Lanceros, Patxi: Orden sagrado, santa violencia. Teo-tecnologías del poder. Abada Editores, Madrid, 2014. 217 páginas. Comentario realizado por Olga Belmonte García (Profesora de Filosofía, Universidad Pontificia Comillas de Madrid).
En el libro que nos ocupa, Lanceros recoge una historia de las concepciones de la Teología política, fundamental para comprender la política desde la Antigüedad hasta nuestros días. Se parte de la idea de que todo orden se basa en un cierto grado de violencia. El orden es la expresión de una determinada identidad, definida por la diferencia respecto del “nosotros”. Las instituciones son las encargadas de dar estabilidad al modelo establecido. Se considera que la violencia que se ejerce para preservar el orden está de algún modo justificada. En este sentido, hay una violencia hacia dentro, ejercida como control, y una violencia hacia fuera: la protección ante las amenazas.
En el libro que nos ocupa, Lanceros recoge una historia de las concepciones de la Teología política, fundamental para comprender la política desde la Antigüedad hasta nuestros días. Se parte de la idea de que todo orden se basa en un cierto grado de violencia. El orden es la expresión de una determinada identidad, definida por la diferencia respecto del “nosotros”. Las instituciones son las encargadas de dar estabilidad al modelo establecido. Se considera que la violencia que se ejerce para preservar el orden está de algún modo justificada. En este sentido, hay una violencia hacia dentro, ejercida como control, y una violencia hacia fuera: la protección ante las amenazas.
A lo largo de la historia el orden se ha instaurado de formas diversas, hasta llegar al modelo actual, en el que la burocracia y la especialización son las que lo preservan y además favorecen la eficacia. Durante mucho tiempo, la religión fue el principio del orden. La modernidad intentó emanciparse del orden establecido, encontrando en el propio mundo el fundamento de su autonomía. Inicialmente las razones para observar el orden establecido eran éticas (cohesión social…), pero con el tiempo las razones pasaron a ser técnicas: la eficacia, la productividad. Este es el origen de la secularización del orden del mundo.