Carcasona, Miguel: Hannibaal. Pregunta Ediciones, Zaragoza, 2019. 223 páginas. Comentario realizado por Jorge Sanz Barajas.
La novela histórica corre el riesgo de convertirse en una mera escenografía episódica. El lector se conforma con ambientaciones más o menos fiables que le permitan entender de manera sencilla algo tan complejo como la historia. Eso está bien, siempre y cuando uno no crea que conoce la historia porque ha leído novelas. Simplificar es interesante si lo que se pretende es divulgar, pero para construir identidades compartidas es necesario algo más que un buen guion. Es cierto que novelistas e historiadores han vivido siempre en una edificante tensión creativa: Manuel Tuñón de Lara solía decir que para entender el siglo XIX, lo mejor era leer a Galdós, mientras que para comprender el XX, lo mejor era acercarse a Max Aub. Los buenos novelistas no prescinden de la tarea más interesante: la documentación.
Hay más de uno que (omitiré los nombres, por decoro) contrata esa faena y luego sale lo que sale… Hay también quien cree que podría contar la historia mejor que los historiadores: sin comentarios. Sin embargo, nadie pondría en tela de juicio que la simbiosis entre unos y otros da lugar a artefactos más que interesantes.
La novela histórica corre el riesgo de convertirse en una mera escenografía episódica. El lector se conforma con ambientaciones más o menos fiables que le permitan entender de manera sencilla algo tan complejo como la historia. Eso está bien, siempre y cuando uno no crea que conoce la historia porque ha leído novelas. Simplificar es interesante si lo que se pretende es divulgar, pero para construir identidades compartidas es necesario algo más que un buen guion. Es cierto que novelistas e historiadores han vivido siempre en una edificante tensión creativa: Manuel Tuñón de Lara solía decir que para entender el siglo XIX, lo mejor era leer a Galdós, mientras que para comprender el XX, lo mejor era acercarse a Max Aub. Los buenos novelistas no prescinden de la tarea más interesante: la documentación.
Hay más de uno que (omitiré los nombres, por decoro) contrata esa faena y luego sale lo que sale… Hay también quien cree que podría contar la historia mejor que los historiadores: sin comentarios. Sin embargo, nadie pondría en tela de juicio que la simbiosis entre unos y otros da lugar a artefactos más que interesantes.
