lunes, 17 de agosto de 2026

Anselm Grün: Las obras de misericordia. Por Mª Dolores de Miguel Poyard

Grün, Anselm: Las obras de misericordia. Caminos para transformar el mundo. Sal Terrae, Maliaño, 2015. 151 páginas. Comentario realizado por Mª Dolores de Miguel Poyard.

Esta obra, edición corregida y aumentada de otra anterior, se presenta con motivo del Año Jubilar de la Misericordia. Como ha subrayado el papa Francisco en Misericordiae vultus, la misericordia es la esencia de nuestro Dios, y practicarla nos hace participar de su misma vida divina. 

Hoy, en nuestra sociedad occidental, proliferan las ofertas de meditación y espiritualidad de todo tipo. Cada vez más, la gente acude a ellas para superar el estrés y recuperar el bienestar personal y social. Anselm Grün, monje benedictino, consciente de que la batalla diaria de la vida va dejando muchas heridas abiertas, despliega ante nosotros diversidad de escenas bíblicas y de nuestra vida cotidiana donde actúa el amor misericordioso de nuestro Dios trinitario. La misericordia entrañable del Señor fluye desbordante y hace nuevas todas las cosas: se abaja, se descalza ante la debilidad del hombre y, desde el infierno de su dolor, lo levanta, dignifica y restaura. Un mundo y una humanidad nuevos brotan gratuitamente de su mano. 

El autor de este libro, testigo experimentado de la humanidad de Jesús, nos invita a dejar actuar a la misericordia de Dios, que nos habita dentro, y a convertirnos en torrentes de agua viva que renueven la tierra agostada y reseca de este mundo herido. Para ello presenta de forma actualizada las catorce obras de misericordia. El fundamento bíblico de las siete primeras se encuentra en el texto del evangelio de Mateo (25,31-46), donde Jesús describe el juicio final. 

Dedica un capítulo a cada una de ellas, siete corporales y siete espirituales: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, dar posada al peregrino, redimir al cautivo, visitar a los enfermos, enterrar a los muertos; corregir al que yerra, enseñar al que no sabe, dar buen consejo al que duda, consolar al triste, sufrir con paciencia lo molesto del prójimo, perdonar de buen grado a quienes nos injurian, orar a Dios por los vivos y los difuntos. 

El objetivo de este libro no es moralizar, sino fomentar una espiritualidad terapéutica. La misericordia enriquece, en primer lugar, a quien la practica. Esa es la paradoja del Evangelio: «El agua que yo le daré se convertirá en él en manantial que brotará hasta la Vida eterna» (Jn 4,14). 

Sorprende la profundidad de sus reflexiones. Al estilo de Orígenes, trasciende el sentido literal de cada obra corporal y muestra su alcance espiritual. Así, por ejemplo, vestir al desnudo es darle ropa para cubrir su cuerpo, pero también defenderlo cuando las críticas le han dejado a la intemperie y abrigarlo con «la vestidura del amor» (pág. 51). 

Parte de la realidad concreta del hombre para iluminarla desde una doble perspectiva: por un lado, con la sabiduría del Espíritu, presente en la tradición cristiana; por otro, con las aportaciones de la psicología actual. De este modo, adapta perfectamente el mensaje a la sensibilidad de hoy: «La corrección del que yerra es una obra de misericordia solo cuando quien yerra o quien peca se siente vencedor, cuando se le abren los ojos y puede mirar de nuevo su vida» (pág. 93). 

Su espiritualidad es oxigenante, porque se centra en la humanidad del Corazón de Jesús, que se conmueve con el hombre humillado, carga con su pecado y lo libera. 

Y porque adorar a Dios en espíritu y en verdad es participar de su sobreabundante misericordia y ofrecerla gratuitamente al mundo con toda su fuerza transformadora, los libros de este autor rezuman positividad, alegría y esperanza. De ahí que, en esta sociedad nuestra tan herida, sea, como dice la contraportada del libro, «uno de los autores cristianos más leídos en la actualidad». 


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