lunes, 20 de octubre de 2014

Anouk Markovits: Las hijas de Zalman. Por Javier Sánchez

Markovits, Anouk: Las hijas de Zalman. Salamandra, Barcelona, 2014 (edición original de 2012). 253 páginas. Traducción de Magdalena Palmer. Comentario realizado por Javier Sánchez.

"Estoy prohibida, como mis hijos y los hijos de mis hijos, prohibidos durante diez generaciones, sean hombre o mujer.
Desde que lo descubrí, todas las noches he estudiado la emisión de simiente como sus libros dicen que ocurre, como los nuestros dicen que no debe ocurrir.
El pergamino de la Ley antes fue piel, el hilo fue tendón, antes la pluma voló...
Dime, pergamino de fuego, cómo se aprende a estar ya escrito.
Dime, pergamino de cenizas, cómo se vuelve a empezar".

Así comienza esta novela de Anouk Markovits. La autora, de nacionalidad francesa, nació en el seno de una familia jasídica satmer (de origen rumano). Siendo muy joven (a los 19 años), se fue a Estados Unidos huyendo de un matrimonio concertado. Allí estudió en universidades como Columbia, Harvard o Cornell, obteniendo la licenciatura en Arquitectura y el doctorado en Literatura Románica. Su primera novela es Pur Coton (publicada en 1989), escrita en francés. Las hijas de Zalman (cuyo título original es I am forbidden) es su primera novela en inglés.

He querido empezar este comentario a esta obra por la biografía de la autora. Normalmente siempre lo dejo en un segundo plano. Y lo he hecho así por lo sorprendente de la novela. Solo una persona que pertenece, o ha pertenecido, a una comunidad jasídica puede escribir con total conocimiento de causa los entresijos que hay en dicha comunidad: sus creencias, sus costumbres, el mundo de relaciones, etc. Casi me atrevería a decir que Markovits, con su novela, nos invita a entrar en ese mundo del jasidismo satmer para que podamos entrever en qué consiste, cómo funciona, cuáles son sus raíces y convicciones más profundas. El resultado es una novela de altísima calidad, bien narrada y pautada.


Anouk Markovits
El relato arranca en la Europa Central anterior a la Segunda Guerra Mundial y se prolonga hasta el Brooklyn de hoy, dibujando el inevitable conflicto entre un amor puro e inalterable y una rígida tradición centenaria. Sin hacer ningún tipo de valoraciones morales, Markovits plasma con todo detalle la realidad cotidiana de una sociedad hermética, cuyas leyes inflexibles gobiernan incluso los aspectos más nimios de la vida de sus miembros.
Mientras un terremoto político sacude Europa, el pequeño Josef Lichtenstein es testigo del asesinato de su familia a manos de un guardia de hierro rumano. Salvado por la criada, que lo bautiza y lo hace pasar por hijo suyo, cinco años después él mismo salva a Mila, una niña judía que ha sufrido un trance similar. Así, Mila consigue llegar hasta Zalman Stern, líder de la comunidad jasídica satmer, en cuya casa crecerá, estrechamente unida a Atara, la primogénita de la familia. Pero una vez instaladas en París y alcanzada la mayoría de edad, el camino de las hermanas se bifurca. Si Atara cuestiona lo incuestionable, Mila absorbe con convicción los estrictos preceptos religiosos que le inculcaron. Sin embargo, años más tarde, ya casada y viviendo en Nueva York, esa misma rigidez la empuja a tomar una decisión inesperada, que amenazará con destruir a su familia y expulsarla del único mundo que conoce.

Como ves, el argumento no puede ser mejor. Y además engancha bastante. Y te hace tomar una cierta distancia de la llamada "cuestión judía". Al final, dos posiciones tremendamente distantes, la de la tradición religiosa milenaria y la de la sociedad actual. Conflicto no solo de formas (que ya es bastante), sino de valores. Te hará pensar. Y, sobre todo, te hará descubrir una realidad nueva que, al menos en mi caso, era realmente desconocida. Hasta la próxima.


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