miércoles, 9 de mayo de 2012

Viktor E. Frankl: El hombre en busca de sentido. Por Javier Sánchez

Frankl, Viktor E.: El hombre en busca de sentido. Herder, Barcelona, 1979 (edición original de 1946). 132 páginas. Versión castellana de Diorki. Comentario realizado por Javier Sánchez.

Tarde o temprano le tenía que llegar el turno a este libro. La primera vez que lo leí sería allá por el año 1985, siendo yo estudiante de Filosofía. Fue Isabel Romera, profesora del colegio Bérriz en aquel momento, y gran amiga de Cristina, quien me lo recomendó. Me gustó tanto que, de hecho, posteriormente lo he puesto como lectura obligatoria en el curso de 3º BUP, actual 1º de Bachillerato, en la asignatura de Filosofía. No ha habido ningún año que los alumnos no me hayan dicho que les ha encantado. Es un libro sencillo, positivo, cargado de energía, aun cuando hace referencia al espectáculo más bochornoso que ha habido en la historia de la humanidad: el holocausto nazi. A pesar de esto, Viktor Frankl no se regodea en la atrocidad. Hay otros autores como Primo Levi (Si esto es un hombre) o Jorge Semprún (La escritura o la vida) que sí lo hacen, lo que provoca que la lectura de estos libros te deje con un sabor verdaderamente amargo y con la idea de que la naturaleza humana es fundamental y profundamente egoísta y no tiene ninguna posibilidad de redención. Sin embargo, esto no ocurre con Viktor Frankl.

Viktor Emil Frankl nació en Viena el 26 de marzo de 1905, en el seno de una familia de origen judío. Estudió Medicina, aunque siempre tuvo interés por la psicología desde sus años universitarios. En 1930, siendo ya doctor, comienza a trabajar en una sala dedicada al tratamiento de mujeres con tendencias suicidas. En 1938, Frankl es nombrado Jefe del Departamento de Neurología del Hospital Rothschild, el único hospital judío en los tempranos años del nazismo.
Sin embargo, en 1942, tanto él como su familia son deportados a un campo de concentración cercano a Praga, el Theresienstadt. Frankl sobrevivió al holocausto, incluso después de haber estado en cuatro campos de concentración nazis, entre ellos el de Auschwitz, desde 1942 a 1945; no ocurrió así con sus padres ni con su mujer, los cuales murieron en estos campos.
En 1945, Frankl regresa a Viena, en donde comienza a trabajar como Jefe del Departamento de Neurología del Vienna Polyclinic Hospital. Allí permanecerá unos 25 años. Durante todo este tiempo, Viktor Frankl también ejerció como profesor tanto de neurología como de psiquiatría en distintas universidades de Austria y de Estados Unidos. A lo largo de toda su carrera, ha obtenido muchísimos premios y distinciones, entre otros el premio Oskar Pfister de la Sociedad Americana de Psiquiatría.
El día 3 de septiembre de 1997 Víctor E. Frankl fallecía como consecuencia de un fallo cardíaco.

Frankl ha escrito muchísimas obras. De entre todas ellas, destacamos las siguientes traducidas al castellano (el año hace referencia a la primera edición castellana):
- Teoría y terapia de las neurosis. Gredos, Madrid, 1964.
- La idea psicológia del hombre. Rialp, Madrid, 1979.
Psicoterapia y humanismo. ¿Tiene un sentido la vida? FCE, Madrid, 1983.
- El hombre doliente. Fundamentos antropológicos de la psicoterapia. Herder, Barcelona, 1994.
- La psicoterapia al alcance de todos. Conferencias radiofónicas sobre terapéutica psíquica. Herder, Barcelona, 1995.
- Ante el vacío existencial. Hacia una humanización de la psicoterapia. Herder, Barcelona, 2000.
Psicoterapia y existencialismo. Escritos selectos sobre logoterapia. Herder, Barcelona, 2001.
- La presencia ignorada de Dios. Herder, Barcelona, 2006.
- Escritos de juventud (1923-1942). Herder, Barcelona, 2007.
- Logoterapia y análisis existencial. Textos de cinco décadas. Herder, Barcelona, 2007.
- En el principio era el sentido. Reflexiones en torno al ser humano. Paidós, Barcelona, 2008.

El libro de Viktor Frankl se abre con un prefacio muy interesante de Gordon W. Allport (el padre de la teoría de la personalidad y uno de los iniciadores de la psicología humanista) en el que se dan las claves para entender los planteamientos de Frankl: la famosa frase de Nietzsche "el que tiene un porqué para vivir, encontrará casi siempre el cómo", y "la última de las libertades humanas es la capacidad de elegir la actitud personal ante un conjunto de circunstancias". Efectivamente, El hombre en busca de sentido se puede resumir en esos dos puntos. Pero entremos de lleno en el libro.

Parte primera: Un psicólogo en un campo de concentración
En esta parte el autor nos narra su experiencia en Auschwitz y en los distintos campos de concentración en los que estuvo. Al comienzo dice que inicialmente escribió esta parte de una forma anónima (utilizando el número de prisionero que tenía grabado en el brazo), pero que, para darle mayor fuerza y realismo, prefirió firmarla con su nombre. Se divide en tres partes:
- Primera fase: Internamiento en el campo.
Viktor E. Frankl
Lo característico de esta fase es el estado de shock. Allí, lo único que poseíamos era nuestra existencia desnuda. Es llamativa la cita de Lessing: "Hay cosas que deben hacer perderos la razón, o entonces es que no tenéis ninguna razón que perder".
- Segunda fase: La vida en el campo.
La apatía, el adormecimiento de las emociones y el sentimiento de que a uno no le importaría ya nunca nada eran los síntomas que se manifestaban. Sin embargo, aún era posible desarrollar una profunda vida espiritual. 
El amor trasciende la persona física del ser amado y encuentra su significado más profundo en su propio espíritu, en su yo íntimo. El hombre puede conservar un vestigio de libertad espiritual, de independencia mental, incluso en las terribles circunstancias de tensión psíquica y física. Es esta libertad espiritual, que no se nos puede arrebatar, lo que hace que la vida tenga sentido y propósito. El prisionero que perdía la fe en el futuro -en su futuro- estaba condenado. Con la pérdida de la fe en el futuro perdía también su sostén espiritual; se abandonaba y decaía y se convertía en el sujeto del aniquilamiento físico y mental. El hombre es el ser que siempre decide lo que es. Es el ser que ha inventado las cámaras de gas, pero asimismo es el ser que ha entrado en ellas con paso firme musitando una oración.
- Tercera fase: Después de la liberación.
La experiencia final para el hombre que vuelve a su hogar es la maravillosa sensación de que, después de todo lo que ha sufrido, ya no hay nada a lo que tenga que temer, excepto a su Dios.

Parte segunda: Conceptos básicos de logoterapia
En esta parte, Viktor Frankl realiza una exposición más directa y completa de su teoría terapéutica: la logoterapia. Esta se centra en el significado de la existencia humana, así como en la búsqueda de dicho sentido por parte del hombre. 
El sentido de la existencia no se inventa, se descubre (por ello, la finalidad de la logoterapia es ayudar al paciente a encontrar el sentido de su vida). A cada hombre se le pregunta por la vida y únicamente puede responder a la vida respondiendo por su propia vida; solo siendo responsable puede contestar a la vida. El verdadero sentido de la vida debe encontrarse en el mundo y no dentro de sí mismo o de su propia psique, como si se tratara de un sistema cerrado. 
El hombre no está totalmente condicionado y determinado; él es quien determina si ha de entregarse a las situaciones o hacer frente a ellas. En otras palabras, el hombre en última instancia se determina a sí mismo. El hombre no se limita a existir, sino que siempre decide cuál será su existencia y lo que será al minuto siguiente. El hombre se trasciende a sí mismo; es un ser autotrascendente. No es una cosa más entre otras cosas; las cosas se determinan unas a otras; pero el hombre, en última instancia, es su propio determinante.

En fin, este libro es uno de esos que no te dejan indiferente. La primera parte impresiona muchísimo por la profundidad con la que trata el tema de la existencia humana, por la delicadeza que tiene a la hora de presentar situaciones, problemas, incertidumbres... Cuesta pensar que el autor sea capaz de mantener esa mirada positiva acerca del ser humano y el sentido de la vida en ese contexto de horror y sufrimiento irracional.
De la segunda parte destacaría la claridad y la sencillez de ideas a la hora de conceptualizar toda su experiencia en los campos de concentración. Ayuda a descubrir las claves que configuran nuestras vidas. Nos brinda la oportunidad de plantearnos cómo vivimos realmente el día a día, y a descubrir un sentido que pueda orientar y plenificar nuestra existencia. En definitiva, pienso que este libro es uno de esos que no deberían faltar nunca en la mesilla de noche.


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