viernes, 13 de febrero de 2026

José Carlos Bermejo: Soy Mayor.

Bermejo, José Carlos: Soy Mayor. Pensamientos para regalar. PPC, Madrid 2013. 122 páginas. Comentario realizado por Rosario Paniagua Fernández.

La peor vejez es la del espíritu.
 
(Wiliam Hazlitt)

Ponte en pie ante las canas y honra el rostro del anciano; teme a tu Dios. 
(Levítico)

El libro pretende ofrecer una lectura a los mayores, una lectura que pueda resultarle interesante, una lectura que les haga bien a la mente y al corazón. El autor desea que el libro pueda ser un regalo de un nieto a sus abuelos, de un hijo a sus padres, a sus vecinos mayores; un libro que se puede aprovechar en una residencia, en grupos parroquiales, en casa... Y como soñar no cuesta dinero, el autor sueña que este libro pueda ser leído por un joven a sus abuelos cuando estos no puedan hacerlo por dificultades visuales.

El autor es religioso camilo y director del Centro de Humanización de la Salud en Tres Cantos, Madrid. Es especialista en relación de ayuda y posee una dilatada experiencia en pastoral de la salud.

Mucho se escribe sobre mayores desde la gerontología, la geriatría, la psicología; mucho se escribe para los que cuidan a los mayores; se generan muchos conocimientos sobre personas mayores, alrededor de los mayores... Pero este libro va dirigido a los mayores, a ellos directamente. El deseo del autor es que el libro se extienda de mano en mano, que ayude aquellos que van cumpliendo años y a quienes los acompañan en el transcurrir de la vida.

Es una propuesta de vida sana que contiene diez temas en torno a los cuales se ofrecen reflexiones introductorias, frases célebres sobre las que el mayor puede reflexionar y deleitarse. Son válidas para comentarlas con otros en grupos, tertulias, y así enriquecerse con las aportaciones de todos acerca de los temas propuestos. En todos los capítulos tiene cabida un poema o un texto que ayude a disfrutar a quienes se acercan a él. Todos concluyen con una oración para que la persona mayor creyente acabe en un diálogo con Dios sobre las propuestas del autor en cada capítulo.

La vejez es una etapa de la existencia tan importante como las anteriores; es una forma de estar en la vida, como lo fueron las etapas precedentes; una forma de ver, de sentir, de relacionarse desde la experiencia acumulada, donde aparecen las carencias. Pero mientras esto no suceda, las personas están en condiciones de ayudar, de aportar a otros y de disfrutar de sus días en compañía de los próximos. Hay que vivir, propone Bermejo, no dejarse vivir.

Señala el autor que se envejece como se ha vivido: por eso es tan importante vivir bien, envejecer bien y afrontar la vejez con ánimo y energía cuando los años van llegando, y vivirlos con gratitud y positividad. No se trata de añadir años a la vida, sino vida a los años. Si se envejece bien, se está enseñando a los más jóvenes qué es la vejez y qué posibilidades hay en esa etapa de la vida, en la que se puede seguir creciendo y aprendiendo.

La Organización Mundial de la Salud en el año 2001 utilizaba la expresión «envejecimiento activo» entendido como «el proceso por el cual se optimizan las oportunidades de bienestar físico, social y mental durante toda la vida, con el objetivo de ampliar la esperanza de vida saludable, la productividad y la calidad de vida en la vejez». La expresión «envejecimiento activo» fue adoptada por la OMS a finales del siglo XX con la intención de transmitir un mensaje más completo que la de «envejecimiento saludable» y reconocer los factores que trascienden la mera atención sanitaria, que afectan al modo en que envejecen personas y poblaciones.

Muchos otros organismos internacionales la están utilizando para expresar el deseo de una implicación continua en actividades socialmente productivas y en un quehacer gratificante. El término «activo» refiere una implicación en cuestiones sociales, económicas, espirituales, culturales y cívicas, y no solo la capacidad de estar físicamente activo. Las personas que tengan dificultades de salud o disminuciones físicas pueden seguir colaborando activamente con la familia, en el ámbito comunitario. El autor afirma que se puede vivir sanamente la enfermedad y saludablemente las limitaciones.

Se trata, pues, de promover la autonomía todo lo posible, potenciar las capacidades para afrontar las situaciones y tomar las decisiones oportunas en cada momento acerca de la vida diaria, de sacar el mejor partido posible a los días y vivir agradecidos y gozosos la vida que aún queda por vivir. El libro, ya en su segunda edición, quiere ser un regalo para los mayores invitándoles a la reflexión y a hacer de la vejez una oportunidad.

Los capítulos del libro son los siguientes: 1. Agradecimiento; 2. Soledad; 3. Recordar sanamente; 4. Edad para la ternura; 5. Vivir el presente; 6. Enfermedad y dependencia; 7. Familia; 8. Proximidad del fin: tiempo para la esperanza; 9. Vivir saludablemente; 10. Ancianidad bienaventurada.

Para concluir, lo que se desprende de esta publicación es que la vejez es un tiempo propicio para el crecimiento, pues todas las etapas de la vida conllevan unas determinadas tareas, y hay que luchar contra el pesimismo y la desgana. La vejez es un tiempo de crisis, descrita en una triple vertiente: de identidad, de autonomía y de pertenencia. Pese a ello, pueden ser consideradas estas crisis como oportunidades para conseguir la integración de la persona. Y seguir colaborando en la construcción de un mundo más humano. Es tiempo de bendición, de agradecimiento, de compartir la experiencia acumulada y cantar con Simeón: Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador...

Ser mayor es una gran oportunidad para vivir con el corazón gozoso y seguir conjugando el verbo «humanizar»: esta es la sabia propuesta del autor, que nos ilumina desde su dilatada experiencia en temas de envejecimiento y humanización, como lo ponen de manifiesto tanto sus numerosas publicaciones como su saber práctico. 


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