Bonhoeffer, Dietrich: Vida en Comunidad. Sígueme, Salamanca, 2024 (14ª edición). 144 páginas. Comentario realizado por Marcos Fernández Pérez.
¿Qué es una comunidad cristiana? ¿Cuáles son las bases sobre las que se funda? ¿Cómo pueden sus miembros vivir una vida que sea plenamente cristiana?
Sobre estas tres premisas se articula este pequeño libro del teólogo alemán Dietrich Bonhoeffer, escrito en 1932, en la quietud de la casa de campo de su mecenas, Ruth Von Kleistz-Retzow y destinado a un grupo de estudiantes que convivían durante largas temporadas en el seminario de Finkewalde, donde impartía sus clases de teología.
Este libro se divide en cinco capítulos respectivamente, en los que su autor trabaja las bases para vivir una vida comunitaria plena. En primer lugar, define lo que son los términos clave desde una base bíblica, para después dar consejo de cómo llevarlos a la práctica.
Como segundo aspecto, el autor se detiene en abordar “El día en común”, algo tan importante como la convivencia entre personas de raíces tan diferentes. Si entendiéramos a la luz de la palabra de Dios, que toda comunidad está en constante construcción, entenderíamos también que todo miembro por pequeño que sea puede edificar una comunidad mayor.
El autor lo divide como sigue:
- El culto de la mañana
- La lectura de los salmos
- La lectura bíblica
- Cantar en común
- Orar en común
- La comunidad de mesa
- El trabajo
- La comida del mediodía
- La oración de la noche.
Por medio de esta estructura, el autor da su importancia a cada momento del día en común, acompañado de abundantes citas bíblicas para facilitar su comprensión y llegar hasta el final, con un corazón agradecido y orante hacia Dios y hacia los demás: "Señor quédate con nosotros porque la tarde está cayendo y anochece" (Lc 24, 29).
Llegados a este punto es igual de necesario cuidar tanto nuestra comunión como nuestra soledad. Un fragmento del libro dice así:
“Quien no sepa vivir en comunidad que se cuide de la soledad” solamente podrá hacerle daño a uno mismo y a los demás; pero a la inversa la frase es igual de válida: “Quien no sepa vivir en soledad que se cuide de la comunidad” (pág. 70).
El ser humano como integrante guarda en su interior dos dimensiones que pueden estar en juego, cuando se arriesga a compartir sus heridas con otros, así que para dar fruto y poner su don al servicio de la comunidad debe trabajar los dos aspectos por igual.
Estamos ante un libro que aunque tienes sus años, su base ha servido para otros autores como Jean Vanier y su libro Comunidad: Lugar de perdón y fiesta a desarrollar sus reflexiones en ámbitos y épocas diferentes, pero con el objetivo de entender más ampliamente la relación humana, como esa aventura que nos enriquece y nos anima a construir lazos más duraderos a la luz de los valores del reino de Dios.
Que esta reseña te ayude a conocer o a redescubrir este autor y en particular este libro cuyas reflexiones siguen vigentes en el día de hoy.
Un saludo y hasta la próxima.


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