Grün, Anselm: Resolver los conflictos. Cómo manejar situaciones difíciles. Sal Terrae, Santander, 2015. 160 páginas. Comentario reaslizado por Jorge Burgueño López.
Resolver los conflictos es un libro dinámico y, a pesar de sustentar sus argumentos en dos pilares fundamentales –psicológico y evangélico–, maneja un vocabulario sencillo y accesible a cualquier persona que esté interesada en arreglar una disputa a la luz del Evangelio.
El conflicto es, según Hedwig Keller (1997), inherente al ser humano: surge como respuesta a la diversidad y a los diferentes enfoques o puntos de vista que las personas pueden tener sobre distintas temáticas. Grün usa esta definición en su segundo capítulo para comenzar su explicación acerca del surgimiento del conflicto: «Un conflicto se crea cuando se pretenden al menos dos cosas opuestas, o bien cuando al menos dos partes en conflicto desean lo mismo y compiten para obtenerlo».
El psicólogo alemán y doctor en teología Anselm Grün introduce en los primeros capítulos de la obra la necesidad de enfrentarse a los conflictos, ya que evadirse de ellos no haría más que agrandar el problema e incluso favorecer el surgimiento de otros: «Si se desea evitar cualquier conflicto, bajo la apariencia de una presunta seguridad se formarán conflictos mucho más violentos». La negación del conflicto está íntimamente relacionada con el miedo: con lo que pueda suceder a posteriori, o el temor a reconocer la equivocación o la inseguridad.
Tras el reconocimiento del conflicto y la disposición para buscar un remedio, el autor indica en los capítulos siguientes el camino hacia la solución final: «La reconciliación con nuestra contradicción interior acabará llevándonos a la solución del conflicto exterior». Es decir, que para poder solucionar nuestros conflictos con otras personas debemos hallar la manera de disolver las propias contradicciones internas que, sin darnos cuenta, proyectamos en los enfrentamientos externos.
El autor señala que para poder solucionar un conflicto son necesarias dos actitudes: la humildad («la humildad, la humilitas, es tener el coraje de reconocer la bajeza y pequeñez de la propia naturaleza humana y la fragilidad del grupo de quien vive en común con otros»); y la oración («es bueno orar y presentar la situación a Dios en la oración, que constituye una valiosa ayuda para ver con más claridad en el conflicto y mantener una cierta distancia respecto de las propias emociones»).
A través de situaciones conflictivas bíblicas (Caín y Abel, José y sus hermanos, Moisés y el pueblo, Abrahán y Lot, etc.) Grün expone las claves para, no solamente solucionar el conflicto, sino que este sea un motivo de crecimiento personal y enriquecimiento de la relación con la otra persona.


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