miércoles, 13 de mayo de 2026

Carlo Maria Martini: La fuerza de la debilidad. Por Mª Dolores de Miguel Poyard

Martini, Carlo Maria: La fuerza de la debilidad. Reflexiones sobre Job. Sal Terrae, Santander, 2014. 134 págians. Comentario realizado por Mª Dolores de Miguel Poyard.

Este libro recoge las orientaciones dadas por el cardenal Martini a un grupo de sacerdotes durante unos Ejercicios Espirituales. Sus reflexiones se centran en la frase de Jesús a sus apóstoles: «Vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas» (Lc. 22,28). La vida es una prueba continua; la gracia está en vivirla con Él y hacer nuestras las de la humanidad de nuestro tiempo; cuanto más amamos, mayores son las pruebas. 

Para acompañar en este camino, se sirve sobre todo del libro de Job, fuente de sabiduría espiritual. Introducirse en el drama de Job, en su desgarrado diálogo con Dios en medio de tanto dolor, en su abatida oración de lamentación y su definitiva victoria con Él frente a todo mal; interpela, purifica, nos libera de todo desorden en nuestra relación con Dios y nos ayuda a asumir como propio el sufrimiento de las gentes de nuestro tiempo. 

Los capítulos, como corresponde al contexto de Ejercicios para el que fueron escritos, se articulan en torno a un esquema común: en primer lugar, la lectio del texto bíblico; a continuación, la meditatio; y, por último, la oración conclusiva. 

La respuesta de Job le lleva al autor a enlazar con otros grandes testigos de la fe: Abrahán, la Virgen María, la cananea y Jesús en el huerto. Todos ellos esperaron en Dios contra toda esperanza. Ese Dios que no se deja apresar en nuestros débiles esquemas humanos, el Dios siempre mayor, creativo y sorprendente, para quien «nada es imposible»; solo espera de nosotros el abandono confiado en Él, para desbordarnos con la sobreabundancia de su Amor. 

El misterio del hombre se desvela abismándose en el misterio de Dios. El desconcierto de la prueba es ocasión para crecer en Él y con Él. De ahí el título del libro (La fuerza de la debilidad) y el paralelismo que establece entre el libro de Job y el Cantar de los Cantares; porque, al final, todo es cuestión de Amor, de rendir nuestra mente y nuestro corazón al inefable misterio de Amor de la Trinidad. Solo abrazados a la cruz de Cristo puede encontrar su sentido el dolor de tantos masacrados en la tierra. 

Martini se muestra en esta obra como testigo humilde de fe probada, su texto tiene la fuerza pastoral de quien comunica su propia experiencia de fe. Acompaña e ilumina expresándose, a veces, en primera persona, porque, como decía san Agustín: «para vosotros soy obispo, y con vosotros, cristiano».

El pastor invita a conversar con Dios en medio de la adversidad y comparte su propio diálogo con Él. Desde esa sabiduría escondida que Dios revela a la gente sencilla, conmueve verle afirmar que a Dios se le entiende desde el abandono humilde en Él, más que desde las especulaciones teológicas; y su recomendación de la oración del corazón, que en Occidente puede ser el rezo del rosario. 

Este libro, nacido de la oración y para la oración, alcanza todo su sentido en diálogo orante con el Señor. Su objetivo es convertir nuestro corazón para vencer la tentación y vivirlo todo con Él, en la plenitud de su Paz. Este es el secreto de la sabiduría, la única fuente de alegría. Así lo subraya también el Eclesiástico: «Si te llegas a servir al Señor, prepara tu alma para la prueba. [...] Adhiérete a Él, no te separes, para que seas exaltado. [...] Porque en el fuego se purifica el oro. Y los amigos de Dios, en la humillación. Confía en Dios, y Él te ayudará» (2,1.3.5-6). Esta es la experiencia recurrente de todos los santos. 

Una obra, en definitiva, de madurez, propia de un maestro, de un testigo de la fe.



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