidaridad… Una interesante sistematización de una trayectoria social.