lunes, 24 de agosto de 2026

Jesús Rojano Martínez: Relación entre cultura posmoderna y cristianismo en Gianni Vattimo. Por Marta Sánchez

Rojano Martínez, J: Relación entre cultura posmoderna y cristianismo en Gianni Vattimo. UPSA, Salamanca, 2015, pp. 671.

Rojano, religioso salesiano, analiza el diálogo entre fe y cultura en su tesis doctoral, dirigida por F. Martínez, O.P. Este es un reto de la Iglesia desde los tiempos de Pablo VI. Desde finales del XIX, la irrupción del nihilismo nietzscheano arraigó en el hombre y fue rechazando su dimensión religiosa. El fenómeno de la secularización no terminó con la Iglesia. Hoy es necesario conocer el sentido y los caracteres de la cultura postmoderna para motivar a la gente a creer en Dios. 

Analiza en cuatro partes todo este problema y abre nuevos itinerarios para seguir evangelizando en el nuevo milenio. Rojano describe la cultura moderna, siguiendo la metodología «ver, juzgar y actuar». El fin de la modernidad se inició con el inicio de las filosofías irracionalistas. Se rompió el diálogo de la ciencia y la religión en las universidades. Nace el pensamiento posmoderno, que aligera al sujeto; el hombre no se pregunta por Dios. La secularización avanza a nuestro alrededor, pero la Iglesia sigue teniendo una presencia institucional, tanto a nivel local como global. El papa Francisco habla del nuevo malestar cultural como un problema, por la crisis del hombre. Vivimos en una sociedad de riesgo, donde el relativismo cultural afecta a la mayoría de las sociedades. El ser humano ha caído en una indiferencia ético-social y en un individualismo estético. Las utopías se han hundido. Muchos intelectuales hablan de la crisis actual con pesimismo, la difusa angustia que el hombre siente al caer la noche. La modernidad líquida presenta una imagen de Dios que no corresponde con el mensaje cristiano, el Dios de Jesús. 

El cristianismo es una religión de la libertad. Sin la resurrección de Jesús, no se comprende el centro del Misterio Pascual ni puede explicarse la Iglesia. Para Jesús de Nazaret, la dignidad de la persona humana es su libertad. El Dios de Jesús es un Dios de la Esperanza, es sentir la Bondad de Dios. La pérdida de la dimensión trascendental significa olvidar la esperanza mesiánica. La caridad proviene de un Dios que nos llama «amigos». El ser humano es la especie mejor dotada de la naturaleza, pero vive en sus pequeños mundos: trabajo, familia y ocio. Cae en la melancolía y en la desesperanza. La cultura actual (posmoderna) es una posibilidad de apertura a la dimensión espiritual y trascendental. Se habla de la libertad humana como algo más que un derecho y un deber. Vivir con el sueño de que es posible edificar otro mundo. También el apóstol Pablo escribió sobre su sentimiento de libertad y amor al encontrarse con Cristo, el Resucitado, (Gal 5,1-15). Solo desde la Misericordia de Dios, Pablo se siente llamado a transformar su vida y anunciar la Buena Nueva. La fe cristiana se transmite con la palabra. La hermenéutica bíblica –según Vattimo– consiste en elaborar una ética cuya característica básica es la pietas. Rojano profundiza en esta dirección y apunta cómo conocer la Biblia es aprender a ser como Jesús: un hombre libre. Es necesario recuperar la dialéctica de la sabiduría de Jesús, aprender de su vida. Leer los evangelios desde una pregunta: ¿qué haría Jesús en nuestra sociedad? La ventaja de los cristianos del siglo XXI es que tenemos una tradición donde encontrar pistas, huellas o ideas para ser creativos en la evangelización. Es cometido de los teólogos y pensadores elaborar una dialéctica de la ilustración cristiana. En las parroquias, centros pastorales y colegios es necesario ayudar al fiel a sentir el Amor de Dios. Crear catequesis más orientadas a conectar con el interior de la persona. Crear espacios de silencio, evitando caer en espiritualidades neognósticas. Recuperar los caminos de nuestros mejores místicos: Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz y otros que supieron «practicar la verdad» (1 Jn 2,6). En una palabra, es hablar de la benevolencia de atender a los marginados y débiles. Es seguir narrando cómo Dios irrumpe en el dolor del corazón humano y le llama amigo y amado. Es un Dios de vivos. Dios no ha muerto, como afirmó Nietzsche. Es recuperar la alegría del Evangelio.

En conclusión, un estudio muy interesante, sugerente y moderno de la cultura actual. Explica el sentido y los límites de la relación entre cristianismo y posmodernidad. Esperemos que Rojano publique un resumen de su tesis para que pueda ser difundida entre un público más amplio.


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