lunes, 27 de octubre de 2014

Carlo Rocchetta: Vidas reconciliadas. Por Javier Sánchez

Rocchetta, Carlo: Vidas reconciliadas. La ternura de Dios en el drama de la separación. Paulinas, Madrid, 2010 (edición original de 2009). Colección "Candil encendido" 27. 186 páginas. Traducción de Ezequiel Varona Valdivieso. Comentario realizado por Javier Sánchez.

"Señor Jesús, no era éste el proyecto que habíamos trazado.
Nuestra vida, con la de nuestros hijos,
se ha vuelto una vida destrozada;
y gran parte de aquello en que creíamos
se ha derrumbado estrepitosamente.
Ya no podemos pensar en una vida compartida
con nuestro cónyuge hasta el final de nuestros días;
hemos perdido la serenidad
y hemos tenido que dar un brusco viraje
que nos ha desviado del proyecto inicial...".

Con estas palabras empieza la oración de una persona separada. Palabras que expresan el drama de toda una existencia, la amargura de una vida dividida y el giro imprevisto que han dado los sueños de los comienzos. Porque, por mucho que nos quieran vender otra cosa, una separación supone siempre un acontecimiento traumático, un cambio de una situación precedente hacia una condición nueva, con una convulsión radical de expectativas y estilos de vida.

Todos conocemos a alguien que se ha separado o divorciado: algún familiar o amigo, compañero de trabajo o vecino... Sin entrar en casos particulares, en todos ellos se ha dado siempre una sensación de fracaso intensa, de sueños frustrados, de ilusiones perdidas. Si además hay niños por medio, la sensación se intensifica. Mi experiencia me dice que éstos suelen ser las víctimas inocentes de los procesos de separación y divorcio.

Carlo Rocchetta, el autor del libro, es actualmente asistente espiritual del Centro Familiar "Casa de la Ternura" (Perugia), que se ocupa de la acogida de las parejas que atraviesan dificultades, de la formación para la vida conyugal y del estudio de la teología del matrimonio y de la familia. Es, por tanto, una persona conocedora del tema de la separación. Esto me ha motivado a leer este libro, pues lo ha escrito con los pies en la tierra, desde la trinchera y sin tapujos.

Al comienzo del libro, el autor expone el fondo desde el cual va a analizar y tratar el tema de la separación. Una persona puede separarse del cónyuge, pero no de quien nos ama, es decir: no separados de los hijos, no separados de la comunidad eclesial y no separados de Dios. De hecho, insiste en que todo es gracia o puede serlo. Así, desde esta base, se cuestiona el papel que debe tener la Iglesia en general, y la comunidad local y agentes de pastoral en particular. Y lo hace desde las siguientes preguntas:

1.- ¿Cómo sostener a los cónyuges separados fieles al sacramento? ¿De qué modo se les puede ayudar a superar el rencor y la rabia, los miedos y ansiedades, la tristeza, la depresión e incluso la desesperación? ¿Cómo actuar para hacerles recobrar el valor de vivir y luchar, día tras día, y ayudarlos a que se mantengan cerca de sus hijos? ¿Qué significa anunciar la ternura de Dios en el centro de su vida?

2.- ¿Qué actitud adoptar con los cónyuges arrejuntados o que se han vuelto a casar? ¿Se les tendrá que dejar solos o se puede establecer con ellos un diálogo personal y crear grupos de acogida y de acompañamiento espiritual? ¿Quién puede permitirse juzgar la intimidad de sus conciencias? ¿Cuál puede ser el sentido de la presencia de Dios-Ternura en su historia y en su futuro?

Como veis, las preguntitas se las traen. Han estado presentes ahí desde hace mucho tiempo, quizá demasiado. Carlo Rocchetta, el autor del libro, se sitúa en una perspectiva peculiar: aplicar la espiritualidad de la ternura a la situación concreta de los cónyuges separados, sea que hayan elegido permanecer fieles al sacramento, sea que se hayan arrejuntado o vuelto a casar por lo civil. Y lo hace estructurando el libro en cuatro partes:


Carlo Rocchetta
a.- La primera está orientada a profundizar en la fenomenología de la separación y la necesidad de aprender el arte del perdón, vía matriz para poder atenuar las consecuencias existenciales en la separación y no dejarse destruir por ellas.

b.- La segunda propone la elección de la ternura como antídoto para los estados de ánimo negativos generados por la separación e ilustra las vías para una educación encaminada a hacer de la ternura el alma de la nueva condición de vida.

c.- La tercera enseña a acudir a la escuela de la ternura de Dios, mirando a Jesús-Maestro como a aquél que permite abandonar las situaciones de muerte y resucitar con la fuerza de aquel Espíritu que hace nuevas todas las cosas.

d.- La cuarta se ocupa del don precioso de los hijos, por encima de cualquier división: bien absoluto y primario que se ha de defender y por quienes los cónyuges separados deben saberse sacrificar y, si es posible, estipular un pacto educativo que anteponga el bien de los hijos a cualquier otro interés.

En la conclusión general se exponen algunas líneas pastorales atentas a las nuevas situaciones, con particular referencia a la espiritualidad de la ternura como alma de una comunidad que no juzga, sino que ama y proclama a todos la paternidad de Dios y la maternidad de la Iglesia; una ternura merced a la cual la vida de cada uno puede renacer como una nueva primavera.

En fin, ahora que ha terminado el Sínodo extraordinario sobre la familia, y en espera de que se celebre el Sínodo ordinario en el año 2015, estas cuestiones son de máxima actualidad. Por ese motivo también me he leído este libro, para ver si me arrojaba algo de luz sobre este tema. Ciertamente, el modelo de familia que se aborda es el tradicional, no se contemplan otros modelos (monoparental, homosexual...), por lo que a algunos le puede parecer de corto alcance. No obstante, hace propuestas interesantes y comprometidas para la Iglesia. ¡Ojalá se llevaran a cabo en todos los rincones del mundo!

Lo dicho. Libro que no te dejará indiferente sobre uno de los temas más candentes en la actualidad de la Iglesia. ¿Te animas? Hasta la próxima.


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