Martin, James: Juntos de retiro. Encontrar a Jesús en la oración. Sal Terrae, Santander, 2015. 126 páginas. Comentario realizado por Mª Dolores de Miguel Poyard.
Este libro es el complemento necesario y la culminación de otro anterior del mismo autor, Jesús, publicado por Mensajero, también del Grupo de Comunicación Loyola. Ambas obras se refieren a su peregrinación a Tierra Santa. En la primera, dirigida a un público universal, nos ofrece un detallado diario de su viaje, con datos históricos y arqueológicos de los lugares más relevantes de la vida de Jesús; explica los pasajes evangélicos más significativos, comparte su propia experiencia espiritual e invita a orar al lector.
En esta segunda obra da un paso más: nos ofrece un itinerario de oración para aquellos que, como dice san Ignacio, «más se quisieran afectar» (EE 96-97). Ya la primera palabra del título (juntos) expresa el tono del libro: James Martin, sabiendo que todo viene de Él, nos invita a ir juntos de retiro para encontrarnos con Jesús.
El texto se dirige, sobre todo, a quienes están tan ocupados que no pueden dedicar días completos a orar. Y es accesible a todo tipo de público, los principiantes y los ya iniciados; todos encontrarán sabiduría remansada, oración del corazón. En los tres primeros capítulos, comienza explicando qué es un retiro, da las nociones básicas para poder practicar la lectio divina y la contemplación ignaciana y subraya la importancia de viajar a Tierra Santa para centrar mejor el marco de la contemplación.
En los tres capítulos siguientes, explicado ya lo más elemental, dirige la oración a partir de tres textos del Evangelio. Y se muestra como lo que verdaderamente es: un experimentado maestro de oración que sorprende por su capacidad para expresar con las palabras más sencillas las experiencias más divinas. Ayuda a descubrir a Dios, presente en las realidades más prosaicas y cotidianas; y con su atractivo estilo mediático habla con la autoridad de quien ha pasado muchos días de retiro con el Señor y conoce su lenguaje: «Quizás hayas observado algo relacionado con Jesús o con los discípulos que te ha sorprendido, y te has dicho: “Nunca lo había visto de ese modo”. Confía en que esta intuición proviene de Dios» (p. 83).
Y, finalmente, en el séptimo capítulo sintetiza las pautas básicas para orar con cualquier pasaje evangélico.
Y porque el medio es el mensaje, con su sencillez en el decir transmite también otra realidad no menos importante: Dios es para todos, no solo para iniciados; de ahí su éxito de ventas en esta sociedad sedienta de espiritualidad. Nos muestra la humanidad de Jesús y nos ayuda a encontrarlo «en el ruido constante y en la fealdad que a veces caracteriza a la vida» (p. 68). Un Dios semejante en todo a nosotros, menos en el pecado: «Estornudabas y sudabas y te rascabas» (p. 88).
Cada uno de los capítulos comienza con una oración, síntesis del recorrido de cada etapa. Las dos primeras son de petición, piden sencillez y serenidad; la tercera es de acción de gracias; la cuarta exhorta a confiar en Dios, presente en medio del ruido; la quinta anima a querer nuestro propio cuerpo y el de los demás; la sexta guarda silencio en presencia de Dios; la séptima es de quietud, invita al abandono en Él.
Como en todas sus obras, su estilo directo y fresco, su humildad y su sentido del humor para mostrarse como es con toda sencillez, su inteligencia y su lucidez para sondear lo profundo del corazón, y su fe probada y experimentada transmiten al lector la seguridad de encontrarse ante un testigo que, como subraya el subtítulo del libro, ha llegado a «encontrar a Jesús en la oración».
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