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miércoles, 23 de marzo de 2022

Walter Burkert: Religión griega. Por Luis Fernando Torres

Burkert, Walter: Religión griega. Arcaica y clásica. Abada Editores, Madrid, 2007. 504 páginas. Traducción de Alberto Bernabé. Comentario realizado por Luis Fernando Torres.

Walter Burkert, catedrático de Cultura Clásica en la Universidad de Zúrich, despliega en esta obra un caudal extraordinario de fuentes históricas en la exposición sistemática de la religión de los antiguos griegos. El traductor Alberto Bernabé es helenista y especialista en lenguas indoeuropeas con traducciones propias de los Himnos homéricos, de Píndaro y de Aristóteles. Burkert comienza por hacer referencia a la poesía indoeuropea y sus expresiones en védico y en griego deteniéndose, a la hora de construir la estructura simbólica de la religión, en las fórmulas “gloria imperecedera” que canta a los héroes y “dispensadores de bienes” que canta a los dioses. Analiza la palabra “hecatombe” en griego como sacrificio de cien vacas, como pérdida del sentido primordial del indio antiguo, donde sería más bien “una acción sacrificial que produce cien vacas” alabanza por lo tanto a la fecundidad de la vida siguiendo, según él, los mecanismos de construcción lingüística indoeuropea. Pero el humus nutricio de la religión griega ancestral no sería únicamente indoeuropeo y mediterráneo, habría que tener también en consideración el influjo anatolio o cretense entre otros.

La Generación de los dioses procedería del antiguo oriente y del sacrificio

lunes, 29 de mayo de 2017

Patxi Lanceros: Orden sagrado, santa violencia. Por Olga Belmonte García

Lanceros, Patxi: Orden sagrado, santa violencia. Teo-tecnologías del poder. Abada Editores, Madrid, 2014. 217 páginas. Comentario realizado por Olga Belmonte García (Profesora de Filosofía, Universidad Pontificia Comillas de Madrid).

En el libro que nos ocupa, Lanceros recoge una historia de las concepciones de la Teología política, fundamental para comprender la política desde la Antigüedad hasta nuestros días. Se parte de la idea de que todo orden se basa en un cierto grado de violencia. El orden es la expresión de una determinada identidad, definida por la diferencia respecto del “nosotros”. Las instituciones son las encargadas de dar estabilidad al modelo establecido. Se considera que la violencia que se ejerce para preservar el orden está de algún modo justificada. En este sentido, hay una violencia hacia dentro, ejercida como control, y una violencia hacia fuera: la protección ante las amenazas.

A lo largo de la historia el orden se ha instaurado de formas diversas, hasta llegar al modelo actual, en el que la burocracia y la especialización son las que lo preservan y además favorecen la eficacia. Durante mucho tiempo, la religión fue el principio del orden. La modernidad intentó emanciparse del orden establecido, encontrando en el propio mundo el fundamento de su autonomía. Inicialmente las razones para observar el orden establecido eran éticas (cohesión social…), pero con el tiempo las razones pasaron a ser técnicas: la eficacia, la productividad. Este es el origen de la secularización del orden del mundo.

miércoles, 29 de julio de 2015

Félix Duque y Luciana Cadahia (eds.): Indignación y rebeldía. Por Libris Liberi

Duque, Félix y Cadahia, Luciana (eds.): Indignación y rebeldía. Crítica de un tiempo crítico. Abada Editores, Madrid, 2013. 286 páginas. Comentario realizado por Libris Liberi.

Libro de filosofía política, surgido a partir de un curso de verano de la Universidad Autónoma de Madrid, que recoge trece capítulos escritos por otros tantos autores, españoles e italianos. La materia de estudio y reflexión es el nuevo movimiento social que, desde la Puerta del Sol madrileña al Occupy Wall Street neoyorkino, está canalizando un brote de indignación y rebeldía. El enfoque es filosófico, si bien en diálogo con otras disciplinas como la teoría de las artes o la ciencia política. Los trabajos se agrupan en tres secciones: dialéctica de la dignidad y de la indignación (donde estos dos términos centrales se analizan junto a los de dominio, indiferencia y civilización); utopía y operatividad de la indignación (que recoge prácticas operativas y discursivas sobre movilización social, empleo, institucionalización y violencia); y lógicas de la protesta social (a partir del "malestar de la democracia", se habla de identidades, estructura social, pueblo o protesta). En conjunto, la obra no resulta del todo convincente pues parece, más bien, un ejercicio intelectual demasiado diletante; rasgo de cierta filosofía postmoderna, por mucho que tenga pretensiones de compromiso social y transformación histórica.