VV.AA.: Design for Change. Un movimiento educativo para cambiar el mundo. SM, Madrid, 2017. 205 páginas. Prólogo de Howard Gardner. Traducción de Faustino Fernández-Inclán y Diego Soto de Lucas. Comentario realizado por José Fernando Juan Santos.
Más que una innovadora metodología educativa, sin más y entre otras muchas, se trata de un movimiento mundial que se expande desde su origen en la India, de manos de una mujer deseosa de empoderar a los niños y jóvenes: Kiran Bir Sethi. Ella, diseñadora de formación, pensó en llevar las claves de resolución de problemas a la escuela, despertando la creatividad de los alumnos. Desde ese momento, cuatro son los puntos esenciales de este DFC: siente, imagina, actúa y comparte. De este modo aprender no sólo pone al alumno en relación con determinados conocimientos que debe adquirir, sino que lo lleva al mundo, con sus conflictos y necesidades, y le pide una respuesta global y diferente a lo que ya se ha ensayado, que requiere la adquisición en grupo de diversos aprendizajes y competencias.
Como se defiende claramente en el libro, no sólo busca transformar el mundo sino la propia escuela. ¿No es esto aprender, dejarse transformar? ¿El conocimiento no es algo útil, de algún modo, aunque no sólo útil? Quienes quieran conocer más sobre DFC encontrarán en este libro sin autor diversos capítulos tanto de profundización conceptual y teórica, como experiencias prácticas narradas por sus mismos protagonistas. Personalmente, lo que me ha hecho más atractivo el DFC es su capacidad de diálogo con otras metodologías que ya se están implantando en las escuelas (aprendizaje-servicio, aprendizaje cooperativo, ABP, coaching, mediación, nuevas tecnologías) y el hecho de que vengan acompañado de una reflexión muy sincera sobre las dificultades y obstáculos de ponerlo en práctica.
